Love me as I deserve It {Capítulo cinco}

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Disclaimer: Choi Minho no me pertenece, lo hace a sí mismo y a su compañía. La historia y trama son mías en totalidad.

Notas de la autora: ¡Lo lamento! Sé que soy una incumplida, pero había tenido una serie de problemas y además las vacaciones. Pero aquí está el penúltimo capítulo de este minific. Espero que les guste y después vendrá algo interesante -muajaja-. Las quiero y gracias por leer.

 

—Lamento mucho si te desperté —admitió al ver mi sorprendido rostro. Mis ojos estaban abiertos como platos, no podía moverme. No esperaba recibir su visita; mucho menos después de lo sucedido la noche anterior.
—¿Qué haces aquí? —cuestioné en un susurró ahogado.
—Bueno, vine a traerte esto —levantó un poco las flores y luego avanzó unos cautos pasos hacia mí, sin quitar la mirada de mis ojos.

El corazón saltaba por mi pecho y sentía que me dolía la cabeza a causa del cúmulo de emociones que se esparcían en mi interior sin darme oportunidad a un respiro. Quería llorar, las lágrimas amenazaban en salir porque lo tenía allí de frente con un ramo de rosas y, seguramente, nada de lo que estaba pensando sucedería. Tal vez estaba ahí para pedirme perdón y hacer como que todo estaba bien, en el pasado, olvidado; y creería que después podríamos sentarnos a desayunar y luego ver películas toda la tarde. O venía para que recapacitara y fuera suya; quizás necesitaba quitarse esa dolencia que le había quedado anoche.

—Son muy lindas —tomé el ramo, temerosa de rozar su piel—. Gracias —levanté la vista y él me miraba como nunca lo había hecho. No comprendía ese gesto, pero parecía arrepentido. Sí, eso era, estaba arrepentido de todo lo sucedido—. Minho, quiero… —respiré queriendo calmarme— necesito pedirte una disculpa por lo de anoche —bajé nuevamente la mirada; no sabía realmente por qué me justificaba por lo que había sucedido, ya que, gracias a esa noche, había descubierto muchas cosas y, sin lugar a duda, había sido la noche más increíble; pero sabía también que él había terminado involucrado en una situación incómoda por mis sentimientos.
—¿Te arrepientes?

¿Convenía el hecho de seguir arriesgando el corazón? Digo, ya le había dicho que lo amaba y que no simplemente quería una relación pasional, deseaba que la palabra “pareja” estuviera incluida, lo cual conllevaba el concepto amor y amistad mezclados. No pura carne y conversaciones nimias.

—Ya no sé qué pensar o decir, Minho —me encogí de hombros y la barbilla me tembló mientras mis ojos se anegaban. No llores frente a él, ten un poco de orgullo, me decía. Giré sobre mis talones hacia la cocina, decidida a hacer el arduo trabajo de tragarme las lágrimas en lo que escapaba con la idea de poner el ramo en un jarrón.
—Sólo quiero que me digas si te arrepientes de todo lo que sucedió ayer —escuché sus pasos seguirme. ¡Demonios! Le gustaba darme toques en la herida.
—¿Lo haces tú? —cuestioné sin enfrentarlo aún. No quería seguir jugando este tonto juego. Si no había nada más entre nosotros, ¿para qué molestarnos en seguir recordando lo que pasó la noche anterior?
—Pregunté primero —su voz fue un siseo cerca de mi oído. Sentí una desesperación llenarme el cuerpo.
—¡Con un carajo, Minho! —me giré furiosa, él estaba a unos pasos de mí y sus ojos se abrieron al verme enfurecida, pero se recompuso en un segundo. —¿Qué diablos quieres que te diga? ¿Qué esperas? ¿Que te acepte como un amante? ¿Que deje que me lleves a la cama y al día siguiente finja que nada pasó? —apretaba los puños a mis costados y de pronto dejé de sentirme tan menuda a su lado; la furia parecía que me acrecentaba—. Pues entonces no me conoces, Choi. No sabes ni quién soy ni de lo que estoy hecha. Sí, conoces mis romances y sabes que no tengo remordimientos, pero eso no significa que me acueste con todos y menos si no hay sentimientos recíprocos —inhalé profundamente y el nudo en mi garganta casi me atraganta—. Sa-sabes lo que significas en mi vida —la voz se me quebró mientras mi mirada se me ponía borrosa por las lágrimas— y no, no me arrepiento de lo que pasó anoche, pero si hubiera sabido que las cosas terminarían de este modo, créeme que no hubiese dejado que llevaran ese rumbo —limpié un par de lágrimas que se escaparon con el dorso de mis manos.

Minho permanecía de pie mirándome fijamente. Nuevamente estaba callado, su mejor táctica para evitar los momentos incómodos.

—Será mejor que te vayas— dije mientras caminaba con paso pesado hacia la entrada con el plan de abrir la puerta e instarlo a salir.
—Hanna, escúchame, ¿sí? —detuvo mi andar al sentir su mano rodear mi brazo.
—¿Ahora sí vas a hablar? —respondí con veneno en mi voz. Era la segunda vez que me hería con su silencio.
—Sí, dame una oportunidad y después me iré —estaba de espaldas a él y no tenía ganas de verle el rostro. No sabía si era por vergüenza u orgullo.
—Adelante —murmuré y me crucé de brazos. No sabía si quería escuchar lo que tenía por decir, pero al menos tenía derecho a réplica.
—No te pido que me aceptes como sólo una pareja sexual, Hanna, porque, aunque hayas dicho que no, te conozco y sé la clase de mujer que eres. Eso es precisamente lo que me tiene desconcertado por lo que pasó anoche. Sé que ni aunque estés muy tomada te prestas para lo que hicimos ayer; por eso estoy confundido y necesito que me digas qué pasó, ¿por qué no me detuviste? ¿Es verdad todo lo que dijiste cuando salimos de la fiesta?

En ese momento comprendí que lo mejor era dejar todo claro, porque, en primer lugar, no quería que Minho pensara que era una clase de mujer que abría las piernas y boca cuando estaba ebria. Junté valor y me giré; era tiempo de poner las cartas completas sobre la mesa.

—No te detuve porque no quería hacerlo porque… porque deseaba que pasaran muchas cosas entre nosotros en ese instante. Y sí, Minho, todo lo que dije es cierto —lo miré a los ojos y, aunque sentía que todo mi cuerpo temblaba, no la desvié ni un segundo—. Me di cuenta de que amo y que, probablemente, he estado enamorada de ti desde hace mucho tiempo, pero, o no quería verlo o era un sentimiento muy escondido —suspiré frustrad ay con ganas de llorar—. ¿Sabes lo que acabamos de hacer? Echamos a perder nuestra amistad, Minho. Eso es precisamente lo que me duele; todos los años que invertimos para lograr construir una base llena de confianza, respeto y comprensión, los dejamos en aquel closet —pasé una mano por mi rostro, queriendo arrancarme toda la frustración que tenía encima—. Y lo sé, fue mi culpa. Yo soy la culpable de que todo esté yéndose al demonio, porque me dejé llevar con los celos de que te fueras con la sinvergüenza de Yuri y que decidieras llevártela a algún lugar y darle todo lo que yo sentía que me correspondía. Era estúpido, egoísta y no sé qué más calificativos ponerle, pero esos fueron mis sentimientos. Quería que cumplieras esa promesa que habías hecho, quería que pasaras toda la velada conmigo y me permitieras todos los bailes. Quería, muy en el fondo, sentir que por una sola noche me dedicabas tiempo, pensamientos y tu presencia —mis brazos se aflojaron pesadamente a mis costados. Todo lo que me tenía matándome y siendo una oculta carga, había sido soltado en una sincera confesión. Dejé salir sonoramente el aire.
—No tenías por qué haber sentido celos, Hanna —una fugaz sonrisa se posó en sus labios—. Realmente no pensaba pasar ningún momento bueno o malo con ella. No niego que sea linda, pero no es quien me interesa —avanzó un paso hacia mí —¿Sabes por qué? —mi mente, cuerpo y alma entraron en un letargo profundo a causa de su fija mirada en mis ojos. Había algo en ellos que era hipnotizante y las esperanzas me emborracharon. Negué con la cabeza como respuesta—. Porque, para mi desgracia, había estado enamorado de una sola chica desde el momento en que la vi por primera vez. No soy de las personas que brindan ayuda ni apoyo a desconocidos, pero aquel día me cautivó por completo. Me inspiró a protegerla y a ser siempre parte de su vida —cada palabra que salía de su boca simplemente me parecía increíble, y el tono grave de su voz comenzó a derretir mis huesos y me permití apreciar esa sensación. El pecho me comenzó a doler y fue entonces que me di cuenta que había dejado de respirar. Inhalé entrecortadamente.
—Ve al grano, Choi —dije aún sin sentir las extremidades y avancé, deliberadamente, un paso hacia él.
—También te amo, Hanna. Ayer fui un cobarde porque tomé de pretexto que estabas alcoholizada para no caer en mis más profundos y serios anhelos. No quería aceptarlo porque, como tú, temo perder la amistad que tenemos. Sabe que eres la mujer más importante en mi vida; simplemente me has dado la razón para continuar día a día —tomó una de mis manos entre las suyas—. Cuando me despierto, eres en la primera en la cual pienso. Mientras estoy camino al trabajo, pienso cómo sería si antes de salir me dieras un beso y me desearas un buen día. Cuando voy a la cama, me ahogo con la nostalgia al pensar en que no puedo abrazarte allí, junto a mí, y poder descansar teniendo tu calor rodeándome —suspiró. Mis ojos nuevamente estaban anhegados. Yo deseaba lo mismo y no podía creer que fuese él quien lo estaba confesando—. Nunca me atreví a aceptarlo porque tú no lo sentías y podrías haber salido corriendo.
—Nunca saldría corriendo lejos de ti, Minho —confesé entre lágrimas que caían a raudales y mi voz sonó ahogada.
—Sí, lo hubieses hecho, eres tan cobarde como yo —sonreí levemente mientras bajaba la mirada—. Pero la cosa es que ya mucho tiempo estuve alejado de ti; han sido muchos momentos cursis negados, muchos “te amo” que se quedaron en mi garganta, muchas caricias no compartidas —su mano libre acunó mi mejilla, rozando con sus dedos mi piel húmeda. Cerré os ojos ante su mágico toque—; muchos besos no robados —sentí sus suaves labios acariciar los míos delicadamente, como si fuesen una preciosa pieza de cristal delicado—. Porque estoy cansado de vivir contigo sólo el cincuenta por ciento de lo que merezco y deseo. Sólo dime que prometes nunca de dejar de ser Hanna, mi mejor amiga y te prometo que seremos tan felices como nosotros queramos. Nunca te defraudaré, Hanna. Si yo dudara que lo nuestro fuera a ser un completo éxito, no estaría pidiéndote esto —su frente recargada en la mía y nuestros ojos cerrados. No podía encontrar otro momento en mi vida donde hubiese sido tan, pero tan feliz.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —posé mis manos alrededor de su cuello, roznado con mis dedos su tersa nuca.
—Porque lo sé, puedo sentidlo. Simplemente porque quiero permanecer a tu lado todo el tiempo que me sea posible. Ya no puedo seguir teniendo esas estúpidas relaciones superfluas que hasta ahora han formado parte de mi vida. Necesito a una sola mujer a mi lado y esa eres tú. Siempre he querido que sea de esa manera.

Todas las palabras dichas hasta ahora estaban grabadas en mi mente y nunca se borrarían de ahí ya que eran todo lo que necesitaba para seguir viviendo, sólo esas promesas que sabía serían cumplidas. Sus manos recorrieron mi espalda, provocando que todo mi cuerpo se estremeciera. Sólo necesitaba hacer un ligero contacto con mi ser para hacerme sentir complemente embelesada por él.

—Estoy dispuesta a hacer todo lo posible porque esto funcione, también —susurré envuelta en sus caricias.
—Entonces, no hay nada más que decir, Hanna —su boca se posicionó sobre la mía, llenándome de toda su naturaleza y haciéndome sentir inmediatamente una pasión incontenible.

 

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Licencia Creative Commons
Love me as I deserve It por Valen M. (sweetvals) se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/08/07/love-me-as-i-deserve-it-capitulo-cinco.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en http://sweetvals.livejournal.com/profile.

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4 comentarios en “Love me as I deserve It {Capítulo cinco}

  1. ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh!!!
    ♡ ♡ ♡
    Al fin hay capítulo. OMG -rueda por todo el piso de su cuarto y estruja a Lay- ¡Por lasknvbklsdnbkfd! Es que no inventes, estaba ñañita de que le fuera a pedir perdón y que olvidara todo, te lo juro. Me encantó, realmente la historia me encantó ♡
    Espero leer el siguiente capítulo pronto ♡ ♡ ♡

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  2. !Qué Lindo!, Temía que dejara pasar la cosas, no la aceptara y todo siguiera como si nada. Estuvo todo romántico. !Te felicito! ;) Espero ansiosa el otro capítulo.

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