La jaula del pájaro {Oneshot}{Capítulo único}

La jaula del pájaro

La jaula del pájaro por Muw (c) Poster Muw
Jaeseop x Kiseop / Oneshot / Yaoi / PG / Romance, Drama.
Beteado porMuw
Advertencias:
 Ninguna.
Disclaimer:   Los integrantes de U-Kiss se pertenecen a sí mismos y a su agencia. La historia es sólo ficción, con el único propósito de entretener al lector y sin ánimos de lucro.
Nota de autora: ¡Mi primer 2seop! Una de las parejas más conocidas y amadas. Espero que disfruten al leerlo.
Ganadora de la rifa: Jessica Barragán. Esta historia va para ti, espero que te guste. <3

La jaula del pájaro

Hace seis años perdí todo tipo de contacto con la familia Lee. El nuevo número de mi celular fue exclusivo para mi familia y amistades más cercanas. Mismos a los que les pedí evitar el tema.
El avión que me trajo a Estados Unidos despegó a primera hora de un día de enero y mi corazón, fríamente preparado, ya no esperaba ver a Kiseop, pues mi mente había enterrado a mi amada persona en el pasado.
Sin embargo, permaneció en mí el amor más profundo del mundo y que duró menos que una hora. Durante seis años protegí el recuerdo que me quedaba de esa persona. Por seis años sentí el temor, por primera vez, de  haber perdido a alguien que nunca me perteneció.
Pues Lee Kiseop no podía pertenecer a alguien, ni poseer a nadie. Su espíritu era libre, pero su cuerpo vivía enjaulado por una anemia heredada.

Mi primer encuentro con él fue tan inesperado como la historia que contaba su cuerpo aparentemente perfecto.
Cada tarde, a la misma hora, subíamos en la misma estación del metro. Parecía tranquilo, pero mi constante observación advirtió que era lento y a veces, hacía un esfuerzo para respirar. Cuando esto sucedía, tenía la costumbre de esconder su mirada entre los cabellos largos y oscuros, disimulando dormir.  En varias ocasiones le ofrecí mi asiento cuando el transporte estuvo lleno y mantuvimos algunas conversaciones.

No fue hasta cierto tarde cuando el metro siguió su camino sin Kiseop. Me sentí intranquilo, la puerta automática cerró a mis espaldas mientras corría fuera de la estación. Sé que esa debió ser la primera señal para alejarme del sufrimiento que viviría, pero no me detuve y encontré a Kiseop siendo ayudado por un grupo de personas que llamaron a la ambulancia que abordé con él.

Esa noche, escuché su historia, conocí a su familia y sin importó cuantas palabras de agradecimiento recibiera, me di cuenta que jamás podría hacer lo suficiente para salvarlo.

—Posiblemente haya nacido con esto, pero lo detectaron al primer año. Era tarde para lamentarse. Mis padres adoptivos comenzaron un tratamiento costoso, siempre me dijeron que lucharían por la vida de su único hijo. Después de todo, habían esperado mucho tiempo por mí.

La hermosa voz de Kiseop se llenó de ternura mientras hablaba. En ese entonces,  habían pasado por lo menos seis meses desde el incidente  cerca del metro. Por hilos del destino, comencé una extraña cercanía con él y su familia. Y esa noche era mi turno para velar su tratamiento en el hospital.

—Mi vida marchó relativamente normal los siguientes años, las transfusiones de sangre parecían suficientes, pero hasta hace un año todo se complicó más. Fue necesario tomar más tratamientos y vigilar su efecto por lo menos tres veces al mes y ahora, como puedes ver, tiene que ser dos a la semana.

El resto de los días, Kiseop y yo asistíamos a nuestras universidades y aunque nunca habló sobre él,  siempre mostraba gran interés en mi carrera. Cuando salíamos por un café, él podía pasar toda una tarde escuchando sobre procesos neuronales o padecimientos psicológicos. Pero lo que más recordaba al final del día no era su genuino interés en mis metas, sino el hecho de que me dejaba tomarlo de la mano y correspondía mi gesto con una sonrisa.
Hasta el día de hoy sé que ambos conocíamos muy bien la dirección de nuestros sentimientos, pero también lo peligroso de ponerlo en palabras.

¿Alguien podría imaginar un escenario más triste que el de nosotros?

Desafortunadamente, lo había.

Mientras sus padres y yo esperábamos las buenas noticias del doctor, revisaba en mi mente  lo que había leído sobre la anemia. Un ataque cardíaco fue el primer acto que llevó la jaula más lejos de la libertad.

Una insuficiencia cardíaca indica una anemia grave.

En cuanto el médico salió de la habitación, tranquilizó a la familia Lee y les pidió hablar en privado. Pedí ver a Kiseop a lo cual accedieron. Y ahí estaba él, con la mirada tranquila hacia la ventana. Perdido entre los agradables sueños de su imaginación, pero sabía que estaba al tanto de mi presencia.

—¿Cómo te sientes?

Su expresión me trasmitía todo el mensaje.

—He tenido mejores momentos.

—¿Te han dicho algo nuevo?

—Parece que las transfusiones no será lo único que me mantendrá en esta habitación.

—Será solo mientras determinan el grado de la insuficiencia, después te programaran las citas, igual que todo lo demás.

—Jaeseop ¿podrías quedarte hoy?

—Claro que sí.

No fue por tan solo esa noche, durante una semana me mantuve a su lado hasta que Kiseop tuvo que, literalmente, golpearme para asistir a clases. Para mi mala suerte los exámenes comenzaron y me aleje por casi un mes. Nuestras conversaciones se limitaron a mensajes ocasionales al celular.
Cuando me libré de esta responsabilidad, los primeros en aprovechar mi tiempo fueron sus padres. Recuerdo que no solo me agradecieron las atenciones a su hijo, también me informaron  de la nueva noticia: habían encontrado a un donador de médula ósea. Seguramente creyeron que yo estaba enterado de que una de las opciones para salvar a Kiseop era un trasplante, pero no era esa la realidad. Él nunca me lo había dicho.
Y como extra, ellos insinuaron el riesgo de la operación y la terrible necedad de Kiseop en tomarla. Obviamente sus padres, cegados por el cariño hacia su hijo, querían tomar el camino más lento para su recuperación (aunque en realidad, tampoco garantizaba su vida), en lugar de una “salvación” rápida y con el riesgo para nada implícito de fallar en el intento.

Realicé algunos comentarios sobre la situación y en seguida partimos al hospital, donde hoy me tocaría velar al chico en su habitación.
Esa noche, no supe si dormí con un sueño o una pesadilla.
En este aparecía Kiseop, mirando las nubes del cielo con una sonrisa, como cualquier otro día. Sin embargo, mis intentos por tener su atención fueron en vano. Su cuerpo estaba fijo en el suelo, pero era imposible para mí llegar a su conciencia. Con la desesperación creciendo en mis brazos, agitaba su cuerpo mientras gritaba su nombre. Todo lo que veía, tenía un significado oculto, mi temor enterrado.

—Jaeseop, es sólo un sueño.

… que no era otro que el saber que Kiseop podría irse lejos de mi lado. Y que además, era su decisión. Temía que ese deseo lo alejara de mí. Abrí los ojos y note su preocupación. Esa noche, su cuerpo estaba estable y la habitación estaba a oscuras a excepción de algunas luces del exterior. Gracias a eso Kiseop no vería el sudor en mi cuerpo, ni mis esfuerzos por contener las lágrimas. Él sabía que yo terminaría mi preparación en Estados Unidos, que  partiría en un par de días y aun así yo me enteré de su trasplante por sus familiares.  Era en verdad cruel, incluso ahora quería enfrentar la situación solo y esperaba que yo hiciera una vida normal.
Aunque habían encontrado una persona compatible, su cuerpo estaba entre a 50-50 de soportar tal operación. Por otro lado, sin esta, su vida se acortaría hasta los veinte años. No importar cual opción siguiese, ambas tenía un considerable riesgo.

Fue así como me percaté de lo estúpido que estaba siendo al dejar  correr el tiempo. Mis pasos me condujeron hasta él, quién parecía ansiar mi siguiente movimiento.

—Kiseop… sólo por esta noche, permíteme ser egoísta.

Delicadamente sostuve su mentón y delineé sus labios con mi pulgar. Percibí como exhalaba mirándome a los ojos, haciendo su boca más deliciosa.  Mi cuerpo me pedía desesperadamente besarle, llevarme su aliento.
El mundo se mantuvo en silencio hasta que lo besé, hasta que los latidos de mi corazón acompañaron el momento en que tomé sus labios con los míos, comenzando una danza lenta y poco a poco húmeda. Mi lengua había buscado a la suya con rapidez, saludándola tímidamente al principio. Cálida era la boca de Kiseop y de embriagante sabor. Mi excitación creció al notar como sus manos rodeaban mi cuello y me empujaban más cerca de su cuerpo.

Pero sabía que este era nuestro límite. Por más cruel que el mundo llegara a hacer, no podíamos cambiar las circunstancias. Nos tocó vivir un amor con fronteras y nuestro beso estaba sobre la línea. Él había tomado una decisión y yo no podía hacer nada más que esperar lo mejor
Cuando nos separamos, aquellos ojos me miraban con esperanza y anhelos. Supe entonces que la existencia de Kiseop me había deslumbrado y que después de ese beso no habría sol ni luna capaz de iluminar el cielo.

Las manos que sostenían mi rostro me empujaron levemente, indicándome que lo mejor era irme de allí. Asentí ante su petición y deposité un beso en su frente, tratando de transmitirle  fuerza y amor.

Kiseop se convirtió en mi día y noche. A través del beso que compartimos me había entregado su corazón lleno de sueños. Aquella persona, ahora tan lejana, me demostró en solo un acto la fuerza que habita en una vida.

No hubo palabras, mucho menos gestos de despedida. La puerta cerró con un seco sonido que permanecería por siempre en mi corazón.

¿Cuál es la línea que separa las lágrimas de la lluvia?

Sé que hay un lugar al que mis pies me llevaron, pero lo único que logré pensar era en la persona más importante para mí, la persona cuya vida fue tan terriblemente frágil como el hilo a punto de ser cortado.

Habría sido más fácil mirar hacia el suelo y lamentar su suerte, pero él siempre anheló la libertad fuera de la jaula. Aunque su decisión fue llamada egoísta por otras personas, el verdadero juez sería el destino. Incluso el amor que le dediqué no fue suficiente para cambiar el camino que tomaría  la determinación de Kiseop.

 

 

 

Actualmente, tras volver a mi hogar, compruebo mis palabras. Comprobé que el haber tomado de sus manos no significó que estaríamos juntos por siempre. Me gustaría saber si el lugar donde ahora se encuentra es bueno para él, pero no puedo alcanzar ese lugar.
¿Por qué el mundo no es capaz de ver lo que sucedió? A nadie parece importarle que un ave salga de su jaula. El Kiseop que yo conocía ya no habita este mundo.
Quisiera tener el modo de estar a tu lado, abrazarle. Pero ¿cómo encontrar la dirección que tomó  un ave libre? La única manera sería enfrentándome al viento…

—¿Estás seguro muchacho? Han pasado varios años y no volverá a ser lo mismo.

Tanto el padre como la madre me miraban con atención, pero me sentía preparado. Asentí con firmeza y ellos se apartaron del camino.  Seguí caminando hasta que apareció frente a mí.

A veces, un ave enferma puede volver a volar. El Kiseop enfermo que había conocido, había muerto en la operación. El amor no lo salvaría porque él ya tenía alas para ser libre.  Solo el viento podía moverse de esta manera por él, enviando un gran abrazo… indicándome  mirar dos veces para comprobar que era el verdadero Lee Kiseop quién me llamaba y extendía sus brazos hacía mí.

Muwfirma

Licencia de Creative Commons
La jaula del pájaro by Muw (Ana C. Mata H.) is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/07/10/la-jaula-del-pajaro-oneshotcapitulo-unico/.

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21 comentarios en “La jaula del pájaro {Oneshot}{Capítulo único}

  1. Por un momento ya estaba deprimiendome TuT pero debo decir que finalmente fue muy hermosa historia.. no me gusta verlos sufrir pero me gusto mucho al final… aunque quería llorar lo admito T____T adoro a Kiseop!!! y él y su gato merecen ser felices u.u

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    • Te hago una reverencia, tener un comentario tuyo me hace sentir un gran honor. *O*
      No llores, ellos son felices, lo sé. (¿?) Gracias por leer Nii y por comentar la historia. <3

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    • Asdsfdfjgdsfkdsg vuelvo a decirlo: os juro que no quiero hacerlas llorar. ~
      Pero me alegra ver que te haya gustado, puedo asegurarte que ellos son felices juntos. :3
      Gracias por leerlo. >w<

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  2. dios… chillare hasta más no poder… veamos, nudo en la garganta, lagrimas a salir, un dolor en el pecho, y mi conciencia recordando el escrito… no… tengo todo, iré a llorar a un rincón. Escribes genial… muy, pero muy triste, pero tu le daz una cierta delicadeza que hace que llegue más profundo el sentir del personaje… ME ENCANTO!!! espero la siguiente… :D

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  3. Admito que amo el drama y… bueno, me gusta verlos sufrir. En un principio lograste hacerme la idea del fallecimiento en la operación (y realmente me gusto) Aunque al final resulto todo bien. Hermoso one-shot.

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    • Deprimentemente hermosa… me gusta como se lee, creo que queda bastante bien. xD
      Gracias por leerlo, imagino que habrás tenido que buscarla de nuevo. También te agradezco que me hayas dado un comentario. :3

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