Love me as I deserve It {Capítulo cuatro}

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Disclaimer:  Choi MinHo, Kim JongIn y demás artistas que aparecen aquí no me pertenecen, lo hacen a sí mismos y a sus respectivas compañía. La historia y trama son mías en totalidad.

Notas de la autora: Lamento mucho la demora en subir capítulo. Aquí está. Espero que les guste mucho mucho y dejen todo su amor sexy. Esto está por terminar y, por lo tanto, llegará lo mero mero(?.

No olviden pasar por mis redes sociales: facetwitter y ask.

Una de sus manos se desprendió del suelo, llegando hasta mi rostro. Sus dedos acariciaron mi mejilla por unos segundos, para después descender por mi cuello, hombros, rozando delicadamente uno de mis pechos. La piel de mi cuerpo se erizó ante el tacto y él continuó bajando por mi costado hasta llegar a mi muslo y, sujetándolo con sus dedos largos, la levantó posándola alrededor de su cintura. Dios… mío. Me sentía a punto de sufrir una combustión espontánea.

Sabía que estábamos jugando con fuego, y que nuestra amistad de tantos años podía verse calcinada en el proceso. No quería perderlo, pero estaba enamorada de Minho y ardiendo de pasión y deseo en ese momento.

Con desgano y frustración comencé a detener aquel perfecto beso. Poco a poco fui alejándome de él mientras los besos húmedos y voraces se fueron convirtiendo en cortos roces de labios. Acaricié su rostro y desee intensamente poder ver sus ojos. Su frente se posó en la mía y dejó caer toda la extensión de su cuerpo sobre mí. Era una sensación maravillosa.

—Hanna— murmuró dejando que su tibio aliento envolviera mi rostro— ¿Qué me hiciste?—. Noté nostalgia en su rostro y mi corazón se detuvo; deseé poder salir corriendo de allí.
—Fuiste tú quien me besó primero— le acusé.
—Fue imposible no hacerlo—una de sus manos acarició mis labios, para después cederle paso a su boca.

Un beso corto, pero mi corazón se aceleró. El sonido de nuestros labios fue sumamente seductor.

—Minho— susurré cuando su boca dejó la mía. —¿Qué es todo esto?
—¿El qué, Hanna? Dios, no lo sé, no sé… ha sido…— tartamudeó mientras su cuerpo se alejaba de mí.
—Mágico— completé su frase con lo que yo pensaba. Me senté.
—Será mejor que salgamos, quiero irme— escuché que se movía en el reducido espacio. —Dame tu mano.

Jaló de mí ayudándome a levantarme. Hice intento de acomodar mi vestido. Seguramente estaría todo arrugado, pero la verdad era que no me importaba. Había otras cosas en mi cabeza que tenían más peso.

De pronto, sentí los brazos de Minho rodearme. Volvió a capturar mis labios con los suyos y dirigí mis manos hacia su cuello, enlazando los dedos tras su nuca. Fácilmente podría acostumbrarme a vivir en esa boca.

—Vamos a tu casa; tenemos que hablar— dijo separando un poco su rostro.

Acepté sin pensarlo dos veces. Antes de soltarme acarició mi rostro suavemente. Parecía querer derretirme con su trato.

Cuando empujó la puerta del closet, la luz que entró me encandiló completamente. La mano de Minho tomó la mía y me incitó a avanzar. La gente inmediatamente se giró al escuchar las puertas abrirse, seguramente se habían quedado allí para esperar nuestra salida. Recorrían mi cuerpo con la mirada, esperando observar algo que diera pistas sobre lo que estuvimos haciendo allí adentro.
Yuri, Jessica y Seulong se acercaron hasta nosotros.

—¿Se divirtieron? — cuestionó Yuri mientras acariciaba el cuerpo de Minho con la mirada.
—Más de lo que te puedes imaginar—. Zorra.
—Veamos las marcas— masculló Jessica caminando cerca de mí.

Eché mi cabello hacia atrás dejando a la vista mi cuello.

—Wow, esa es una marca de verdad— exclamó el hermano de Yuri.
—¿Dónde más? — me giré de espaldas; aquella mordida, sin lugar a dudas, se colocaba dentro de mi álbum de “momentos más memorables de mi existencia”.
—Son todas—. Habló Minho antes de que se diera pauta para seguir instigando sobre el tema.

Noté que el ceño de Yuri se fruncía mientras miraba intermitentemente entre Minho y yo. Seguramente había notado nuestros labios irritados.

—Volvamos al juego— dijo un animoso Seulong. —Quizás hoy también tengo suerte de entrar en el ropero con Hanna—. Vi que hizo ademán de tomarme del brazo, pero retrocedí e inmediatamente Minho me rodeó con sus brazos.
—Nos vamos—. Gruñó molesto.
—Hanna— escuché a Seulong nombrarme. —Espero correr con la misma suerte que Minho alguna vez.

Me giré para decirle su precio pero Minho ya se había adelantado, plantándose entre el idiota ese y yo.

—Escúchame bien, imbécil. No sé en qué concepto la tengas, pero ninguna de tus estúpidas fantasías infantiles se cumplirá. Y te aconsejo, por las buenas, que evites siquiera dirigirle la palabra o juro que te romperé toda la cara. ¿Entendido?

Seulong estaba mudo; en ese momento lo vi muy pequeño al lado de Minho. Este último estaba furioso, puedo asegurar que tenía ganas de golpearlo, y lo haría si Seulong no le respondía pronto. Avancé hasta posarme frente Minho y coloqué mis manos en su pecho.

—Vámonos ya, ¿sí?— él bajó su mirada hasta encontrarse con mis ojos. Necesitaba alejarlo de allí antes de que se armara una pelea.
Minho tomó una de mis manos y fuimos en busca de Haeri y Jongin. Los encontramos en la sala, sentados uno junto al otro, platicando con Tiffany y Nichkhun.
—Chicos—. Exclamó Haeri con una sonrisa al vernos.
—Nosotros nos vamos, chicos. ¿Nos acompañan o se quedan?— consultó Minho sin soltarme de la mano.
—¿Se van tan pronto? —cuestionó Jongin; instantáneamente pude notar que estaba analizando la situación. Su vista recorría nuestras caras y manos.
—Sí, estamos cansados.
—Y Minho me va a llevar a casa— miré a Haeri esperando que entendiera lo que estaba pasando.
—¡Oh, no, chicos! Ustedes váyanse; nosotros estaremos otro rato aquí—. Por eso la adoraba. Jongin iba a decir algo, pero Haeri golpeó su costilla.
—¿Seguros? —preguntó Minho.
—Entonces mañana los vemos, chicos— dije mientras jalaba de Minho.

Caminamos a paso calmado tomados de la mano por la tranquila calle. Muchas veces habíamos hecho eso, pero había muchas cosas especiales esta vez. Algo lo hacía más íntimo y provocaba una sensación intensa en la boca de mi estómago.

Cuando llegamos al auto, Minho abrió la puerta del copiloto para dejarme entrar; justo cuando él se alejó, acaricié su pecho con la palma de mi mano y deposité un beso en sus labios. Creí que me sonreiría pero, en vez de eso, mi cuerpo chocó contra el auto, para después sentir el suyo estamparse contra mí.

Sus labios atraparon los míos dándome, así, el beso más intenso, salvaje y pasional que alguna vez pude tener. Sus manos vagaron rebeldes por todo mi cuerpo, posándose al final en mis pechos, los cuales estaban hechos a la medida de éstas. Mi cuerpo temblaba y palpitaba. Gemí ante su fuerte y decidido agarre, mientras mi corazón quería salirse de mi pecho.

Me encontraba envuelta en sensaciones indescifrables. Su pelvis estaba presionada contra mi vientre y el aire me faltaba al sentir el deseo latiendo contra mí. Deslicé mis brazos hasta su cuello y él bajó sus manos hasta mis caderas; toda yo, desde la punta de los dedos de mis pies hasta el cabello más largo, me ericé. Separó un poco su rostro, pero sus labios ahora sólo rozaban los míos.

—Te deseo, Hanna; te deseo con una intensidad que duele—. Confesó con voz profunda y agitada.
—Yo también te deseo— dije mientras acariciaba con mis dedos la tersa piel de su nuca—. Y mucho.
—Oh, Minho, no me pidas que te diga qué hacer; no estoy completamente consciente de lo que pueda decidir, pero…
—¿Pero qué? —el brillo en su mirada deslumbraba. Era lo más hermoso que había visto en mi vida.
—¿Solamente sientes deseo por mí?— uno de sus dedos vagó hasta mi boca, acariciando mis hinchados y punzantes labios.
—¿Qué más debería sentir?— cuestionó sin desprender la mirada del movimiento de sus dedos.
—No lo sé, las cosas cambiarían, Minho— en cierto modo esperaba que él dijera otra cosa; algo, lo que fuera (como que estaba enamorado de mí, por ejemplo).
—¿No crees que seguirán siendo igual que antes?— acomodó un mechón rebelde detrás de mí oreja.
—No lo sé—. Solté en medio de un susurro angustiado.
—¿Qué es lo que estás pensando en este momento?— su mano acarició la línea de mi quijada, produciendo un estremecimiento en mi cuerpo.
—¿Me quieres?— solté sin más.
—¿Cómo no hacerlo? Eres mi mejor amiga— al decir esto, bajó la mano inmediatamente, dejándome sin el tacto de sus dedos.
—No, Minho, no de ese querer— tomé su rostro entre mis manos, obligándole a mirarme a los ojos—. ¿Qué has sentido durante todo el día? ¿Qué sentiste cuando nos besamos allá adentro? ¿Qué estrás sintiendo en este momento?— pude notar la confusión en su mirada; sus labios se fruncieron e intentó apartarse, pero me aferré a él.
—No compliques más las cosas, Hanna. Hoy te deseo; pero mañana intentemos continuar siendo amigos. No quiero arriesgar lo que tenemos.

Puedo asegurar que se escuchó hasta la casa de Yuri cuando mi corazón se partió en mil pedazos y cayó estruendosamente sobre el suelo.

—¿Crees que volverá a ser igual? Dios, Minho— me alejé de él —. Hoy comprendí muchas cosas y si crees que me conformaré con sólo una aventura, estás muy equivocado. Minho, yo… Yo te quiero todo para mí; eres mi amigo y tampoco quiero perder eso, pero te amo. No te quiero una sola noche, no podría vivir con eso. Todo es tan confuso; pero estoy segura de esto, de que te quiero.

Él permaneció callado y fijo en su lugar. Soltó todo tipo de contacto conmigo y volteó la mirada hacia otro lado.

Tenía ganas de soltarme a llorar; ahora sí estaba yéndose todo al infierno. Dejé caer mi peso contra el carro y mi espalda tocó el helado metal. No me había percatado del terrible frío que estaba haciendo. Minho volvió la vista; me miraba con los ojos brillantes.
No pensaba estar toda la noche viendo cómo su rostro expresaba un sinfín de emociones; necesitaba ir a casa y soltarme a llorar. El nudo en la garganta cada vez dolía más, aunque no tanto como el que me apretaba el corazón.

—Me voy—. Dije mientras me enderezaba y caminaba un par de pasos lejos de él, en busca de un coche de sitio.
—¡No, espera! Yo te llevo— iba a tomarme por el brazo, pero en cuanto nuestras miradas se cruzaron, él retiró la mano—. Déjame llevarte a casa.

Acepté porque tenía el sentimiento de que, a partir de ese momento, las cosas no volverían a ser igual. Probablemente tardaríamos mucho tiempo en volver a vernos.

Abrió la puerta de copilotó y entré. Él rodeó el coche mientras yo intentaba tragarme el nudo que tenía en la garganta. No podía creer que todo había acabado. Lo más probable es que si no me hubiera declarado, estaríamos de camino a mi cama. Pero no quería algo tan simple con él. Había tenido citas de una sola noche con algunos chicos, porque mi regla de oro era jamás entregar el corazón, pero Minho lo había tenido desde siempre.

Cuando estuvimos frente a mi casa tenía la necesidad de invitarlo a pasar, pero sabía que no era lo mejor. Abrí la puerta y antes de cerrarla miré a Minho, que se encontraba con la vista fija en el camino.

—Que pases buenas noches, Minho.
—Tú también— dijo en un susurro.

Todo estaba mal. Las lágrimas habían comenzado a correr por mi rostro mientras me acuclillaba para buscar la llave entre la maseta y la pared. Abrí la puerta y escuché el auto arrancar.

¡Lo odiaba! Lo detestaba por hacerme sentir de ese modo. Por hacerme la vida tan complicada. Lo maldecía porque me hacía odiarlo y amarlo a la vez. Por lograr que de un momento a otro todo lo que sentía, conocía y sabía cambiara. Volví a colocar la llave en su lugar y dio un cerrojazo de puerta.

Las lágrimas empararon mis ojos. ¿Cómo llevaría ahora mi vida sin Minho? Me aterraba pensar en vivir sin él. Minho era mi refugio; el brazo que necesitaba cuando no había nadie a mi alrededor; las palabras de confort en tiempo de depresión; los consejos familiares nunca recibidos; los brazos que me protegían de mis propios fantasmas y miedos; esa canción para dormir que se necesita a media noche después de tener una pesadilla. Él era todo lo que tenía, y todo se había ido a la basura en una noche.

Nos habíamos conocido el día que yo asistí a la universidad para pedir los requisitos para nuevo ingreso. Él estaba llenando su solicitud para cuarto semestre en cinematografía.

Cuanto entré a la oficina su vista se posó en mí; al parecer le agradé desde el primer momento, ya que me hizo un espacio en la mesa donde él se encontraba, para así poder llenar mi hoja también. Mi corazón latía desbocadamente mientras caminaba hacia él.

Era tan atractivo. Su cabello era largo y medio crespo; lo que le daba un aspecto desaliñado y juvenil. Vestía una playera negra. Cejas gruesas, extremadamente sexis.

—¿Primer semestre?— curioseó en mi solicitud. Pude observar el hermoso café líquido de sus ojos.
—Sí, ¿tú?— sus labios eran pequeños y gruesos; su rostro pequeño y la línea de su mandíbula fuertemente marcada, lo que hablaba de un carácter y personalidad fuertes.
—Cuarto, ¿nerviosa?— ¡Que si no! tener a ese hombre a mi lado alteraba cada célula de mi cuerpo.
—Bastante—, reí como idiota. Me mordí los labios al sentirme tonta.
—Bueno, no te preocupes. Conozco toda la universidad y cada uno de los protocolos. Si tienes alguna duda, puedes preguntarme— sonrió para después seguir escribiendo en aquel papel. Al momento pensé en una infantil manera de coquetear y la apliqué antes de acobardarme.
—¿Y pregunto por el chico de la linda sonrisa? — mascullé mientras levantaba la vista de mi solicitud, mirándole a través de mis pestañas, buscando apreciar su expresión.

Escuché una leve risilla y luego su profunda mirada se posó en la mía. Sentía el estómago llenárseme de mariposas.

—Algo así; pero también puedes hacer preguntando por Minho— sonrió de lado. ¡Dios, quería matarme!
—Bueno—, “reacciona, tonta”. —Yo soy Hanna—. Sonreí y extendí mi mano, él la tomó y una fuerte electricidad recorrió mi cuerpo.

Desde el primer momento en que nos vimos, Minho me ofreció su ayuda. Así fue durante más de cuatro años. Jamás había negado darme un consejo o asistir a mi casa cuando lo necesitaba. Nunca estaba haciendo algo tan importante como para dejarme a la deriva.

Con una tristeza que aletargaba mi cuerpo me dirigí a mi habitación. Simplemente no quería pensar en lo que había pasado esa noche, ni en lo que pasaría mañana ni nunca. Me di una ducha rápida y vestí mi camisón de dormir; desmaquillé mi rostro y amarré mi cabello en una coleta. Entré a la cama e intenté dormir; pero los pensamientos sobre Minho estaban en mi mente y acribillando mi corazón.

Ruido proveniente de dentro de la casa me despertó sobresaltada.

Cuando pude poner en orden mi mente saqué la conclusión de que, seguramente, Haeri y Jongin habían llegado a desayunar. Con pesadez me levanté de la cama y me encaminé al baño. Lavé mis dientes y rostro. Tenía un aspecto terrible; los ojos hinchados se veían horribles.

Me sorprendió no encontrarlos en la cocina. Fui a buscarlos a la sala; pero el desconcierto se apoderó de mí cuando descubrí que allí se encontraba Minho con un enorme y hermoso ramo de rosas amarillas en las manos.

 

 

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Love me as I deserve It by Valen M. (sweetvals) is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/06/14/love-me-as-i-deserve-it-capitulo-cuatro.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en http://sweetvals.livejournal.com/profile

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8 comentarios en “Love me as I deserve It {Capítulo cuatro}

  1. wooooooooou
    en este moento tengo sentimientos encontrados hacia Minho, por un lado me desepciono q no dijera nada cuando Hanna le confeso sus sentimientos -pobre hanna – y en verdad me dio ganas de mandarle “la moto”
    pero derrepente se aparece con flores..?!!!
    amor-odio…

    como simpre diafrute tu capitulo.. pero como q ya va a terminar??? noooooo

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  2. Pero qué…
    Ok, me calmo.

    O sea, primero Minho sí y Hanna igual, y luego se van y los dos quieren pero luego Minho no quiere… es que, de verdad, deberías diagnosticarlo con transtorno bipolar (?) bueno, no, es exageración mía, lo sé.

    ¿Unas flores? Espero que no pida perdón más que por ponerse de maricón y no haber ido con ella a la cama a hacerle el amor. Si no, mejor que ni diga nada (?) Ok me calmo.

    Me gusta, me gusta la historia y me gusta todo ♥ ♥ ♥

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    • ¡Gracias, bonita! Y sí, he llegado a pensar en cachetearlo más que en diagnosticarlo.
      Siento que a veces la trama está medio floja y he encontrado grandes problemas, pero me alegro que te guste.
      ¡Muchísimas gracias!

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  3. Hola, muy linda y sensual tu historia, me entretengo mucho leyéndote…y q fue eso!!…..Flores…Ahora después de ser apático que se traerá entre manos…..espero que no otra decepción…pero lo sabre hasta el próximo cap. ;)

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