Incomplete {Twoshot} | Parte I |

11050905_1412887712350738_1804348055_nIncomplete por sweetvals | Poster por Rookiemonster | Choi Minho + Kim Haeri + Kim Jongin | Oneshot | Hetero | Romance. Drama. Angst | +13

Resumen: Choi Minho se emborracha varias veces por semana. Kim Haeri despierta en la madrugada para atenderlo. Kim Haeri tiene una relación con Kim Jongin. Todas las noches, mientras observa a Minho dormir, se pregunta qué es lo que tiene su corazón oprimido, pero no encuentra respuestas.
Advertencias: Palabras altisonantes.
Disclaimer: Choi Minho y Kim Jongin no me pertenecen. La trama es de mi total autoría. El personaje principal le pertenece a LIA. Cualquier parecido con la realidad o a cualquier otro fanfic es mera coincidencia.
Notas de la autora: Antes que nada, este oneshot está dedicado a mi adorada Lily; el personaje principal está inspirado en ella. Te amo. Lamento mucho que haya quedado medio feo y raro, pero me gustó el escribirlo, aunque el final realmente no me dejó satisfecha.

Gracias inmensas por leer esto y a aquellas personas que leyeron cualquier otra cosa que publiqué aquí. Es mi momento de decir hasta luego. Dentro del blog me retiro como escritora, aunque espero regresar más adelante si es que las cosas se dan. Finalmente encontré la trama que considero tiene potencial para volverla libro y me encuentro trabajando en ello, así que el tiempo se reduce y mi mente está totalmente en mi proyecto.

Agradezco a todas las personas que me han acompañado: Lily e Isa, las amo. Y a mi preciosa Cece, quien me ha brindado gran apoyo y me permite ser parte del staff de este maravilloso blog. Gracias a todas por todo. Deséenme éxito y buena suerte. ¡Besos a todas!

 ∞

— ¡Yah! —tenerlo en aquél estado frente a su departamento era la situación más incómoda y desagradable que podía ocurrirle. ¿Qué demonios tenía en la cabeza para beber hasta dejar por los suelos la poca dignidad a la que se aferraba por mantener con él algunas ocasiones? — Entra ya, tonto.

Jaló bruscamente a su ebrio amigo hacia el interior de su hogar. Minho se quejó y ella profirió un bufido enfadado. ¡Todavía se dignaba a molestarse! Maldito irresponsable. Idiota egoísta, engreído… patético ser. ¿Por qué la buscaba a ella? ¿Por qué de entre otras miles de personas tenía que ser ella quien cuidara de él cuando las copas se le iban de la mano?

Cierto. Porque ella misma jamás permitiría que nadie más se hiciera cargo de él.

— Minho-ah, ¿es que acaso quieres morir? —le reclamó mientras lo dirigía, tambaleándose, hacia el sofá más grande de la pequeña sala.

Su largo y pesado cuerpo se balanceaba sobre el de ella, haciéndole trastabillar e imposibilitándole caminar en línea recta. Tenía los ojos más cerrados que abiertos y de su boca emanaba un fuerte olor a alcohol y comida picante.

Tres meses tenía viviendo en aquella constante agonía y aún no lograba entender el porqué de su tristeza. Asistía al menos tres veces por semana, a altas horas de la madrugada, en ese mismo estado. Si tan sólo él pudiera abrir su corazón.

— ¿Morir? —Le miró antes de dejarse caer sobre el sillón como un saco de patatas—. No quiero morir, pero tampoco encuentro una buena razón para no hacerlo —susurró antes de caer en un profundo sueño.

Haeri lo observó con el corazón doliéndole hasta el punto de la locura. Cuánto le dolía verlo de esa manera. Las ojeras le hacían ver enfermo, el rostro pálido y los labios resecos. Aunque su belleza masculina no podía ocultarse, aquel aspecto desmejoraba bastante su atractivo. ¿Qué pena era la que guardaba tan profundamente? ¿Cuál era el secreto que le hacía acongojarse hasta perder la razón?

Minho siempre había sido un alma libre y burbujeante, con la fortaleza para sonreír y brillar en medio de la oscuridad. Todo el tiempo que tenían de conocerse, era él quien estaba para ella; era Haeri quien iba corriendo para que él la consolara y la mimara diciéndole que todo iba a salir bien; después de escucharla atentamente y ser su pañuelo de lágrimas fue Minho quien había estado a su lado cuando durante los días de soledad y desesperanza. Cuando su mundo parecía derrumbarse, él aparecía con su dulce sonrisa de lado y todo volvía a su estado original.
Era fuerte. Tenía sangre fría y sabía encontrar solución a toda clase de problemas. Era quien miraba todo desde un punto objetivo y estratégico, y utilizaba su inteligencia para sobrellevar todo. Minho quien era insufrible. ¿Por qué tenía que verlo de esa manera? ¿Por qué no volvía a mostrarle su ceño y labios fruncidos, y la decisión en la mirada? ¿por qué no volvían esos tonos rosáceos a su rostro y aquella perfecta sonrisa a sus pequeños labios carnosos?

¡Dios! Le dolía, le dolía demasiado verlo así.

Se hincó a un lado de él. Observó su rostro por un largo rato. Quería consolarlo, ansiaba ser ese soporte en el que él se convertía cada vez que le necesitaba. ¿Por qué no encontraba ese punto el cuál tocar para que le entregara su corazón y así poder sanarlo?

Miró sus manos y entonces lo entendió. Eran demasiado pequeñas y frágiles. ¿Cómo un corazón tan grande, valioso y maravilloso podía caber en esas diminutas palmas? ¿Cómo iba a poder sostener allí un preciado tesoro invaluable?

A la mañana siguiente, cuando Minho despertó, Haeri ya se encontraba preparando café y fideos de caja para ayudarle a quitarse la resaca, aunque no sabía si eso serviría de algo. Entró tambaleante a la cocina, frotándose los ojos y bostezando. Lucía tan hermoso de esa manera. Quitó la mirada acosadora antes de que le viera observándolo de aquella manera tan idiota.

Él le sonrió y se sentó en un taburete frente a la pequeña isla que servía de comedor, estudio y a veces de almohada cuando estaba demasiado cansada después de una larga noche de trabajo. Sus ojos estaban rojos y los labios partidos, su cabello despeinado y las ojeras eran más profundas que cuando llegó.

— ¿Café o agua? —le dijo cortante mientras se daba la vuelta para revolver un poco los fideos, aunque no era necesario, ya había apagado la hornilla, pero no le apetecía verlo porque unas ganas tremendas de golpearlo le hormigueaban en las manos.
— Buenos días, Haeri. ¿Cómo amaneciste? —le dijo burlón y le punzó el corazón al recordar al viejo Minho—. Buenos días, Minho-ah. Muy bien, gracias. Tu sola presencia me alegra el día. Sería idiota preguntarte lo mismo, porque hoy estás más guapo que de costumbre —jugó haciendo el intento de imitar su voz, pero que pareció más a la de un gato mientras maúlla de dolor. En otro tiempo hubiera reído y continuado con la misma estúpida conversación, siguiéndole la corriente, pero no ahora.
— Lamento decirte que amaneciste horrorosamente feo —le dijo sin más y viendo su rostro sorprendido se sintió culpablemente satisfecha—. Tienes unas ojeras que casi te llegan a la barbilla y te atraviesan la cabeza; tus ojos están tan rojos como un par de tomates y estás hinchado como un cadáver que sacan del río después de tres días en él —gruñó con rabia. No sabía lo que le pasaba a su mejor amigo, pero lo odiaba por ponerse en esas condiciones, por estar sufriendo y no decirle a ella, por ser él quien ahora quería bromear en vez de decirle qué le sucede…
— Wow, wow, wow —exclamó levantando las manos y poniéndolas como protección entre ellos—. Detente, fiera —Haeri le miró furiosa y a dos segundos de estrangularlo—. Y deberías limpiarte en veneno que escurre por tu labio.

Haeri no se detuvo a pensarlo y le lanzó el cucharón que tenía en la mano, logrando darle en el hombro. Él se quejó y le miró con el ceño fruncido, molesto. Haeri sentía las lágrimas detrás de los ojos. Quizás en otro momento hubiese aguantado sus bromas, pero no en ese.

— ¿Qué te pasa? —le refutó Minho que le miraba mientras se sobaba donde le había pegado.
— No vuelvas a despertarme cuando estés ebrio. Búscate otro lugar dónde vomitar —y se arrepintió al instante, no quería que acudiera a nadie más bajo ninguna circunstancia.
— ¿Y por eso me pegas?

Haeri clavó su mirada en él por un largo rato. Esperaba que todas las maldiciones que le estaban pasando por la mente, Minho pudiera leerlas y le hirieran como a ella le hería su actitud. Sonó la cafetera avisando que estaba lista, pero ninguno de los dos le prestó la más mínima atención.

— No, te pego para ayudarte a morir —masculló sin apartar los ojos—. Te quieres morir, ¿no? Ahogándote en alcohol tardarás años aun si te emborrachas a diario —sintió que toda ella se ponía a la defensiva, como si le hubieran acusado de la blasfemia más imperdonable del mundo. Minho abrió ligeramente la boca, como si aquello le sorprendiera o no esperara que ella lo comentase—. Ten pantalones. Traga arsénico. Cuélgate del cancel del baño y ahórcate. Aviéntate al tren. ¡Date un balazo! —se sentía fuera de sí. Ofendida. Emputada.
— ¡Haeri! —le gritó con su potente voz y se puso de pie en un salto. Estaba rojo del rostro y las manos en puños.
— ¡No me grites! —refutó con las lágrimas impidiendo verle bien. A pesar de su gran altura y fuerte complexión, no se sintió intimidada, estaba demasiado furiosa—. Si quieres matarte, mátate, Minho. Pero no vengas aquí igual que anoche a decirle que no le encuentras sentido a la vida —sentía todo su cuerpo temblar. Dios… no pensó que fuera a dolerle tanto su comentario nocturno. Y ahora su corazón se oprimía y la infelicidad le envolvía.

» Supongo que eres muy cabrón para tomar casi todos los días y entrar en ese estado, venir a mi casa, despertarme y hacerte el sufrido, el que no encuentra sentido a la vida. ¡Ya estuvo! —tuvo que recargarse en la isla para no perder el equilibrio, porque le dolía horrible la cabeza y se sentía fuera de su cuerpo. Suponía que era porque finalmente había sacado una parte de todo lo que había guardado durante tres meses.

— Haeri… —musitó mientras se acercaba a ella. Notó remordimiento en su voz.
— Si no vas a decirme la razón de todo esto, no digas nada. Jongin estará aquí en una hora y saldremos.

Minho se mantuvo a su lado durante un largo rato, parecía indeciso, sin saber exactamente qué hacer. Después de un momento, resopló y salió de la cocina; unos cuantos pasos más y escuchó la puerta cerrarse.

Haeri sabía que Minho no toleraba a Jongin. Desde que habían comenzado a salir, Minho evitaba estar cerca. Sabía que esa era la manera en que le otorgaba espacio para sus relaciones, Minho jamás había sido entrometido en sus noviazgos –aunque no había tenido muchos, a decir verdad.

Se arregló más por compromiso que por ganas. Adoraba salir con Jongin, era un rayo de sol; la cuestión es que siempre que Minho “la visitaba”, estaba con un humor sombrío que ni siquiera una explosión solar lograba aclarar.

— Oh, no. Estás de humor after-Minho —comentó cómicamente y logró arrancarle una pequeñísima sonrisa. Su novio ya sabía reconocer cuando era molestada a media noche.
— No sólo eso, también discutimos —dijo tristemente, mientras miraba distraída por la ventana del auto.
— Tengo que hablar con él, esto no puede continuar así —apretó fuertemente el volante manteniendo la vista fija en el camino.

Sabía que Jongin se cansaría un día y se lanzaría sin compasión alguna a reclamarle a su amigo que parara con las intromisiones nocturnas. Él suponía que Minho la desvelaba platicándole sus penas de borracho; lo que no sabía era que nunca hablaban, porque se quedaba dormido a penas tocar el sofá, sino que era ella quien se quedaba horas observándolo y sacando hipótesis del por qué se comportaba así.

— No tienes por qué preocuparte, cariño. Hoy lo corté por lo sano —mintió. Simplemente le había echado de su departamento esa mañana; además, no quería que realmente fuera a otro lugar. Y, como plus, jamás podría terminar su relación con Minho por lo sano. No sería sano para nadie, mucho menos para ella.

Jongin refunfuñó, pero terminó tomando la pequeña mano entre la suya y continuaron su camino.

Esa tarde la llenó de besos y mimos, queriendo reconfortarla y ayudarle a olvidar un momento el disgusto de su pelea con Minho. Era un excelente hombre, un tierno novio y siempre encontraba la manera de que sus ojos brillaran. Desgraciadamente, Haeri estaba constantemente siendo arrastrada por la fuerza de Minho y eso jamás cambiaría.

A la mañana siguiente, para su sorpresa, recibió la visita de Kibum. Hacía varias semanas que no sabía nada de él y se alegró inmensamente al verlo detrás de la puerta.

— ¡Key! —gritó mientras se lanzaba a sus brazos.
— ¡Pequeña ojona! —la abrazó fuertemente y le dio un beso en cada mejilla. Generalmente Kibum la sorprendía con las tendencias que adoptaba de los países que visitaba.
— No sé qué haré para que dejes de llamarme así —musitó mientras lo jalaba del abrigo para introducirlo en la casa.
— Operarte los ojos —cuando ella le miró seria, Kibum estalló en risas—. Ya, lo siento. Tenía sólo unas semanas sin verte, mi amor, no esperarás que cambie para bien en tan poco tiempo.

Haeri puso los ojos en blanco y se encaminó a la cocina. Kibum tomó asiento en el taburete frente a la isla. Recordó que también servía para pláticas de moda, viajes, hombres y de confesionario.

— Suéltalo —dijo Key cuando ambos se quedaron en silencio esperando a que el agua para café se calentara.
— ¿El qué? —le miró aparentando confusión. Sabía perfectamente a qué se refería. Eran contadas las ocasiones en las que Minho y ella tenían peleas, y Kibum era el tipo más cotilla que conocía, además de ser buen amigo del alto.
— No puedes esperar que cuando mis dos ojones se pelean, mis sabios consejos queden fuera del asunto.
— Creo que Minho y yo tendremos que planear cómo asesinarte por llamarnos así —comentó mirándose las uñas, no quería que descubriera en su expresión que le dolía saber que el alto había considerado necesario acudir al doctor corazón.
— Deja de evadir el tema, cobarde, y cuéntame todo.

Haeri le explicó con lujo de detalle. Kibum se sorprendió cuando le dijo la cantidad de tiempo que Minho tenía acudiendo a su casa ebrio. Era una situación que asombraba a todas las personas que lo conocían, ya que era atlético y cuidaba en exceso de su salud. Tomaron café y Kibum sacó un cigarro electrónico que había comprado en Londres; sabía que lo hacía para lucir interesante, ya que soltaba un delicioso olor a chocolate amargo pero no tenía aroma a nicotina.

Durante toda la conversación le miraba seriamente, asintiendo o negando con la cabeza cuando era necesario. Después de un momento en silencio y un suspiro contenido por parte de Haeri, dijo:

— ¿Cómo va tu relación con el chico del tutú? —cambió de tema drásticamente. Sintió que la descolocó, ya que ni siquiera pudo reñirle por el apodo.
— Bien, creo —confesó mirando al suelo—. A veces temo que Jongin se harte y me deje. Estos tres meses han sido desgastantes para ambos.
— Es que los dos son tan idiotas —se quejó llevándose la taza con café a los labios y desviando la vista.
— ¡Oye! No sé qué te ha hecho Jongin, pero deja de meterte con él —le reclamó dando un golpe con su mano en la mesa.
— No hablo de él, tonta. Sino de Minho y de ti — entrecerró los ojos con reproche—. Ambos con ojos tan enormes y sin poder ver en realidad.
— Mira, no entiendo tu puto misticismo. Si vas a decir algo, dilo claramente —dijo molesta mientras se cruzaba de brazos.
— Y tú estás completamente loca si crees que voy a facilitarte la vida —negó con desdén—. Es tu decisión hacerte la que no comprende. Allá tú y tu infelicidad.

Habían pasado dos semanas desde que habló con Kibum, pero no lograba comprender aún a qué se refería. Bueno, sí lo sabía. Carajo, claro que entendía, simplemente se negaba a aceptarlo. No se puede tener todo en la vida y prefería mantener a Minho como su amigo a que se alejara completamente de su vida.

Lo había descubierto hace un par de años, y tanto había sido su pánico a que Minho se diera cuenta que le había evitado por varios días, hasta que logró controlar sus emociones y tuvo el valor de enfrentarse a él y continuar con la relación de amistad.

Sí, estaba enamorada. Muy, muy enamorada. La cuestión era que Minho jamás le había dado muestras de considerarla algo más que una amiga. Desde el primer día que se trataron, hasta ese momento, le había tratado igual, sus sentimientos no cambiaban ni tampoco sus acciones o su cercanía. ¿Y qué podía hacer ella? Simplemente continuar con su vida. No se había quedado a añorar un amor que no sería correspondido.

Y, siendo sincera, en ese momento era muy feliz al lado de Jongin. Era un chico guapo, tímido en muchas ocasiones y en otras era extrovertido al punto de provocarle dolor de panza por tanto reír. Su ternura la envolvía y su sensualidad era algo que todo el tiempo la volvía loca. Lo adoraba por su sencillez y la manera en que lograba consolarla. Le encantaban sus abrazos, sus sonrisas, cómo la tocaba y conseguía estremecerla. Amaba la manera en que su cuerpo se movía al sentir la música y hacía que Haeri creyera que era posible ver a una persona bailando con el viento, haciéndole el amor a la brisa. Estrujaba su corazón al ver u pasión y su inocencia. Era simplemente maravilloso. Llevaba un año de relación con él y, si las cosas no terminaban por Minho, sabía que durarían mucho tiempo más.

La ausencia de su amigo durante dos semanas estaba sacándola de sus casillas y llenándole de preocupación. Necesitaba saber de él o se trastornaría. Recostada, tomó el celular que se encontraba junto a la mesa de noche y le envió un mensaje nerviosa:

“Yah, ¿es que no piensas volver a hablarme?”

Se levantó y preparó su desayuno, era domingo por la mañana así que hizo algo sencillo para poder llevárselo al sofá y ver la televisión un rato. No recibió mensaje después de una hora, así que volvió a enviar otro:

“Minho… ¿estás bien?”

A los pocos minutos contestó y su respuesta la alteró aún más:

“No.”

“¿No piensas volver a hablarme o no estás bien? Habla claro, joder.”

“No, Haeri, no estoy bien y no pienso volver a hablarte porque no puedo darte razones.”

“Te extraño. Quiero verte…”

Y otra vez se quedó sin respuesta alguna. Por más que quisiera que Minho le contara aquello que estaba molestándolo, no le podía obligar, era un hombre terco y si no deseaba hacer algo, simplemente no lo hacía.

firma2

Licencia Creative Commons
Incomplete por Valen M. (Sweetvals) se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2015/03/14/.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en https://utopiakfiction.wordpress.com.

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4 comentarios en “Incomplete {Twoshot} | Parte I |

  1. AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHHH EL PRIMER FIC LILY X MINHO X JONGIN, SOY TODA UNA CELEBRIDAAAAAAAAAAAD JFGJASGK. Ok no…

    Hay muchas cosas que quiero decir, pero la principal es: NO QUIERO QUE TE RETIRES ; _ ; ya sé que es por tu novela (que sabes que te apoyo totalmente y seré la primerísima en comprarla, y todo), pero realmente voy a extrañarte como escritora de fics y así ; _ ; (porque todavía no te perdono lo de Sam, así que me debes muchas).

    En segunda, te dije que “lo feo o raro” iba a juicio mío, y déjame decirte, que estás LOCA. Me está encantando totalmente, y no veo razón para que dejes de escribir porque, porque, porque… ESTO ESTÁ BIEN ; _ ; y ve, lo has terminado en poco tiempo (relativamente), y es hermoso y así.

    Aun así, no sabes cuánto te agradezco por esto, sabes que es un honor para mí que hayas decidido dedicarme y hacerme parte de tu “último fic” /que no será el último cabrona, de eso me encargo yo/, eres mi mejor amiga, mi hermana del alma, mi mentora, mi madre putativa (sin albur), eres mi maestra en la escritura, eres mi inspiración también, y es por ti que ahora soy lo que soy, lo sabes. Te admiro, te respeto, y te adoro con todo mi ser.

    Y que esto sea con Jongin y Minho me hace llorar de exasperación porque SÍ, son mis bias. Son los amores de mi vida. Sabes que los admiro demasiado, que ambos significan mucho para mí, y has decidido confabular en mi contra y matarme con este fic, ¡desglasiada!

    No sé qué decirte, aufff, myfuckingdog. Ahora, voy a los comentarios del fic en sí (LMAO, PORQUE NO HE EMPEZADO SIQUIERA BEETCH).

    “Cierto. Porque ella misma jamás permitiría que nadie más se hiciera cargo de él.”, nunca, ES MÍ MACHO, Y YO ME ENCARGO DE ÉL. Lo baño, lo visto, lo desvisto, le limpio la cola, le doy de comer, le peino el cabello, le aseo la nariz. MÍO.

    “Cuando su mundo parecía derrumbarse, él aparecía con su dulce sonrisa de lado y todo volvía a su estado original.”, siempre, siempre ♥ sabes que Minho es mi solecito ♥ ♥

    “Esa tarde la llenó de besos y mimos, queriendo reconfortarla y ayudarle a olvidar un momento el disgusto de su pelea con Minho. ” VEN Y HAZLO REALIDAD, KIM JONGIN, TE RETO, CARAJO.

    “— No puedes esperar que cuando mis dos ojones se pelean, mis sabios consejos queden fuera del asunto.
    — Creo que Minho y yo tendremos que planear cómo asesinarte por llamarnos así” Pero somos sus ojones preferidos, y se jode -w- o que lo haga Jjong, mejor :3

    “Sí, estaba enamorada. Muy, muy enamorada. La cuestión era que Minho jamás le había dado muestras de considerarla algo más que una amiga. Desde el primer día que se trataron, hasta ese momento, le había tratado igual, sus sentimientos no cambiaban ni tampoco sus acciones o su cercanía.”, definitivamente, es mi historia actual (the one you know about). Ohhhhhh, sí, esa soy yo ♫ ; _ ; dkjfhfh.

    “Era un chico guapo, tímido en muchas ocasiones y en otras era extrovertido al punto de provocarle dolor de panza por tanto reír. Su ternura la envolvía y su sensualidad era algo que todo el tiempo la volvía loca. Lo adoraba por su sencillez y la manera en que lograba consolarla. Le encantaban sus abrazos, sus sonrisas, cómo la tocaba y conseguía estremecerla. Amaba la manera en que su cuerpo se movía al sentir la música y hacía que Haeri creyera que era posible ver a una persona bailando con el viento, haciéndole el amor a la brisa. Estrujaba su corazón al ver u pasión y su inocencia. Era simplemente maravilloso. Llevaba un año de relación con él y, si las cosas no terminaban por Minho, sabía que durarían mucho tiempo más.” SEEEEEH, SEEEEEEEEEEEEEH, SEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHH, SEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHHHHHHHHHHHHHHH. TOTALLY. YES. THIS IS IT.

    El final, carajoooooooooo, nooooooo, NECESITO LA SEGUNDA PARTE, URGENTEMENTE, VALENTINA. URGENTEMENTE. SDKJFAHJKFHAKSDHF.

    Te amo ♥ ♥ ♥ Siempre uno más.

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    • ERES una celebridad, cielo. Todas las personas que te leemos te admiramos, además, yo te conozco y eres una persona fácil de querer y de admirar.

      Yo tampoco quisiera retirarme. De hecho, ayer le comenté eso a mi hermano… tengo varias tramas en mente. La cuestión es que ahorita quiero enfocarme en mi novela y el tiempo de la Uni me consume. Ahorita me retiro, más adelante no sé si regrese. Ya veremos.

      Sí, lo terminé en poco tiempo, nada más me decidí hacerlo y listo! La cosa es que llegues al final u_u no sé si te gustará.

      No tienes nada qué agradecer, cielo. Sabes que tú eres mi adorada, mi amiga, mi mentora, mi hermana y que formas parte de mi vida. Gracias a ti es que me he vuelto estricta al momento de escribir, he aprendido de ti a darme valor para hacer historias difíciles (aunque no las termine). Eres tú quien me anima a seguir como escritora cuando quiero darme por vencida. Y eso no tengo cómo pagártelo.

      Lo sé, sé cuánto significan para ti, por eso es que quería juntar a los tres y hacer esto.

      En general, a tus comentarios sobre la historia, quiero confesarte que mucho lo basé en tu relación actual con Minho y Jongin xD Sé que entenderás por qué. Y también, como dice en la nota, en ti y en parte de tu vida. Aunque tuve que hacer algunas modificaciones para adaptarlo. Pero esto es tuyo.

      Te amo inmensamente <3

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  2. Ando revisando el blog y las entradas y me encuentro con esto. La verdad, no sé qué decir. Me emocioné y me dio tristeza, porque sé que sigues escribiendo, pero ya no más fics y, eso me pone triste. Eres de las pocas autoras que escriben hetero muy bonito ;n; Y el ver que fui nombrada no sé, se me removió el corazón de pollo.
    Sabes que se te seguirá apoyando hasta el infinito y más allá, y, apesar de que tenemos poco tiempo de conocernos, te he tomado un cariño y un afecto muy bonito. ♥ Muchas gracias Valen, por compartirnos un pedazo de ti en tus historias ♥ .

    Y sobre la historia iba de kajsnvsskjdmfd a un lksdjnvlknslksnbadkjvnlkanskvjdsnbkjvdf y luego a KLSDNBLVKFNSDLBDKNGDBGFNHGKNSKVD. Así mero.

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    • OMG, el que digas que soy de las pocas autoras que escriben hetero bonito me subió a una nube, mi Cece hahahaha ♥♥♥ Claro que eres nombrada y siempre lo serás, preciosa. Siempre he recibido apoyo de tu parte y que te quiero. Eres una jefa increíble y he pasado un tiempo maravilloso en este blog que creaste. Espero siempre poder estar trabajando a tu lado ♥♥ Te adoro

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