Duerme conmigo {OneShot}

Duerme Conmigo

☞Título: Duerme conmigo
☞Autora: LiaFiction
☞Diseñadora de portada: LiaFiction
☞Extensión: One-Shot
☞Categoría: Yaoi
☞Clasificación: NC-15
☞Género: Romance, Smut
☞Grupo: SHINee
☞Personajes principales: Taemin y Minho (2min)
☞Disclaimer:  Minho es mío y Taemin de su madre.  Historia original.
Resumen: Minho sólo quería dormir con Taemin.
Notas de autora: Primer y último intento que hago escribiendo yaoi. No vuelvo a hacerlo, soy un asco ; _ ; La verdad es que esto fue hace casi un año, pero sigo sin poder escribir algo decente. Espero que les guste~. Y perdonen mi ignorancia en el género. Ahora ya sé más cosas que antes no, pero lo dejé así para que se burlen tantito, después de todo yo era tan inocente como éstos dos en el fic. Un beso a todas ♥

duerme conmigo

Taemin sabía que algo estaba sucediendo. El ruido en la planta baja lo había despertado a mitad de la noche, sin previo aviso. No era de los que solían despertarse fácilmente, pero por alguna razón, esta vez lo había hecho con el más mínimo sonido.Se levantó sigilosamente, poniendo primero las puntitas de sus pies, cuidando de no causar sonidos o movimientos bruscos que despertaran a su nuevo compañero de habitación, Jonghyun. Una vez el silencio dentro de la oscura habitación le inspiró seguridad, se puso completamente de pie y cruzó el cuarto con rapidez, hasta cerrar la puerta tras de sí cuando se halló en el pasillo, apenas iluminado por las luces exteriores.El sonido debajo seguía siendo audible, y Taemin pudo descifrar de quién se trataba apenas escuchó un golpe seco contra alguno de los muebles, un alarido llegó hasta él antes de ser ahogado repentinamente, y Taemin sonrió intentando acallar una risita burlona.

Minho estaba ahí, eso era seguro, ¿En qué parte? Eso sí que no lo sabía, pero parecía estar en la cocina, por el sonido de las puertezuelas de la vitrina abriéndose y cerrándose. Bajó las escaleras en silencio, sin levantar escándalo debido a que iba descalzo, y el más mínimo sonido que las plantas de sus pies pudieran ocasionar era amortiguado por la alfombra, y así llegó hasta la cocina al no encontrar al chico alto en la sala o el recibidor.

—¿Qué haces aquí? —Su suave voz rompiendo el tenso silencio hizo que el mayor diera un respingo por la sorpresa.

—Ah, Taemin… Yo… No puedo dormir —Fue todo lo que dijo el moreno después de mantenerse callado por unos segundos, mientras lo miraba fijamente a través de la densa oscuridad.

—Deberías ducharte… —Musitó Taemin después de bostezar a la espera de su respuesta, y se talló uno de sus ojos cansados. Las actividades del grupo estaban matándolo, eso era seguro.

—Ya me duché —Se limitó a contestar el otro, sin que Taemin pudiera enfocarlo claramente. La falta de luz le reducía considerablemente la visión a comparación de las demás personas, lo cual hacía peor la situación para él.

—Entonces, deberías hacer ejercicio —Contrarrestó Taemin acercándose a Minho, hasta ponerse justo delante de él. Minho estaba recargado en la meseta de la cocina, y Taemin alargó una de sus manos para tomarlo del brazo, entonces se percató de la ligera capa de sudor que cubría su cuerpo tonificado.

—Acabo de hacerlo —Respondió el mayor, confirmando lo que estaba pensando.

—Entonces, ¿Qué debería hacer yo por ti? —La pregunta inocente bailoteó entre el aire que viajaba entre los dos. Minho no dijo nada por un momento, pero Taemin pudo ver, por el contorno de su cuerpo, cómo sus dedos se crispaban al borde de la meseta—. ¿Hyung?

—Duerme conmigo.

Taemin se quedó perplejo, sin poder decir nada. ¿Dormir con él? No, eso suponía demasiado riesgo para su torpe corazón. No habían tenido necesidad de dormir juntos, y él no creía que eso fuera necesario ahora. Es decir, no es como si Minho lo pusiera nervioso… Ahora que lo pensaba, ¿Qué tenía de malo? Sólo «dormirían», trató de convencerse.

—Va-vale —Aun cuando respondió, seguía dudando, desconcertado por la petición –u orden- de su mejor amigo.

—No, no es “vale”. Quiero que duermas conmigo, que pases la noche conmigo… —Minho trató de explicarle, pero Taemin ya creía saber a qué se refería. Conversaremos hasta que él se quede dormido, pensó el menor con un dejo de inocencia.

—Entiendo. Vamos, debes dormir un poco —Dijo Taemin, con una pequeña sonrisa en los labios, aunque por dentro estaba muriéndose por los nervios. Tomó una de las manos grandes y pesadas de Minho y tiró de él suavemente, instándolo a caminar. Minho lo hizo un par de segundos después, durante los que pareció titubear, pero al final, lo siguió cual corderito, sin decir media palabra.

Mientras el resto del grupo compartía habitaciones, Minho tenía una entera para él solo, aunque según sus propias palabras, «no era tan bonito no tener compañero de cuarto», sobretodo cuando era la última del pasillo, alejada del resto, como si estuviera escondida de la vista de los demás. Al alto no le gustaba estar solo, esa era la razón principal.

Entraron a la habitación, inmersos en un cómodo silencio apenas quebrantado por el roce de las sábanas al momento en que Minho se dejó caer suavemente sobre la orilla de la piecera de la cama. El chico mantenía los ojos fijos en algún punto del piso alfombrado, como si no quisiera ver a Taemin a la cara, y la intriga y preocupación picó el ceño del más joven. Taemin se posicionó justo enfrente de Minho, mirándolo consternado.

—Hyung, ¿Qué sucede? —Preguntó quedamente. Aunque la puerta estaba cerrada, y era imposible que los demás se despertaran, tenía un tipo de necesidad por hablar bajito.

—Taemin, duerme conmigo… —Fue lo único que repitió Minho, y Taemin temió que su hyung hubiera ingerido una audio grabadora por error.

—Sí, es lo que… —No pudo decir más, porque Minho estaba abrazándolo por la cintura en ese momento, encarcelando sus brazos a su cuerpo, dejándolo más sorprendido que antes. Minho tenía una mejilla pegada a su abdomen, y sentía su cálida respiración golpeándole rápida y fuertemente contra el antebrazo desnudo. Estaba congelado ante la acción del mayor, y se preguntó qué estaba ocurriendo.

Taemin llevó automáticamente una de sus manos hasta el cabello azabache del mayor, enredando los dedos pequeños y delgados entre las hebras oscuras y sedosas. Minho tiró de él hasta hincarlo a horcajadas sobre sus piernas. Entonces, ambos se atrevieron a mirarse a los ojos, como si estuvieran hipnotizados el uno por el otro. El latir del corazón de Taemin se aceleró inevitablemente, aunque trató de ocultarlo.

—Pasa la noche conmigo —Volvió a decir Minho, recorriéndole el rostro angelical con la mirada, hasta que Taemin pudo notar como se detenía en sus labios, como si quisiera ver cada detalle a través de la blanquecina luz que atravesaba las persianas.

En algún momento, terminaron recostados sobre la cama, separados por más de 30 centímetros, encogiéndose lo más que podían, para evitar tocarse entre ellos. Taemin se pegaba a la pared para evadir el contacto, tímido e inseguro. De repente, se sentía abochornado. No habían hecho nada malo, pero la situación le resultaba extraña –y maravillosa-.

—¿Qué hiciste por la tarde?

—¿Almorzaste bien?

Ambos habían hablado justo en el mismo momento, incómodos por la repentina necesidad de crear un poco de ruido.

—Tú primero —Murmuró Minho, desviando la mirada de él.

—Yo… Sí, almorcé bien, hyung —. Respondió Taemin quedamente, tratando de no mirarlo tampoco, sin embargo, ambos voltearon a verse en el momento preciso… Y ojalá no lo hubieran hecho. Se quedaron prendidos en los ojos ajenos, mientras una oleada de intensa desesperación empezó a invadir sus cuerpos. Minho masculló algo por lo bajo, desviando bruscamente la mirada otra vez, disparando un tipo de decepción en los ojos del menor, pero justo cuando Taemin bajaba el rostro, escuchó un chasquido y al instante siguiente, tenía aquellos suaves y cálidos labios contra los suyos.

Taemin se quedó con los ojos abiertos de par en par, sin poder creerse lo que sucedía, sin poder reaccionar, mientras el otro simplemente presionaba ligeramente sus labios contra los ajenos. Al ver que Taemin no respondía de ninguna manera, se separó pasados unos cuantos segundos.

La mirada sorprendida de Taemin no se atenuó ni siquiera cuando Minho lo miró a la cara, tratando de buscar una respuesta positiva en él. Y su rostro se deformó al no encontrar una visible.

—Diablos… —Gruñó Minho haciendo un mohín, como si estuviera furioso consigo mismo, y empezó a levantarse de la cama, pero antes de que lo hiciera completamente, una de las pequeñas manos de Taemin lo asió por la muñeca y lo hizo volverse con brusquedad, sólo para que el menor chocara sus labios ansiosos contra los de él.

Taemin no sabía de dónde había salido aquél impulso de besarlo, aunque sabía que si la luz hubiera estado encendida no lo habría hecho. Esta vez, fue Minho quien se quedó estático, y por eso mismo, Taemin lo tomó por la nuca y lo empujó contra sus labios con más fuerza, cerrando los ojos. Su alivio fue total al sentir las manos de Minho primero posándose en sus estrechas caderas, y luego escalando sobre la ropa hacia su cintura.

Minho rotó los labios, tomando un nuevo ángulo para tomar entre sus labios el borde inferior de Taemin, y juguetearlo suavemente. Taemin no podía creer que estaba haciendo esto, el besar a un chico, y más aún, a su hyung, pero le gustaba de todas maneras. Minho siempre le había atraído de alguna u otra manera, pero hasta ese momento se daba cuenta de cuánto lo hacía.

—Minho-hyung… —Intentó hablar luego de unos minutos, cuando por fin Minho finalizó el beso y reposó la frente del menor contra su barbilla.

—Shh… —Minhó lo acalló suavemente, pasando saliva por su garganta seca —Hablaremos de esto mañana… Por hoy, sólo por hoy… Duerme conmigo.

Y así sucedió. Sin decir media palabra, se acomodaron en el centro del colchón, permitiendo que sus extremidades superiores se enredaran, y cayeron en un profundo sueño mientras se abrazaban, sin necesidad de preocuparse… Sólo por hoy.

* * *

“Hablaremos de esto mañana”, y el mañana, después del mañana, después del mañana, no había llegado. Ya habían pasado dos semanas desde aquella noche en que se besaron, y el mayor parecía rehuirle cada que se quedaba a solas con él, en sus escasos ratos libres. Si Taemin intentaba abrir un tema de conversación, de repente a Minho se le antojaba jugar video juegos o dormir. Ya no sabía de qué se trataba todo aquél asunto.¿O lo había besado sólo por besar? ¿O sólo estaba medio dormido cuando lo había hecho y ni siquiera lo recordaba?Eran tantas las preguntas que merodeaban en su mente, que no sabía a cuál de todas responder, o si al menos podía darse el lujo de hacerlo. Ahora se sentía demasiado confundido, tanto por lo ocurrido… Como por su sexualidad. ¿Era homosexual? No lo podía considerar así. De todos los hombres en el planeta, sólo Minho le había inspirado esas emociones y sensaciones… Sí, sólo le gustaba Minho. Entonces, ¿Era Minhosexual? ¡Cielos! Pero qué tonterías pensaba. La falta de sueño debía provocar estos efectos. Quizás lo mejor era que olvidara lo ocurrido, porque lo más probable era que ni siquiera Minho lo recordase. O quizás sí y trataba de olvidarlo, igual que él… ¡Oh, diablos, nunca podría saberlo!

—Taemin, ya nos vamos. Regresamos por la noche, y no salgas sin Minho. Si te pierdes, no iremos a buscarte a las 11 de la noche otra vez—Las palabras de Onew le entraron por un oído y le salieron por el otro, estando recostado en el sofá de la sala, dejando que su cabeza cayera en el brazo del mueble.

—Sí, sí, como sea —Farfulló con poco interés. Por Dios, no era tan distraído como para perderse… Otra vez. Bueno, quizás sí, pero no tenía planes de salir de cualquier modo.

—¡Adiós! —Canturreó Onew, saliendo por detrás de Jonghyun y Key, quienes iban inmersos en sus propios mundos después de tener una discusión. Y ahora que lo pensaba, ¿A dónde había dicho el líder que iban ellos tres? ¡Da igual! Tenía cinco horas para quedarse hundido en ese sillón, a solas. Bueno, casi a solas, pero con Minho durmiendo en su habitación era como si no hubiera nadie más en casa. Encendió el televisor, y trató de concentrarse en la programación tan repetida…

Veinte minutos después, ya se hallaba caminando en silencio y de puntitas hacia la habitación de Minho, realmente curioso por ver qué hacía el mayor ahí dentro. No tenía nada que hacer, y usualmente era muy cercano a Minho. ¿No era normal que tuviera interés en ello?

Pudiera ser, se respondió a sí mismo, pero no vas con mera curiosidad por saber qué hace.

Trató de espiar por la pequeña rendija que dejaba la puerta entreabierta de la recamara, pero desde ahí sólo podía visualizar parte de la ventana iluminada por el sol. Se inclinó un poco más, tratando de ampliar su campo visual al empujar quedamente la puerta. Otro empujoncito más y…

—¿Qué diablos estás haciendo? —La profunda voz de Minho lo sorprendió a sobremanera cuando el alto abrió la puerta violentamente, haciendo que Taemin se fuera de bruces contra él, llevándolo hasta el piso y cayendo sobre su pecho firme.

—¡Yah! ¿Q-q-qué voy a estar haciendo? —Gritó Taemin sumamente nervioso, tanto que incluso tartamudeaba, sosteniéndose de sus brazos, pero estos parecían no tener suficiente fuerza como para separarlo del fuerte pecho de Minho.

—¡No sé, dímelo tú! ¡Espiando dentro de las habitaciones de los demás! —Reclamó Minho sin moverse un ápice tampoco, ninguno de los dos trató de levantarse.

—¡Al menos no huyo de la persona a la que besé hace dos semanas! —Y sin pensarlo, sin querer y detenerse a considerarlo, Taemin había soltado aquello con enojo desatado. Y era ridículo tener una pelea en esa bochornosa posición…

—¿Huir? ¡¿Qué quieres decir con eso?! Si quien huyó fuiste tú, marchándote tan pronto como el sol apareció —Contratacó Minho; ¡Así que era eso! Pero él no había huido, simplemente había pensado que Jonghyun se preocuparía si no lo hallaba en su cama, e iría a buscarlo, y cuando eventualmente lo encontrara dormido junto a Minho…

—¡No estaba huyendo, yo sólo…! —Intentó explicar, gritando sin alguna razón, pero sus reclamos fueron interrumpidos por los gruesos y ansioso labios de Minho chocando contra los suyos. Taemin se quedó completamente quieto ante su toque, y por un par de segundos, mantuvo sus ojos abiertos de par en par por la conmoción. Sin embargo, cuando Minho le tomó la cabeza con ambas manos para profundizar el beso, sus párpados cayeron sobre sus ojos. Oh Dios.

El mayor empezó a mordisquear los labios gruesos y carnosos de Taemin, tirando de ellos suavemente con sus dientes entre tanto el menor se lo permitiera. Taemin no podía moverse si quiera, sólo quería seguir ahí, quieto, siendo besado por Minho.

No era nada parecido a la noche pasada, incluso la sensación era distinta. Ya no se sentía tan condenadamente incómodo e inseguro… Se sentía… Extremadamente bien.

El toque de los labios de su hyung contra los suyos era exquisito, y la noche anterior no había podido percatarse mejor de ello. Lejos de sentir miedo, se sentía… Extraño y bien.

De repente, Minho giró su cuerpo, haciendo que la espalda de Taemin chocara débilmente contra el piso alfombrado, y cortó el beso para mirarlo a los ojos. Taemin se perdió en esos orbes castaños. Minho sonrió escuetamente, y acarició con la mano derecha los cabellos castaños del menor. Taemin dejó que sus manos se posaran contra los hombros del alto, y luego envolvió su cuello y nuca con ellas. Minho miró fijamente los labios del menor, y volvió a asaltarlos después de contemplar su mullida forma.

Taemin terminó enroscando los brazos en los hombros de Minho, y éste lo instó a que abriera la boca para él, y así permitirle el acceso a su cavidad. Rodó la lengua en cada rincón de la boca del menor, hasta enredarla con la lengua de Taemin tímidamente.

De un momento a otro, Minho ya se hallaba entre sus piernas, y el beso se había vuelto más intenso, y demandante… Amablemente demandante. Dejaba que Taemin se acostumbrara a la incursión, pero después de hacerlo, invadía con poca piedad.

Instintivamente, las caderas de Minho se movieron sin poder evitarlo, y chocaron ambas pelvis, haciendo que aquellas zonas bajas se rozaran íntimamente. Ambos soltaron un jadeo dentro del beso, y fue entonces cuando se perdió el control entre ellos.

El calor aumentaba, la necesidad aumentaba… Tanto en Taemin como en Minho. Podía hacerse visible, palpable… Cada que sus caderas se movían, sus miembros se rozaban. A Taemin apenas le provocaba un dejo de vergüenza, pero, ¿Qué podía hacer? ¿Ocultarlo? ¿Para qué, si Minho ya lo había notado?

Minho se irguió sólo un poco para sacarse la camisa por encima de la cabeza, y antes de que Taemin pudiera hacer o decir algo, ya se la había quitado a él también. Volvió a besarlo, acariciando con uno de sus pulgares una de las tetillas chatas color rosáceo de Taemin, mientras que el rostro del menor era invadido por los tonos del crepúsculo. Aun así, no lo detuvo.

El menor descubrió con sus dedos el caminito que iba desde el pecho de Minho hasta el borde de la cintura del pantalón de mezclilla que llevaba puesto, y mientras Minho lo besaba y acariciaba su pecho, desabrochó torpemente el botón y coló una tímida mano por la cinturilla, hasta encontrarse con el miembro semi erecto de Minho. Empezó a acariciarlo, suavemente, provocando que el mayor diera pequeños respingos sin dejar de besarlo.

—T-Taemin… —Gimoteó Minho después de unos segundos de tortura, e hizo que Taemin sacara la mano del interior de sus pantalones. Lo deseaba tanto que incluso le dolía—. No juegues…

—Yo… No estoy jugando…—Taemin se precipitó hacia el mayor, abrazándolo, pegando sus torsos desnudos, y fue esta vez Taemin quien devoró los labios del otro, con menos práctica que Minho, claro. Taemin le rodeó las caderas con las piernas, volviendo a hacer que sus erecciones se rozaran. Minho gimió como respuesta.

—¿Lo has hecho antes?

—Nunca.

—Yo tampoco —Respondió el mayor, y sin previo aviso, se levantó del suelo con él prendido a su cuerpo como un cachorro de koala, y caminó hasta la cama, dejándolo debajo de él. Ninguno de los dos sabía nada. Qué iba a suceder, cómo iba a suceder, qué iban a sentir… Ambos habían recibido educación sexual en el instituto, pero no precisamente de este tipo. No tenían ni una pisca de cómo debían hacerlo, así que sólo se dejaron guiar por sus instintos.

En algún momento, los pantalones de ambos habían volado junto con sus prendas interiores. Estaban tan nerviosos como excitados y ansiosos.

Minho volvió a besar a Taemin, esta vez de forma tierna, suave, como si no quisiera romperlo. Taemin entrelazó una de sus manos con las de su adorado… No, amado hyung. Y entonces, Minho lo embistió.

Taemin soltó un alarido de dolor punzante que le recorría la columna entera, y Minho se quedó quieto, asustado.

—¿Estás bien? ¿Te duele mucho? —Preguntó preocupado, apunto de abandonar su interior. Taemin lo tomó por los antebrazos, dándole la señal  de que no lo hiciera, y negó suavemente con la cabeza.

—No —Mintió, mientras una larga lágrima escapaba de sus ojos. Pasados unos minutos en los que Minho no supo si debía o no moverse, el dolor aminoró, y Taemin empezó a sentir la urgencia de que el mayor se pusiera en acción. Él mismo empezó a arquear las caderas contra las de Minho, y el mayor empezó a moverse por su cuenta para encontrarse con las caderas del menor, golpeando un punto desconocido en su interior que lo llenaba de tensión. Los pequeños gemidos llenaban la habitación y los volvían locos. A Minho estaba matándolo la estrechez de Taemin. No sabía por qué, pero era maravilloso.

Taemin lo besó en medio de aquél vaivén, hasta que el mundo de ambos explotó en mil pedazos al llegar el orgasmo. Minho se derramó dentro de él, y Taemin entre ambos vientres apretados. El alto se derrumbó sobre el cuerpo pequeño del más bajo, y éste lo envolvió con brazos y piernas, cálidamente. Lucharon juntos por recuperar la respiración.

Minho salió de él con sumo cuidado, y lo ayudó a limpiarse con una de las toallas limpias que recién había puesto sobre la mesita de noche. Cuando terminó, aún desnudos, se acurrucaron en la cama, abrazados como la noche anterior, pero compartiendo más que en aquella ocasión. Se querían, se necesitaban. Ya no había necesidad de ocultarlo, mucho menos de negarlo. Después le preguntaría a Minho más sobre aquello… Por ahora, no necesitaba más que ser abrazado por él, y abrazarlo a su vez.

—¿Taemin?

—¿Sí?

—Te quiero.

—Yo también te quiero, hyung… Ahora lo sé.

—¿Taemin? —Llamó de nuevo el mayor, quedándose adormitado entre los suaves brazos del aludido.

—¿Sí? —Respondió el pequeño de cabellos castaños, haciendo círculos sobre la espalda canela de Minho.

—Duerme conmigo de nuevo.

—Vale, hyung…


8 comentarios en “Duerme conmigo {OneShot}

    • Hola, Nicole! Me alegra que te haya gustado ♥ y aunque no me agrada la idea de que adapten mis fics, lo consentiré esta vez :) ya que no me afecta en nada. Sólo comparte conmigo el enlace cuando lo repostees. Y disculpa la tardanza, apenas me llegó la notificación de su comentario; ¡saludos!

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