Love me as I deserve it {Capítulo seis}

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Disclaimer: Choi Minho no me pertenece, lo hace a sí mismo y a su compañía. La historia y trama son mías en totalidad.

Notas de la autora: Estoy tan, pero tan avergonzada de no actualizar pronto. Este semestre la universidad de consumió, pero finalmente estoy de vacaciones. Aquí les dejo el último capítulo de este minific. Contiene escena sexual, por lo que me deslindo de responsabilidad (?. La verdad es que siento que quedó flojo y demás, pero espero que les guste y que dejen muchos comentarios llenos de amor. ¡Las extrañaba!

Suavemente sus manos se posaron en mis caderas, haciendo que mi espalda tocara la fría pared que se encontraba detrás de mí. Sus labios acariciaban los míos de manera tierna y sutil, pareciendo que deseaba saborear y disfrutar de cada roce, cada caricia. Mis brazos, ansiosos de él, se aferraron más a su largo cuello. Nuestros corazones, con sus rápidas y desenfrenadas pulsaciones, creaban una perfecta melodía en el ambiente. Amaba a ese hombre y él tenía los mismos sentimientos por mí. Su boca era como una adicción, algo de lo cual sabía, podía vivir el resto de mi existencia.

—Te necesito, Hanna— y el suelo debajo de mis pies pareció desaparecer.

No dije nada, solamente lo separé de mí y tomé su mano. Nuestros ojos se engancharon profundizando los sentimientos. Asentí suavemente ante una pregunta no dicha que su mirada demostró. Tiré de él y no opuso resistencia, dejándose llevar a donde ambos deseábamos. Cuando llegamos al borde de la escalera, nuestras miradas se desconectados, pero su piel seguía haciendo contacto con la mía.

El pensar en entregarme a Minho me ponía nerviosa, tanto como la primera vez; es decir, era el hombre al que siempre había amado completamente. Estuve a punto de tropezarme con los escalones, era como si me encontrara en medio de una nebulosa que me impedía tener control de mi cuerpo y de ver claramente todo a mi alrededor.

Al llegar a la puerta de mi habitación, sentía la boca seca, las piernas me flaqueaban y estaba a punto de pedir un tiempo fuera para recuperarme. Abrí la puerta y cuando ambos estuvimos dentro, Minho la cerró y me guió colocando ambas manos en mis caderas, mientras sus labios poseían los míos. Me fue obligado a caminar se espaldas, con paso cauto y lento, hasta que mi pantorrilla chocó con el borde de la cama.

Me sentí y una de sus rodillas separó las mías; su mano se deslizó detrás de mi nuca y poco a poco me fue recostando. Deslicé mis manos por todo su pecho hasta llegar a la orilla de su pantalón donde su camisa se perdía y con dedos trémulos le desfajé. Introduje mis palmas bajo su ropa, vagaron por la piel de sus costados hasta la espalda y acaricié el par de hoyuelos en la parte central de sus caderas, tan pronunciados, tan sensuales. Fluí mi reoce, más arriba y más al centro, palpando su espina dorsal sumida en una perfecta y amplia línea. Toqué con las yemas cada músculo, cada marca, cada ondulación que su piel gozaba.

Todo mi cuerpo vibraba, lo deseaba con una intensidad descomunal. En esta ocasión él me amaría en totalidad.

Dirigí mis manos hacia los botones de su camisa y una a uno fui desabrochándolos para, así, lanzarla por algún lugar de la habitación. En ese momento, su lengua se introdujo decididamente entre mis labios, tersa, tibia y experimentada. Un gemido salió de mi garganta ante las sensaciones que se agudizaban por el roce entre nuestras lenguas. Una de sus manos llegó hasta el borde de mi camisón y fue levantándolo seductoramente, acariciando con toda su palma la piel de mis piernas, caderas, vientre hasta llegar a mi pecho; utilizó la otra para quitarme más fácilmente la prenda. Cada centímetro que había tocado comenzaba a arder intensamente.

Mi piel de estremeció al sentir su pecho rozando el mío debido a que no llevaba sostén; un sonido ronco salió de la garganta de Minho. Soltó mis labios, mientras se lanzaba hacia un lado. Sus ojos se detuvieron un segundo en los míos, con una promesa en ellos, para después acariciar con su mirada mi cuerpo. Me sentía tiritando ante la expectativa y su escrutamiento. Una de sus manos, con lento andar, viajó hasta mi vientre, mimando mi piel, haciéndome estremecer y cerrar los ojos. Lo sentí deslizarse hasta la orilla de mis bragas y, delicadamente, bajarlas. Levanté mis piernas para facilitar la tarea. Deseaba desesperadamente sus caricias.

—Dios, Hanna, —masculló entre dientes. —eres más hermosa de lo que alguna vez soñé. —Confesó después de observarme detenidamente.
—¿Habías soñado conmigo así?— cuestioné con la voz temblorosa ante la excitación.

Minho se puso de pie y bajó la cremallera de su pantalón. Mi corazón se detuvo. Quería todo de él, quería que sus manos volvieran a mi piel, que sus besos inflamaran mis labios, que le hiciera el amor a mi boca, que… me faltó la respiración cuando dejó sus caderas libres y el pantalón se deslizó por sus fibrosas piernas. El tono de su morena piel hacía un conjunto hermoso con el color de sus ajustados y negros bóxers, que lucían como una segunda piel. Lo miré de cabeza hasta los pies. Era perfecto, total y locamente deseable.

—Te he soñado infinidad de veces—, susurró mientras comenzaba a deslizar lentamente su ropa interior— soñaba con hacerte el amor, con hacerte mía.

La delicada tela se deslizó por sus caderas y piernas, dejando a la vista la excitación de Minho. Todo mi cuerpo se contrajo ante la visión de lo que podía provocar en él. Temblé ante la expectativa y su mirada penetrante que me contemplaba.

La cama se hundió cuando se inclinó sobre mí. Me sentía a punto de comenzar a temblar como una primeriza. Sus labios vagaron por mi cuello haciéndome agitar. Lo necesitaba tanto, tan urgente, dulce y tormentosamente. Su boca me atormentó por minutos, vagando libremente por mi cuerpo, cuello, senos, vientre y más abajo; torturándome, abriéndose paso con labios y lengua, preparándome para él. Sus manos recorrían toda mi piel, no dejando un espacio sin ser tocado por esas tibias y complacientes palmas.

Me retorcí incontable cantidad de veces bajo sus caricias. Me llevó al éxtasis una y otra vez, mientras me susurraba cuánto había deseado este momento. Volvió a subir nuevamente por mi cuerpo, dejando un húmedo camino de saliva con su lengua, hasta atrapar la cima oscura de mis senos entre sus labios, saboreándome, sensibilizándome por completo, haciéndome sentir que me volvería loca de necesidad. Cuando devoró mi cuello, lamí la tersa y salada tez de su cuello, deleitándome con su sabor.

—Te necesito tanto— escuché por encima del bombardeo en mis oídos.

Su aliento acarició la humedad de mi piel, haciéndome vibrar en urgencia. Abracé sus hombros, pegándolo más a mí, luchando porque nunca se fuera.

Abrí más las piernas, rogándole en silencio lo que ambos queríamos, pero no lo hizo. Se limitó a mirarme completa, apreciando el trabajo que había realizado en mi cuerpo ahora ruborizado. Me arqueé hacia él, incitándolo, dándole la bienvenida con mis caderas, desesperada por unirnos. Enredé mis dedos entre sus cabellos, invitándolo a besarme. Su lengua penetró mi boca con desesperación, robándome el aliento. Sentí sus brazos posarse a los lados de mi cabeza, sobre mis hombros y sufrí una fuerte taquicardia al tener la certeza de lo que pasaría después.

Acarició y succionó mi lengua para después separarse; su mirada era tierna y apasionada, excitada como mi cuerpo. Pero no pasó, estaba buscando tenerme a su merced; sonrió cuando se dio cuenta que había descubierto sus sucios planes. Observaba mis labios, pareciendo satisfecho de verlos hinchados y palpitantes. Una oleada de calor electrizó mi cuerpo. Adoraba con sus pupilas el trabajo que había estado haciendo. Enfebrecí cuando sus manos comenzaron a moldear mis pechos a su gusto. Minho era el maestro y yo la arcilla.

Su fuerte y musculoso pecho estaba frente a mis ojos, veía cómo se contraía a causa de los movimientos de sus manos en mi cuerpo. Entre mis labios de enredó un gemido cuando mis sentidos se encendieron más. Mis manos acariciaron la ambrosía de esa deliciosa creación; delineé con mis uñas un camino mucho más simple que el que Minho imprimía en mi cuerpo. Silueté con ahincó la división de sus pectorales y la fuerza de las líneas de su abdomen, hasta llegar a sus caderas filosas y abrazar la carne expuesta con toda mi mano.

Levanté mi rostro cuando sus manos cesaron su trabajo. Sus parpados escondían sus ojos, mientras su rostro estaba contraído. Deseaba ver por cuántas expresiones podía pasar antes de que estuviese tan deseoso como yo. Comencé a subir mis palmas por sus costados, sintiendo su caliente y tersa piel. Entre mis dedos, gotas de sudor se deslizaban en un tortuoso viaje; atrapé entre estos sus pequeños pezones y exhaló fuertemente, inclinando la cabeza para atrás cuando jugué con ellos. Sentía cómo se estremecía cuando presionaba o pellizcaba. Sus brazos temblaban y su sensibilidad iba en crescendo.

—Ahora soy yo quien te necesita— jadeé mientras que se posicionaba entre el cóncavo de mis piernas.

Su estrecha cadera se acomodó dulcemente. Mis brazos se aferraron más a él, envolviéndole el cuello. Ajusté mis extremidades a la magnificencia de su cuerpo; gruñó y aquello le dio un impulso de valentía a lo que pretendía hacer. Su dura extensión apuntaba y rozaba mu vientre, bajé mi mano derecha mientras toqueteaba todo su cuerpo, haciéndolo vibrar de la emoción. Sus labios fueron a mi cuello, el cual besó, succionó y lamió con dedicación. Me detuve a unos centímetros de su miembro, angustiada por ser presurosa, por tocarle. Minho levantó el rostro y me miró a los ojos.

—Guíame, quiero estar en ti— sus ojos parecían dos luceros mojados de deseo.

Abracé mis piernas en torno a sus caderas y con mi mano tomé su sexo, sintiendo las fuertes palpitaciones y el ligero temblor que lo avivaba. Le acomodé exactamente en el lugar que rogaba por él. Minho gimió y cerró los ojos, mientras yo me contorsionaba ante la sensación. Comenzó a moverse chocando contra mis muslos, introduciéndose más en mí, encajando perfectamente.

Atacó mi cuello con sus labios y con una mano volvió a jugar con mis pechos; pero tomé su rostro entre mis manos y lo dirigí a mis labios. Su lengua penetraba entre mis labios con la misma sintonía que nuestras caderas. Nuestros cuerpos, cada pequeña parte de ellos, estaba húmedo y ardía. Aumentó la velocidad de sus embestidas cuando ese ritmo calmo no fue suficiente y las sensaciones nos pedían más.

Sentí mi cuerpo girar y de un momento a otro me encontraba sobre él, introduciéndose ferozmente en mí. Sus grandes manos se posaron en mis caderas, alejándome y acercándome, levantando la parte inferior de su cuerpo para profundizar sus embistes. Posé mis manos en sus hombros, buscando estabilidad ante la fiereza de nuestro encuentro. La maravilla de su cuerpo bajo el mío ocasionaba que me llenara de hormigueos y las contracciones comenzaran. De nuestros labios salían desinhibidos gemidos que llenaban la habitación, en conjunto con el sonido húmedo de nuestras pieles al chocar en búsqueda del otro.

También había tenido fantasías con Minho, terminaban como quería que concluyera ésta, pero jamás creí que sucediera en realidad. La diferencia era que todo mi cuerpo se amoldaba al suyo y las sensaciones eran un millón de veces mejor. Siempre lo había visto como algo más, no solamente como amigos; él era el apoyo que nunca había tenido, la cordura que no me permitía caer en el abismo de la depresión y la soledad.

Sentí un enorme nudo en la garganta y los ojos se me llenaron de lágrimas; lo tenía allí, debajo de mí, amándome y amándolo. En ese momento era mío y mi corazón estaba a punto de pararse debido a la irrealidad de la situación.
Las piernas comenzaron a fallarme debido al cúmulo se sensaciones, a causa de desear alcanzar el clímax. Me incliné para besarlo, para acariciar su rostro y envolverlo con mis brazos, aferrándome a él, sin detenerme en seguir uniendo nuestros cuerpos.

Suavemente volvió a colocarse encima de mí, permitiéndome envolverlo con cada parte de mi cuerpo. Me sentía a poco de llegar al clímax, mi mente comenzaba a nublarse y todo lo que nos rodeaba se desvanecía, todo menos las caricias de Minho; las embestidas y la cálida sensación de su piel, de su aliento chocando contra mi rostro, y la indescriptible expresión de su rostro y ojos.

Las lágrimas abandonaron mis ojos y comenzaron a rodar por mis mejillas, imperiosas e imparables. Sus labios las atraparon diligentemente, para después apoderarse de mi boca y en cuanto su lengua se introdujo en ésta, alcancé el orgasmo. Acaricié con la palma de mi mano el cielo. Al poco tiempo Minho se abandonó también y lo acuné entre mis brazos, envolviéndolo mientras se dejaba ir y su cuerpo temblaba sobre el mío.

—Te amo, Hanna— susurró contra mi cuello, mientras yo acariciaba su húmeda espalda.

Me sentí amada; sentí que tenía a alguien que no ponía pretextos o falsedad para amarme. Si tenía a Minho, lo tenía todo. Sólo pude mover mis labios en respuesta, las lágrimas continuaban corriendo y el nudo en la garganta era enorme. Minho volvió a secarlas con una tierna sonrisa en los labios.

Lloraba de felicidad. Lloraba porque lo tenía a él, completo y sin miedos.

 

firma2Licencia Creative CommonsLove me as I deserve it por http://sweetvals.livejournal.com/ se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/12/13/love-me-as-i-deserve-it-capitulo-seis.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://sweetvals.livejournal.com/profile.

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2 comentarios en “Love me as I deserve it {Capítulo seis}

  1. Por fin.
    asdfghjklasdfghjkl. Ya se habían tardado mucho en declararse y bueno, en que pasara lo que tenía que pasar. Me gustó bastante ♥ Te quedó muy asdfgh toda la historia ♥ ♥ ♥ ♥ ♥
    Entonces ¿ya se acabó? bu. Ok no, pero tú sabes que una nada más quiere leer y leer. OTL

    La historia en sí estuvo genial, pero el final me gustó aún más ♥
    Gracias por subirlo y compartirlo y así ♥♥♥♥♥

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  2. me encanto cada frse mas bien cada parrafo todo , a declaracion de minho me llego al kokoro jjaja espero que escribas otro estupendo fanfics <3 ♥♥♥♥♥♥♥♥♥♥

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¡Gracias por comentar! ♥

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