Just He {Oneshot} {Capítulo Único}

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Just He por Sofy. ||(c) Póster by Niikiss
2Seop {Kiseop x Jaeseop}. || Oneshot. ||Yaoi. || Romance|ATP.

Disclaimer: Los integrantes de U-Kiss no me pertenecen, la historia si. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.

N/A:  Hace mucho que no hay nada (por mi parte) sobre el 2seop, y  tenía ganas de algo lindo, pero no salio lindo del todo. Bueno, eso creo, pero si es un poco fluffy. Neee,  sólo espero que les guste y lo disfruten. Y que entiendan mis  enredos. Bueno, cualquier duda sera respondida, sólo les diré que son fragmentos.

A veces las cosas más maravillosas llegan en momentos tan oscuros que es difícil verlas. 

{Sofy}

 

Lo conocí en noviembre; cuando las hojas caen y la naturaleza muere para renacer de nuevo con más intensidad y resplandeciendo. Cuando yo estaba muriendo, él me ayudo a renacer.

Era un día ventoso y frio, las hojas caían  danzando sobre el viento y mi corazón se marchitaba como flor en otoño, dejando sólo trozos de el en un lugar hueco en mi pecho.

La taza de café negro reposaba entre mis manos, los murmullos ajenos resonaban en las paredes y la campanilla de aquel local adornaba con gracia aquella melodía insípida de la cotidianidad de mi vida.  Suspiros escapando de mis labios, lágrimas retenidas y una sensación de asfixia.

Entonces… apareció.

Él no me sonrió e iluminó mi día, no, nuestro encuentro no fue grato y acogedor. Fue duro, cruel e inexplicablemente exacto, correcto en el tiempo y necesario. Nunca escuche la campanilla sonar, ni el mesero gritando un “cuidado”, sólo pude ver una taza de café derramada sobre una camisa azul antes pulcra e impecable, ojos ardiendo en llamas y labios delgados vociferando en mi contra.

“Lo siento”. 

Él simplemente salió hecho una furia del local, mientras el viento  otoñal alborotaba su melena roja, y así desapareció ante mí, no sin antes lanzarme una mirada asesina; que si bien no me causo miedo, si logro encender algo en dentro de mí.

Nuestro segundo encuentro fue una semana después, un jueves para ser exacto, y en el mismo café. Esta vez sí pude oír la campanilla y levantar la mirada justo en el momento en que él me miraba y rodaba los ojos con desprecio, pasando a mi lado e ignorando mí presencia. Cosa que tal vez me robó una sonrisa, sólo tal vez.

Quizás fue la primera de muchas por venir.

Cuando de nuevo nuestras miradas se encontraron, una sonrisa se posó sobre su hermoso rostro, llenando de calidez el hueco en mi pecho. Él caminó hasta mi mesa y aclaró su garganta, para dar paso a su voz suave y agradable.

“Lamento lo del día anterior. Fue un día malo para mí”.

Mis ojos abiertos de par en par, una sonrisa cantarina abandonando sus rosados labios, y el universo comenzó a girar de nuevo.

 

Cuando el invierno llegó, no volvió sólo, volvió con mi pasado para atormentarme. Sin embargo, el invierno es engañoso, cuando crees que será un día cálido, llega la nieve y te entierra bajo ella.

Y ella era engañosa como el invierno. Y yo era un niño aun creyendo en los milagros.

Sa Eun alteró de nuevo todo mi universo, y él sólo decido observar desde la distancia, impotente ante mi estúpida capacidad para destruirme solo.

Los copos de nieve cayendo sobre nosotros, él sonreía y jugueteaba en los columpio de aquel parque cerca de su departamento.

“La amo”.

Dije seguro y con el rostro brillante.

“Lo sé”.

Sus ojos me miraron con precaución, segundos después sus brazos rodearon mi cuerpo, mientras su pecho temblaba a causa de la risa.

“La amas de verdad”.

Sus palabras surgieron dulces de su boca, pero estuve ciego al no ver su mirada dolida y resignada.

 

 

A finales de febrero estábamos tan alejados que ya había olvidado el tono de su voz y la calidez de su mirada. Me había perdido en Sa Eun de nuevo, me había aferrado a un pasado y un futuro fantasioso e incierto.

 

 

Nuestro encuentro en marzo fue incómodo y sorpresivo. Sa Eun hablaba sobre los planes para la boda de su hermana, pero yo sólo pude oír el aire detenerse al verlo a él tomado de la mano con un chico fornido y al parecer simpático. La sorpresa fue doble al saber de su orientación sexual, y al descubrir que la escena más que hacerme sentir incomodo, me hizo sentir dolido.

Esa noche intente llamarlo pero él nunca respondió.

Al día siguiente apareció en mi puerta, con el cabello revuelto y las mejillas encendidas a causa del calor nocturno. Una imagen adorable y extrañamente reconfortante.

“Si no quieres seguir siendo mi amigo… lo entenderé. Lamento haberte ocultado algo así”.

Sus ojos me miraron expectantes.

Mis brazos sobre sus hombros y su aroma impregnando mis fosas nasales, risas mezcladas con llanto, y la primavera había llegado al fin.

 

Abril llegó con un golpe de luz, remplazando las tardes ventosas y noches frías.

Sa Eun seguía en mi vida, ambos aferrándonos a una relación vacía, cada quien por sus propios motivos. ¿Mi motivo?, creer que la amaba, creer que ella me amaba. ¿Sus motivos?, ¿placer?, honestamente, no lo sé.

Él también seguía ahí, con menos frecuencia, pero sólo bastaba una llamada para hacerme sonreír. Un “Luces feliz”, acompañado de una sonrisa y un café negro antes de partir a nuestras respectivas universidades.

Misma cafetería, misma bebida, con la mejor compañía.

 

Mayo llegó tormentoso, opacando todo rastro de primavera. Gritos, inseguridades, humillaciones y el amor agridulce de Sa Eun. Dolor, pena y desconcierto.

Brazos cálidos y murmullos en la oscuridad. Él recogiendo los pedazos de mí, él uniéndolos cada noche después de que ella me derrumbara una y otra vez. Él llorando por mí cuando me creía dormido.

Dolor, dolor y más dolor.

Yo volviendo a sus brazos, aceptando las sobras de su amor. Aceptando alejarme de mi amigo, jurando estar siempre con ella.

De nuevo olvidando su voz y la calidez de su mirada.

Llamadas no contestadas, mensajes no respondidos, visitas a un departamento solitario y poco a poco él se dio por vencido.

 

El verano llegó oscuro y confuso. Había sol bañando las calles, pero inexplicablemente yo me sentía frio, solo y abandonado, como en el otoño pasado.

Sa Eun estaba a mi lado; tan fría y distante. Tan cambiante como los días; a veces cálida, otras asfixiante, y otras tan común e indiferente.  Indiferencia que acababa con el amor que sentía, aun así, no lograba admitirlo.

Las vacaciones llegaron, y con ellas la partida de Sa Eun. Un adiós insípido, un dolor en el pecho y de nuevo un corazón agrietado.

A finales de julio el destino nos unió, sin embargo de una manera cruel y amarga, mofándose de mi existencia.

Misma cafetería, misma bebida, diferente compañía.

Era viernes cuando lo encontré en una mesa al fondo del local. Él sonreía y sus mejillas eran adornadas por un sonrojo tierno, que resaltaba la palidez de su piel.

Sus manos sobre la mesa, rodeadas por otro par de manos un poco más grandes.

Miedo, inseguridad, dolor, celos y mi corazón rompiéndose.

Nuestras miradas encontrándose, una sonrisa de lado y un encuentro incómodo.

“Él es Eli, mi novio”.

Sonrisas falsas y dolor nuevo.

Una disculpa apresuradas. Grava, smog, mis pulmones colapsando, el viento chocando con fiereza sobre mi rostro y mis piernas encontrando el camino a casa.  Mejillas húmedas y confusión total.

Frio en verano.

Esa noche llame a Sa Eun, pero la agonía no cedió.

 

Llamadas no contestadas, mensajes ignorados… un amigo perdido.

 

 

Agosto fue oscuro, devastador y desgarrador. Esta vez no olvide su voz, ni su mirada cálida, ellas me acompañaban y atormentaban mis noches.

 

Finales de agosto… nada alrededor.

 

 

Otoño llegó, junto con Sa Eun. Las cosas cambiaron, ella seguía igual, ella disfrutaba romper mi corazón. Reclamos, sospechas y un “Ya no te amo. Conocí a alguien mejor”.

Pena, sufrimiento, llanto y la confusión seguía.

Añoranza de alguien que no volverá, de alguien que se ha ido.

Sonrisas cálidas, ojos inocentes y dulces, risas risueñas, piel suave, pálida y  reconfortante.

Alguien que no está, sólo un recuerdo en el naufragio de mi vida.

Un jueves a mediados de noviembre la lluvia caía y resonaba contra el asfalto. La luna escondida tras nubes gruesas y espesas que traían la tormenta.

Misma cafetería, misma bebida, sin compañía.

Yo corriendo bajo la lluvia, pulmones colapsando, lágrimas mezcladas con gotas de lluvia, y resolución en mi cabeza.

Su mirada de sorpresa, la  duda y el rencor en sus ojos avellana, y… llanto.

Mi cuerpo aferrándose al suyo, sus manos recorriendo mi espalda y su aliento recorriendo mi cuello.

“Ella me dejo”.

Su cuerpo contrayéndose y tensándose.

“Jaeseop…”.

Temblor en sus palabras, lágrimas en sus ojos. Mis manos recorriendo sus cabellos ahora castaños, enredando mis dedos en sus mechones, jugueteando con ellos. Como siempre lo había deseado.

“No la amo”.

Su mirada confundida, sus orbes abiertos exageradamente y mi corazón deteniéndose.

“¿No?”

Su aliento sobre mi rostro, y yo cortando la distancia que hace tiempo nos separaba.

“Kiseop…”.

Labios estrellándose con los ajenos, alientos robados, suspiros y gemidos lanzados al espacio.  Sus manos enredándose en mi cuello, aprisionándome, como si temiese que desapareciera.

Nuestros cuerpos cayendo sobre el sofá y risas nerviosas cargadas de felicidad.

Yo perdiéndome en el mar de Lee Kiseop.

 

Al llegar invierno ya nada importaba. Las estaciones pasaron, los meses cambiaron y los días se alteraban, pero había algo que siempre estaba.

Una sonrisa en la mañana acompañado por un beso matutino, un “buenos días amor” a juego con su risa cantarina.

Kiseop llegó en mi otoño, para calentarme en invierno y ayudarme a renacer en primavera, para así revivir en verano.

Misma cafetería, misma bebida, misma compañía y esta vez para siempre. 

 

 

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 Licencia de Creative Commons

Just He by Sofy {Elena Olivares} is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2015/02/03/just-he-oneshot-capitulo-unico/ ‎.

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8 comentarios en “Just He {Oneshot} {Capítulo Único}

  1. Awwwwwwwwwwwww TuT *se limpia los mokitos* fue muy hermoso, tan inspirativo, triste pero a la vez… no lo sentí triste, me termino dado sensación de paz y felicidad *—*

    Tardaron mucho en darse cuenta que se necesitaban el uno al otro, pero asi pasa… hacen falta muchos golpes de la vida para darse cuenta realmente de que lo que necesitas esta a tu lado ^^

    *el gato también se limpia las lagrimas y los mokitos congelados… el frío en NY sigue canijo* XD

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  2. Aww mi kokoro, me encanto, le tuvieron que pasar tantas cosas para darse cuenta de lo que sentía, tenía tiempo sin leer un fic 2seop, gato se te extraña TT_TT vuelve y dale inspiración a nuestras escritoras y por favor no dejes que caigan en la tentación del yuresco JunSeop. Necesitamos más, espero que te llegue la inspiración y nos deleites con otro 2seop

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  3. Me encanto, en verdad que lo ame fue tan lindo :) llorare de la emocion. Muchas gracias por haber publicado un one shot tan bonito, eres genial ^^ espero que pronto sigas con mas fics del 2seop <3 <3

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