Incomplete {Twoshot} | Parte II |

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Disclaimer: Choi Minho y Kim Jongin no me pertenecen. La trama es de mi total autoría. El personaje principal le pertenece a LIA. Cualquier parecido con la realidad o a cualquier otro fanfic es mera coincidencia.
Notas de la autora: Y bueno, eso es todo. Ojalá que  les guste y dejen muchos comentarios :D Háganme feliz por mi jubilación. ¡Besos!

Despertó sobresaltada por golpes insistentes en la puerta. De inmediato su mente hiló la situación y recordó que Minho llegaba en la madrugada ebrio. Se sintió molesta, sí que era un bastardo egoísta. Se levantó a tumbones y abrió la puerta con mala cara.

Para su sorpresa, no le encontró tirado en el suelo, con el cuerpo meciéndose de un lado a otro o con los ojos rojos. Estaba allí de pie, con las manos dentro de los bolsillos de su pantalón, mirándola a través de las pestañas largas, apenado.

— Lamento la hora —susurró con las palabras atropelladas. Haeri no daba crédito, hacía tanto tiempo que no le veía de esa manera: sobrio, avergonzado y pidiendo disculpas.
— ¿Qué haces aquí a esta hora? —preguntó mientras intentaba salir de su asombro.
— Yo también te extrañaba y quería verte. Sabes que no podemos estar separados mucho tiempo —sonrió trémulamente y el corazón se le detuvo. Sí, era como si estuvieran zurcidos uno al otro y mientras estaban más lejos estaban, más dolía.

Haeri no pudo hacer más que permitirle entrar. Se dirigieron a la cocina y se sentaron en silencio. Como era de costumbre, puso a calentar agua para café, sospechaba que tenían una larga plática por delante.

— Lamento mucho lo que ocurrió el otro día. De verdad, lo último que quiero es discutir contigo, Haeri —musitó mientras tomaba la taza con café que ella le ofrecía.
— Esto no se va a solucionar solamente con un perdón, Minho. Además, no es únicamente por ese día, entonces exploté porque ya no podía más con la situación; pero no es allí donde comienza todo esto —le miró directamente a los ojos.
— Lo sé, lo sé. Es sólo… —apretó fuertemente la taza, hasta que los nudillos se volvieron blancos y él observaba el oscuro contenido como si fuera a otorgarle las palabras necesarias para lo que iba a decir—, es sólo que no puedo decirte el por qué, Haeri. No está bien para ti, ni para mí… ni siquiera está bien para Jongin.
— No comprendo y mira que estoy intentándolo de verdad, pero simplemente no comprendo, Minho — frunció el ceño mientras negaba con la cabeza—. ¿Qué tiene que ver Jongin en todo esto? —el corazón le latía fuertemente en el pecho, sus pensamientos estaban revolviéndose en un torbellino.
— No directamente. Dejemos las cosa así, ¿sí? Es suficiente con mi dolor como para provocar más —habló bajo, sin atreverse a mirarla. Y simplemente Haeri no entendía nada y sentía que se volvería loca. ¿A qué carajos se refería? ¿Provocar más dolor? ¿Qué podía provocar más dolor que verlo alcoholizado y diciendo que no le importaría morir? ¿qué podía lastimarla más que su mutismo y la mirada triste en sus ojos? Nada, sencillamente, nada. Pero, qué sabía él; siempre estaba demasiado ebrio como para darse cuenta de las lágrimas que derramaba al verle.

Evitando llorar frente a él por la enorme distancia que comenzaba a sentir entre ambos y sus palabras egoístas, se puso de pie e intentó dirigirse hacia la puerta de la cocina para encerrarse en su cuarto, pero sabía que las cosas continuarían igual si ella no intentaba explicarle cómo se sentía.

— No sabes de lo que hablas, Minho —comenzó a decir y su voz se quebró. Las lágrimas amenazaban con desbordarse por sus ojos y delatarle—. No tienes idea de lo que es estar en mi lugar —contuvo un sollozo y a su espalda escuchó el rechinido del taburete al ser recorrido—. Perdí la cuenta de cuántas veces he dormido, durante estos últimos meses, en el suelo a tu lado. Tampoco recuerdo cuántas veces me tragué los nudos que se formaban en mi garganta para no llorar al verte tan abatido. Ni las veces que me mordí la lengua para no gritarte, zarandearte e intentar hacerte entrar en razón —el simple recuerdo de todo le cerró la garganta y una lágrima recorrió su mejilla.

» Y si hubiese intentado contar las veces que mi corazón se estruja al día porque tú no me dices qué te sucede, hubiera perdido la cuenta en la primera hora— se limpió bruscamente las lágrimas con la mano y volteó a verlo; pudo notar su desconcierto al no darse cuenta de lo que ella sentía, segura que ni enterado estaba de lo patética que se había vuelto su vida mientras estaba alcoholizado—. Estoy volviéndole loca al verte en esa agonía. Te quiero tanto y no puedo hacer nada por ti, ni siquiera me tienes la confianza suficiente para decírmelo— sollozó y se llevó las manos al rostro para cubrirlo de su intensa mirada.

Minho le tomó las muñecas y despegó sus palmas de su húmedo rostro. Haeri hipó y continuó con la mirada en el suelo. Se había quedado sin palabras y se sentía cansada, simplemente quería que eso terminara ya.

— Quiero a mi amigo de regreso —susurró haciendo un puchero no intencionado, débil y sin fuerza para continuar discutiendo con él. Sólo quería a su Minho de vuelta.
— Pero yo nunca he querido ser tu amigo, Haeri.

La tierra tembló y sentía que el vacío estaba tragándola. Cerró los ojos y lloró fuertemente. Creía posible todo, absolutamente todo, pero jamás que Minho no la considerara importante en su vida, que la odiara a tal manera, que el afecto no haya formado parte de su relación. Chilló y le golpeó el pecho. Maldito bastardo hijo de puta. Jamás en su vida había sentido un dolor tan profundo y punzante; se sentía traicionada y apuñalada por la espalda. Usada como un puñetero trapo y tirada en la basura después de ser inservible.

— ¡Vete, vete! —le gritaba empujándolo, pero Minho mantenía sus manos en sus brazos, deteniéndola, sus ojos cristalinos— ¡Que te vayas, bastardo mentiroso! —el rostro se le descomponía y se tornaba de un color carmín, sabía que se estaba comportando como una desquiciada. No quería saber de él, no quería verlo otro segundo más, quería que dejara de tocarla—. Por favor —susurró con las pocas fuerzas que le quedaban. Se sentía rota en totalidad. No sólo había comprobado que Minho no tenía sentimientos románticos con ella, sino que, encima, no era su amigo como siempre lo creyó. Minho le tomó por la cintura al percatarse que el cuerpo comenzaba a doblársele.
— Haeri, escúchame —le pidió mientras la conducía –cargaba en realidad- al sofá.
— Dame el teléfono, necesito a Jongin —sollozó mientras se deshacía del fuerte agarre de Minho. Necesitaba que se fuera y sabía que la mejor manera de hacerlo era amenazando con que su novio llegaría.
— No, no, primero tienes que escucharme —escondió el celular en el bolsillo de su pantalón.
— Déjame en paz —musitó cansada, suplicándole con los ojos.

Minho se mantuvo un momento de pie junto al sillón, sin decir palabra alguna. Haeri no lograba comprender qué era lo que deseaba. Había sucedido lo que más había temido, aquello que jamás hubiese querido escuchar. ¿Tenía algo más por decir para herirla? Cerró un segundo los ojos mientras controlaba las lágrimas que salían por su rostro y la decepción que le estrujaba el corazón. Sintió el sofá sumirse un poco mientras Minho se sentaba a su lado, el calor de su cuerpo alcanzó a tocarla y se estremeció.

— Quiero a Jongin —creía que sería su salvación tener a su novio al lado, él podría darle soporte y decirle las palabras que se suponía eran de Minho: “todo estará bien”.
— Estás malinterpretando lo que intento decirte, Haeri. Por favor, escúchame —le pidió con súplica en su voz. No se atrevía a mirarlo, no quería que viera cómo el corazón se terminaba de romper.
— He entendido lo que querías decir, no hay nada qué explicar —apretó fuertemente sus manos contra su regazo.
— ¡Y me dices a mí que soy terco! Mírate, estás tomando las cosas como te viene en gana.
— ¡Estoy queriendo guardar lo poco de dignidad que me queda, Minho! No quiero escucharte más porque sé que terminaré más herida. Siempre creí que serías la última persona que me lastimaría, que me haría llorar, y estás aquí, diciéndome que nunca me consideraste tu amiga, que no importa todo el tiempo que te di mi amistad sin condiciones, que no tuvieron valor todas las palabras que nos dirigimos durante tantos años, que jamás has tenido sentimientos por mí, que…
— ¡¿Es que no entiendes que te amo?! —gritó lanzando los brazos al aire. Haeri sintió que el corazón saltaba reviviendo en su pecho y le cortaba la respiración. Se volvió para mirarlo, con los ojos llenos de lágrimas por la sorpresa, por escuchar algo que jamás creyó provenir de los labios carnosos de Minho—. Eres jodidamente ciega y terca, y egoísta. ¿Por qué simplemente no puedes verlo? Te amo, Haeri, te amo tanto que me ahoga. Pero tú me tratas como si fuese un hermano, cuando lo último que quiero es que me acaricies con ternura o me hables cuando tienes problemas con otro hombre —Minho parecía temblar y el rostro se le había encendido, en sus ojos había una mezcla de dolor y añoranza.

» Te quiero desde el primer momento en que te vi y jamás he buscado tratarte como una amiga, pero parece que no lo comprendes. Vas rompiéndome el corazón a cada paso que das en dirección a otro hombre; cada vez que te encuentras con Jongin quiero arrancarte de sus brazos y envolverte en los míos. Que seas mía— suspiró mientras sus ojos se llenaban de lágrimas— Y es que era justamente por esto que no quería que siguieras insistiendo en preguntarme qué me tenía mal. Tú me tienes mal, sacas lo mejor y lo peor de mí. Me arrastras sin compasión.

Haeri no sabía cómo reaccionar ante su confesión. Lo amaba, lo amaba tanto y escucharle decir esas maravillosas palabras le había colocado en el cielo, sentía las nubes bajo sus pies, el sol tocando su corazón y el aire angelical acariciándole las mejillas y la nariz. Sin pensarlo, se acercó sobre el sillón hasta estar al lado de Minho y acunó su pequeño y ojeroso rostro.

— Eres un completo idiota —susurró con una sonrisa formándose en sus labios. Él le miró confundido, abriendo la boca como si fuese a decir algo, pero finalmente volvió a cerrarla—. Te amo, Minho, pero temía perderte porque pensaba que me veías como una amiga, por eso no dije una sola palabra, para seguir teniéndote a mi lado —Minho colocó su grande mano sobre la femenina y la apretó más fuerte contra su rostro.

Una clase de confort la envolvió. Se imaginaba que eso era lo que experimentaban los corredores de maratón cuando llegaban al final, sudorosos, extenuados por estar esforzando su cuerpo al máximo y sin descanso, y les recibían con agua, aplausos, sintiéndose victoriosos y tranquilos.

Le miró a los ojos y Haeri pudo encontrar una fuerte determinación que le provocó sentirse inestable en todos los sentidos. Sus miradas se mantuvieron sin titubeos, hasta que Minho desvió los ojos hacia los labios de ella e inmediatamente supo qué continuaba. Sin dar más tiempo ni largas, Haeri se lanzó sobre Minho, estampando sus bocas, haciendo que el chico recargara su espalda sobre el brazo del sofá. Gimió ante la sorpresa de ser besado por ella, pero Haeri no se separó. Lo quería, lo necesitaba.

Pronto los labios de Minho respondieron y sus manos se posaron en sus caderas, para acercarla más y Haeri se dejó hacer, inclinando todo su cuerpo sobre el otro, pegando pecho con pecho. Sentía debajo de sí su duro vientre, cincelado en mármol y el calor que emanaba debajo de la camisa. Sus bocas se abrieron, permitiendo que las lenguas participaran; al primer roce, Minho volvió a gemir y Haeri suspiró. Hasta ese momento no había comprendido qué hacía falta en su vida, porque siempre estaba incompleta, pero justo allí supo que era eso: a Minho, la suavidad de sus caricias, el significado de sus palabras, su enérgica mirada, su fuerte y caliente cuerpo, sus llenos labios y el sabor de su boca.

Haeri, en un momento de valentía, colocó sus piernas a los lados de la cadera de Minho y se abrazó más fuerte a él, estrujándolo con brazos y piernas, y llenando la demandante boca con su propia lengua, jugando con la de él. Oh, Dios. ¿Cómo describir lo que estaba sintiendo? Había soñado muchas veces cómo sería tenerlo así, debajo de ella, deseoso y besándola. Las manos de Minho subían y bajaban por sus costados, sin atreverse a introducirlas debajo de su ropa. Haeri se sentía desbordada por el sinfín de emociones y sensaciones que estaban llenándola. A pesar de ser sumamente sexy, tierno; entregado, detallista y maravilloso como amante, había algo que impedía sentir una felicidad total con Jongin…

Jongin.

Se alejó apresuradamente de Minho y la culpabilidad le cubría de pies a cabeza. Estaba siendo infiel a Jongin. Jongin, quien no lo merecía, quien era un chico maravilloso que la quería y ella lo quería demasiado. Minho le observó desconcertado, con los labios rojos e hinchados y el cabello despeinado. No se atrevió a mirarlo por mucho rato, sino que se puso de pie y se encaminó a la cocina.

A pesar de que amaba a Minho y él a ella, no podía imaginar terminar la relación con Jongin. No quería romperle el corazón ya que siempre había protegido al de Haeri. Sabía que era incapaz de lastimarla y no quería ser ella quien diera el adiós. Era esa clase de hombres que sabes que jamás te decepcionará, que es sincero, alguien que protege y deja que le protejas. Un hombre de los que son maravillosos para pasar la vida al lado de él. Y así como en un momento le dio miedo perder a Minho, ahora temía que pasara con Jongin.

Además, ¿qué excusa le daría? Jongin detestaba a Minho y no podía decirle que llevaba muchos años enamorada de su mejor amigo, pero que no podía detener su vida por eso, así que comenzó una relación con él, aunque como Minho acababa de confesar ya no deseaba estar con él porque finalmente consiguió lo que quería.

Eso era ser cruel, despiadada y zorra.

Se sirvió un vaso con agua y se recargó en la isla. Su mente iba y venía entre Minho y Jongin, entre lo que era correcto y lo que deseaba. Restregó su rostro furiosamente con la palma de su mano y gruñó.

— ¿Estás bien? —escuchó la ronca voz de Minho detrás de ella y su cuerpo volvió a encenderse. ¿Qué haría?
— Lo siento —susurró mientras se giraba para enfrentarlo. Las cosas no volverían a ser como antes. Después de probar el sabor de Minho no sería sencillo no desear hacerlo cada vez que estuvieran juntos—. No puedo hacerle esto a Jongin.

Los ojos de Minho se abrieron inmensamente, tanto que parecía que saldrían de las cuencas. Frunció el ceño y sus manos se volvieron puños. Sabía que con sólo mencionar a su novio se molestaría pero, ¿qué podía hacer si la culpabilidad por él estaba carcomiéndola?

— ¿Por qué te preocupas por él? Me amas, Haeri, ¿por qué te torturas?
— Él ha sido bueno conmigo y lo quiero —confesó porque no podía evitar preocuparse.
— ¿Y nosotros qué? ¿Nos vamos a la mierda por él? —gruñó sin quitarle la mirada de encima y sabía que estaba en lo cierto, pero no quería verse en la situación de terminar con él por la relación que podría existir entre Minho y ella.
— Sólo necesito un poco de tiempo para pensar qué hacer y…
— ¿Tiempo? ¿Cuánto tiempo quieres para que te decidas? Te he amado por mucho tiempo, Haeri y sé que tú a mí también, ¿qué de complicado tiene eso, demonios? No estábamos juntos porque éramos unos estúpidos, pero estamos aquí y ya no hay nada que nos detenga, ¿por qué lo haces por alguien a quien quieres, si a mí me amas? —Haeri observó sus hombros tensos y las venas que resaltaban en su cuello por evitar subir el tono. Dejó caer su pequeño cuerpo en el taburete y cubrió su rostro con las manos.
— Quiero hacer las cosas bien con Jongin, no quiero lastimarlo —musitó sobre las palmas de sus manos. Se sentía frustrada y confundida.
— Y a eso es a lo que me refiero con irnos a la mierda, Haeri. Pero está bien —escuchó resignación en su voz y por un momento sintió miedo. Levantó la vista—, haz lo que tengas que hacer —miró sus ojos opacos y el estómago se le revolvió—. He esperado por ti años, tengo la confianza de poder hacerlo durante más tiempo. Además, sé que eres tan terca como yo y no estarás completamente cómoda cuando regreses. Habla con él, haz las cosas tan bien como puedas, pero te quiero de regreso, quiero que vuelvas a mí —dijo mirándola intensamente a los ojos, con una sonrisa de lado amenazando mostrarse.

Haeri se puso de pie y se lanzó a los brazos de Minho. Sabía que él esperaría el tiempo necesario, pero se sentía insegura. Odiaba lastimar a Minho para evitarle sufrimiento a Jongin, sin embargo no podía evitarlo. A ambos los quería y eran indispensables en su vida, pero no tenía la confianza suficiente para renunciar a uno para ir con el otro. Minho la abrazó solemnemente y depositó un beso en su frente.

A pesar de tener lo que quería finalmente, se sentía incompleta aún. Incompleta porque ambos le daban a su vida sueños, esperanzas y promesas distintas. Incompleta porque sabía que estaba siendo injusta con Minho al evitar escuchar sus deseos, pero sentía que necesitaba retribuirle a Jongin todo lo que le había brindado, y en su naturaleza no estaba el dar por terminada una relación simplemente porque sí. Incompleta porque su corazón estaba dividido en dos hombres y que a ninguno estaba librándolo del dolor.

THE END

Licencia Creative Commons
Incomplete por Valen M. (sweetvals) se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2015/03/14//.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en https://utopiakfiction.wordpress.com/.
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6 comentarios en “Incomplete {Twoshot} | Parte II |

  1. Ok, estoy como noqueada. No sé por dónde empezar, qué escribir, ¿cómo es que se hace eso? Omfg.

    No me esperaba que la segunda parte fuese ASÍIIII. ¿ok? ok, ok, OK.

    Desde que Minho llega hasta que /HaeRi/ entra en un ataque de nervios, estuve con el alma en un hilo, de esos que me provocan una llaga en los labios, SÍ. Así que si me desangro desde la boca será tu culpa, Valentina sakdjfh.

    “…que nos dirigimos durante tantos años, que jamás has tenido sentimientos por mí, que…
    — ¡¿Es que no entiendes que te amo?!” ESO ME QUITÓ EL ALIENTO, CASI LLORO, FUE COMO UN “OMFG CÓMO ES ESO POSIBLE, POR QUÉ, DIOS, OMFG” NO.

    “Eres jodidamente ciega y terca, y egoísta. ¿Por qué simplemente no puedes verlo? Te amo, Haeri, te amo tanto que me ahoga. Pero tú me tratas como si fuese un hermano, cuando lo último que quiero es que me acaricies con ternura o me hables cuando tienes problemas con otro hombre”, ahí morí, moridamente muerta. Así, sin vida. Fallecí y perdí la vida. YO TAMPOCO QUIERO QUE ME TRATE COMO A UNA HERMANITA, CARAY, YO LO QUE QUIERO ES AMOOOOOR, COMPRENSIÓN Y CARIÑO.

    Y NO VOY A HABLAR DEL BESO PORQUE ESO ES UN PUNTO Y APARTE Y ADEMÁS NO QUIERO QUEDAR COMO UNA DEPRAVADA SEXUAL, QUE DE POR SÍ YA PIENSAN QUE LO SOY, OK, OK, OK. PERO ESO FUE HOT Y POR QUÉ TUVO QUE TERMINAR, POR QUÉEEE.

    AH, SÍ, POR JONGIN, PUES TAMBIÉN QUIERO UNO ASÍ CON ÉEEEEL. KJSADFCASF.

    Ahora, sí, el final, ese que te tiene tan ansiosa, LO SÉ. Estoy temblando, sabes? CALDITA, tiemblo por tu mugre culpa y ese final que sadkjfhasdhfa KASJDHASD.

    “Habla con él, haz las cosas tan bien como puedas, pero te quiero de regreso, quiero que vuelvas a mí”, eso, eso, Dios mío, esa frase. Esos “quiero” que me destruyeron toda. El caso es que SÍ, JONGIN. Jongin es ksdahfakhf precioso, Jongin es como un osito bebé al que tienes que cuidar akdfh y que no se lastime. sdkfjhaf

    ” Odiaba lastimar a Minho para evitarle sufrimiento a Jongin, sin embargo no podía evitarlo. A ambos los quería y eran indispensables en su vida, pero no tenía la confianza suficiente para renunciar a uno para ir con el otro.” EXACTO CARAJO EXACTO TÚ ME CONOCES DEMASIADO ; _______ ; SÍ. OMFG. NO PUEDO RENUNCIAR NI A UNO NI AL OTRO, ES HORRIBLEMENTE PERFECTO.

    Minho es para mí el hombre perfecto, que te cuida, te mima, te hace sentir como una princesa y él el príncipe azul. Y luego está Jongin con sus caritas tiernas y sus constantes accidentes que te hacen querer protegerlo y mimarlo, y ser el caballero y él la doncella en peligro, ASÍ, JODER, ASÍ.

    OMFG. NO SÉ QUÉ PUEDO DECIR QUE NO TE HAYA DICHO ANTES PERO SABES QUE SÍ, QUE AMÉ ESTO, QUE ME PUSE TODA SDJFHAJF QUE SÍ, LLORÉ, CARAY, LLORÉ. OMFG.

    Te amo demasiado, y amo a estos dos demasiado, y ayyy ; _ ; gracias, hermosa, no siento que merezca tanto, es un honor para mí ♥ ♥ ; ____ ; te amo, ksadjgff. SADKJFHKDASHF.

    SIEMPRE UNO MÁS, SIEMPRE.

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    • Ok, antes que nada, responderé a lo que más me sorprendió: ¿NETA LLORASTE? OMG, creo que estoy muriendo.

      Juro, de verdad, que no creí que te fuera a gustar. Cuando hice el final sentía que le hacía falta algo, no era de mi agrado total. Ya sabes que casi no me gusta el drama y sentí que lo llené demasiado.

      u_u tú siempre tienes heridas en la boca, no me eches la culpa.

      Seeeh, esa frase de Minho cuando la interrumpe me encantó *-* No puedo negarlo.

      YO QUIERO QUE HABLES DEL BESO… TE OBLIGO!!

      Y estoy completamente de acuerdo contigo en cómo ves a esos dos. Awww, sabes que también los amo y son mi adoración.

      ¡Te amooooo! Gracias por todo. Me diste confianza en mí nuevamente.

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  2. aslvknsldknbvkldfnbklnmalkdsvnsd.
    Me gustó, está cardiaco en un punto pero, está buenisímo. De verdad me siento mal que ya no vuelvas a escribir fanfics ;n; pero sdkvnldfkbgf yo te seguiré apoyando.
    Y es que, no sé, me siento aún con un nudo en la garganta por todo lo que pasaron aksdjvblskdjnfdklbgf Valen, escribes hermoso ♥

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    • Muchas gracias por leerlo, mi Cece. Y perdón por contestarte hasta ahorita, no había visto las notificaciones.
      Lo sé, yo también estoy triste por no escribir, pero estoy reestructurando mi vida y ya veré qué pasará. Tengo muchas ideas para fics y no quiero dejarlas en el olvido, sin embargo necesito saber qué hacer con todo lo que tengo atrasado.

      ¡Te adoro, hermosa!

      Me gusta

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