Bittersweet ❁ Capítulo 1

mollie

 

● Título: Bittersweet
● Autora: Mollie
● Beteo: Valen M
● Portada: LiaFiction & Mollie
● Categoría: Hetero
● Clasificación: T
● Género: Romance, Comedia, AU, Drama
● Grupo: SHINee
● Personajes principales: Kim Kibum y Marian Salvatore (OC)
● Disclaimer: SHINee no me pertenece y sus personalidades han sido modificadas a conveniencia. No pretendo lucrar con esta historia, fue creada con fines de entretenimiento.
● Nota de la autora:Por fin mi debut en este blog, justo con los teasers de Jong ¿coincidencia? no lo creo; me ha quedado claro que ese opacador quiere arruinar mi vida.
Antes que nada le doy crédito a Pau, ya que para este fanfic me basé en uno de los personajes secundarios de su historia Mar y Cielo y con su permiso pude tomarlo, modificarlo y crear esta historia. De nuevo mil gracias ♡ Es un fanfic en el que he estado pensando ya desde hace tiempo y para este 2015 me decidí a darle vida, espero que lo disfruten mucho y se diviertan (y me lo hagan saber en los comentarios). ¡Aquí vamos!

 CAPÍTULO 1

Perdida.

Marian se encuentra completamente perdida en aquella enorme ciudad, en el rumbo de su existencia y en la conversación que aquella amable pero inconsciente señora trata de entablar con ella. ¿No se da cuenta que limitarse a asentir se traduce a no entiendo más de un cuarto de lo que me está diciendo? Según creía eso sí era parte del lenguaje universal. ¡Que sepa pedir instrucciones no significa que su conocimiento vaya más allá!

Ahora se arrepiente de no haber practicado lo suficiente el idioma que se dedicó a estudiar durante dos años y medio, ya hace algunos ayeres.

No estaría en esa situación incómoda de no ser porque el estúpido amigo de su hermana, Ki-noséqué, que se suponía la recogería en el aeropuerto, hubiera llegado. ¡Esperó una hora y media! Tiempo suficiente como para tener derecho de sentirse molesta y tratar de solucionarlo con sus propios métodos: tomando un taxi. Y bueno, al final resultó que el nombre de la zona donde creyó que su hermana vivía no estaba correcto y había tenido que bajarse en una calle llena de locales de ropa y maquillaje porque no tenía idea de a dónde decirle al taxista que la llevara y no contaba con más efectivo.

Sí, tal vez haber esperado un poco más hubiera sido una mejor idea.

Quién sabe cuánto tiempo se había perdido en sus pensamientos de frustración pero la señora no se había percatado porque seguía hablando y hablando, y Marian no tenía idea de cómo apagarla.

Su salvación llega en forma de muchacho llamándola desde la puerta de uno de los locales, avisándole que unos clientes la están buscando para unas medidas (por lo menos eso sí lo había entendido). La señora le dedica una amplia sonrisa que Marian le devuelve mientras se despide para luego apresurar el paso lejos de ahí.

A ver: según había entendido para llegar al centro de ayuda turística que buscaba tenía que irse derecho, pasar dos semáforos para luego girar a la izquierda y seguir derecho hasta toparse con el edificio donde le podrían brindar auxilio… ¿o era girar a la derecha?

¿Izquierda?

¿Derecha?

¿¡Le había dicho izquierda o derecha!?

━ ❁ ━ ❁ ━

— Kibum, tienes diciéndome dos horas que llegas en veinte minutos, ¿qué ocurre?

— ¡Hay más tráfico de lo que creí, Paula! ¿Por qué no vas a casa y nos vemos ahí?

— Mi departamento te queda mucho más lejos que mi trabajo, Key. Me dijiste que nos veríamos aquí.

— Lo sé, pero… de verdad voy a tardar. Ve a casa, estamos atorados.

Se escucha un suspiro del otro lado de la línea.

— ¿Entonces por lo menos puedes pasarme a mi hermana, por favor?

Kibum traga saliva.

— Si-sigue dormida. Venía muy cansada del viaje, la verdad no creo que sea buena idea despertarla, mucho menos para que tenga que sufrir el estrés del tráfico.

— Ow, mi Mari. Debe de traer mucha carga emocional. ¡Trátala bien!

— ¡Ya, ya! ¿Cuándo no he tratado bien a alguien?

Paula bufa antes de colgar. Kibum suelta todo el aire que había estado reteniendo mientras vuelve a sujetar el volante con una mano y la cartulina que había llevado al aeropuerto con el nombre de la chica en la otra, que no se quedaba pegada en el parabrisas. ¿Esperaba encontrarla entre esa multitud en las aceras? ¡Esa maldita chica! Ni siquiera la conoce y ya le está causando problemas. Él sólo se había retrasado veinte minutos. ¡Veinte!

Paula podía ser muy cruel cuando estaba enojada y escuchar que su hermana estaba perdida en una de las ciudades más grandes del mundo no podía ser algo que fuera a tomar a la ligera.

Tendría que irse acostumbrando a andar por ahí sin cabeza.

O peor…

Calvo.

Enreda los dedos en su sedoso cabello recién teñido.

— ¡Marian! ¿¡Dónde estás!?

━ ❁ ━ ❁ ━

Con los pies adoloridos, treinta minutos después de haber tomado una mala elección de rumbo se sienta sobre su pesada maleta a lamentarse.

— Definitivamente era la derecha — lloriquea.

Pero era demasiado tarde para retroceder porque había doblado calles y calles sin dejar un rastro de frijoles que la guiara de regreso, creyendo saber lo que hacía cuando estaba claro que en esa parte del globo terráqueo no sabía nada de nada.

Desecha la idea del centro de ayuda para turistas. De todos modos ¿qué demonios iba a decirles? “Hola, no sé a dónde ir ¿podrían llamar a mi hermana para que venga por mí? Oh, pero no tengo su número porque SOY UNA COMPLETA IDIOTA y no creí necesario preguntárselo antes de venir. Y un vaso de agua mineral, si no es mucha molesta, por favor.”

Vaya imbécil.

Ni siquiera le gusta el agua mineral.

Pero en su defensa tener su número nunca lo consideró necesario antes de llegar porque su celular era un indestructible Nokia (adquirido dos meses atrás por emergencia después de una pérdida cara R.I.P iPhone) que para lo único que sirve del otro lado del mundo es para jugar snake.

Además todo eso del viaje había sido tan repentino que jamás se detuvo a pensar más allá de simplemente irse.

Era hora de aplicar el Plan C: buscar un lugar con Wi-Fi para mandarle un mensaje a su hermana por chat desde su portátil, rezando para que la suerte se pusiera de su lado y aunque estuviera trabajando diera un vistazo rápido a su mail personal. No había querido recurrir a eso porque se suponía que era la hermana mayor que puede cuidarse a sí misma y no quería preocuparla, pero estaba claro que últimamente todo se le estaba saliendo de las manos. Todo.

Camina un poco más y a lo lejos sus miopes ojos alcanzan a distinguir en letras rojas y brillantes “Bonito Bar”, según dice en texto más pequeño, bar con temática latinoaméricana.

El corazón de Marian da un saltito y sin dudarlo apresura el paso en dirección al lugar. Después de haber trabajado en uno, los ambientes de los bares son de los que más detesta en la vida, pero aquel es un lugar inspirado en sus tierras. Seguramente hay gente de sus tierras también, que entienden el mismo idioma y que pueden brindarle algo de apoyo y orientación.

Entra entusiasmada, pero diez segundos después está tomando una de las mesitas hasta el fondo, de mala gana, con la cara larga de decepción. Todos ahí tienen ojos rasgados y lo único que está en español es el nombre del lugar y algunas bebidas en el menú como “El panderito” o “Salsa brava”.

Pero lo importante es que cuentan con internet inalámbrico.

Claro que para utilizar la señal necesitas una computadora con batería. Y para cargar esa batería necesitas un cargador, el cual ¡Oh, vaya sorpresa! Ha dejado conectado en uno de los enchufes del aeropuerto.

Algún día toda esa desventura sería una historia graciosa.

Pero definitivamente en un día muy muy muy futuro.

Marian cierra su Macbook muerta, con la vista fija en un punto de la nada entre el salero y el servilletero.

Nada de esa estresante situación le estaría pasando si no se hubiera confiado y se hubiera preparado mejor, por lo menos anotado todos los datos de su hermana.

No, más bien nada de eso estaría pasando si le hubiera escrito a Paula desde el aeropuerto en vez de ser tan testaruda y tratar de resolverlo ella misma.

— Buenas tardes, señorita, ¿qué le ofrezco?

No. Más bien nada de eso estaría pasando si ese tal Ki-nosécómo hubiera llegado al aeropuerto tal como había prometido.

— Señorita ¿le ofrezco algo?

No. Más bien nada de eso estaría pasando si su ex-prometido no la hubiera estado engañando con aquella fulana.

— ¿Señorita?

¡Nada de eso estaría pasando si sus padres no hubieran insistido en darle a luz, maldita sea!

— ¿Hola?

Una mano frente a ella tratando de llamar su atención la saca de su ensimismamiento de golpe y da un respingo. Se apresura a enderezarse y a mirar al mesero, avergonzada.

— Perdón ¿qué me decía?

Es demasiado tarde. Los pensamientos que había estado evadiendo se disparan desde su mente hasta su pecho como balas de alto calibre.

Ay no…

— Le preguntaba qué le gustaría para beber el día de hoy, ma’am.

Aquí viene el llanto.

Se muerde el labio inferior. Le tiembla.

— Yo, hum…me gustaría…yo no…

Sus ojos comienzan a aguarse.

— Señorita ¿se encuentra bie-

Y finalmente rompe en llanto. Se tapa la cara con las manos y deja fluir las lágrimas y los sollozos que había estado conteniendo desde que se subió al avión.

Era una bomba y el reloj ya había quedado en ceros.

El joven la mira, aterrado y sin tener idea de qué hacer. ¿Había hecho algo mal?

Mira a ambos lados, buscando auxilio. Para su suerte su compañero ya se acerca a toda velocidad en su rescate.

— ¿Cuánto ha bebido? — es lo primero que pregunta.

— ¿Qué?

— ¿Cuánto alcohol le has servido, Taemin?

— ¡Nada, hyung! ¡Acaba de llegar! Tuve que hablarle tres veces antes de que me hiciera caso y luego cuando pensé que por fin iba a ordenar algo se puso a llorar. Los extranjeros son muy extraños.

El joven le da un codazo y se acerca hasta Marian, colocando una mano en su hombro y agachándose ligeramente para quedar a la misma altura.

— Ya, ya — susurra con dulzura en inglés, con el mismo tono que aplica con los borrachos — ¿Puedo ayudarte en algo, linda?

Ella trata de hablar, pero esa simple acción parece imposible con tremendo nudo en la garganta. Está consciente de lo estúpida y lamentable que luce, pero no es capaz de detenerse.

— Yo… estoy perdida… no sé…

Es lo único que puede articular antes de que sus propios sollozos la interrumpan.

— Ya, está bien. Respira.

Continúa dedicándole palabras dulces mientras le acaricia el cabello.

Taemin sólo mira unos centímetros atrás, sintiéndose muy confundido.

— Mi nombre es Jinki. Lee Jinki. ¿Puedo saber el tuyo? — se atreve a preguntar ya que logró calmarla un poco.

— Ma-Marian. Salvatore.

Algo dentro de Jinki hace clic.

— ¿Cómo dijiste?

— Marian Salvatore.

Jinki ríe mientras le ofrece una mano para que se ponga de pie. Ella la acepta mientras sorbe la nariz y trata de entender qué demonios le parece tan gracioso.

— Acompáñame. Te serviré algo que te hará sentir mejor en lo que vienen a buscarte. Taemin — se gira para hablarle al menor — ayúdame con su maleta, traela a la parte trasera. Y llama a Kibum.

— ¿A Kibum? ¿Para qué?

— Dile que encontramos a su niña perdida.

 

 

Licencia de Creative Commons Bittersweet by Mollie is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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10 comentarios en “Bittersweet ❁ Capítulo 1

  1. OMG. HERE COMES TROUBLE.
    Esto es GENIAL HAHAHAHAHAHA. Empiezo por Marian, y sí, fue muy, MUY mensa como para ir a Corea así sin nada. Y no esperar a que fueran a por ella. Sinceramente, amé su personaje y morí con Kibum XD porque sí pienso que sea así de despistado algunas veces. Y Jinkiiiiii /MUERE/ okay, gracias por darle a esta MVP los feels. Hahahaha. Me gustó mucho el primer capítulo, espero paciente al dos, hermosa *—* Y FELICIDADES POR TU DEBUT, ESTOY ORGULOSA ♥♥♥♥

    Le gusta a 1 persona

    • Es una tonta impulsiva pero tiene razones para andar perdiendo la cabeza, ya lo veremos más adelante :v Y Jinkiiii /LA REVIVE/ será un amor en este fanfics asdfghjkl y un personaje que a mí me gusta mucho, espero que a ti también Y ESPERO QUE TE SIGA GUSTANDO ESTE FIC porque tu opinión es importante para mí.
      Gracias de nuevo por todo, chuu >3< ♡

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  2. ¡YAAAAAAAAAY!
    No sé qué me encanta más: el hetero, que sea Key, o el fanfic en sí mismo.
    MI KOKORO LLORA DE FELICIDAD. ;;
    Me encanta que sea como slice of life en lugar de un AU fantástico o así (al menos, por el momento se ve de esa forma xD).
    ¡QUIERO A JINKI Y A TAEMIN AHORA! :c

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  3. ¡Oh, Dios! ¡Me he emocionado tantoooooooooo! Lo he amado con cada célula sensible de mi ser, uh, Mollie ♡ hahaha. Es que te juro que me llega directo al corazón, saber que una de mis locuras te haya inspirado para crear este fanfic tan cool. Y sale Paulaaaaaa adshhdfhd TuT hedmoso.
    Amé la comedia, me reí tanto imaginando a Key calvo. Ay, no sé, lo amo.
    Por favor. Por favorrrrrrrrrrrrr avísame cada vez que actualices. Me has dado el ánimo que me faltaba para continuar con lo mío, por esas otras tierras. Gracias por los créditos también. ♥
    Un abrazoteee ♡

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    • Pauuuuu no esperaba tu comentario tan pronto asdfgh ♡ sí, tú le diste pie a esto, de verdad muchas gracias por darme permiso, me he divertido escribiendo y espero que a ti te vaya gustando :’) qué bueno que te divertiste, y luego con lo que te mandé por accidente jajajajajajajajajajajajajajaja todavía no lo supero XDDD no sé cómo no me di cuenta :v claro que yo te aviso, que Paula tiene una historia feliz esta vez ;D

      Besotesssss ♡

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