Still Yesterday {Capítulo tres}

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Disclaimer: Choi MinHo no me pertenece, lo hace a sí mismo y a su compañía. La historia y trama son mías en totalidad, a excepción de los hechos históricos.

Notas de la autora: Lamento muchísimo la tardanza. Ya terminé semestre y comprenderán que el parcial final es la muerte, con eso de que mis profesores lo hacen general de todo lo que se vio. Pero bueno, aquí está la actualización, espero que les guste. Yo creo que tendrá dos episodios más y será el fin. Gracias por sus comentarios ^^

Cinco años después de irse MinHo, la salud de SunHee comenzó a deteriorarse. Conforme pasaba el tiempo su estado de ánimo decaía y la energía para realizar sus actividades cotidianas se volvían nulas. En ocasiones, después de encontrarse un rato sentada frente a su hogar y perder la mirada en el horizonte -con la embriagante esperanza de verle llegar- su mente no lograba descifrar si habían pasado horas, días o incluso años.

A veces no sabía si, desde su partida, transcurrieron algunos meses o llevaba una eternidad y poco más esperándolo. Cuando caminaba por la calle y su mente se perdía en recuerdos o pensamientos angustiantes, se encontraba con que había olvidado a dónde iba, para qué y, en ocasiones, cómo regresar a casa.

Llegó a creer que era porque su mente no dejaba de navegar entre anhelos y tristezas. Podía percibir el nombre de MinHo escrito en cada parte de su cerebro, en cada recoveco y ello le llevaba a ser alguien despistado. O así lo suponía ella. También la angustia al no saber nada de él, si estaba bien, si comía apropiadamente, si sufría algún maltrato, si le extrañaba e incluso si seguía amándola. Todo eso le quitaba el sueño y la concentración.

Trabajaba porque era necesario. Los alimentos eran caros y ella tenía que pagar todos los gastos del hogar. Además tenía que asistir al médico. No podía dejar que el cansancio que en ese momento la agotaba terminara por tumbarla en cama. Podría morir de hambre si ella no buscaba la manera de conseguir dinero.

Su patrona no se encontraba en una situación económica muy estable; había despedido a sus demás empleadas y únicamente había conservado a SunHee, sobre todo porque sabía de la ausencia de su marido. Alguna vez le pidió vivir con ella, cada vez se hacía más vieja y a SunHee le costaba cada vez más mantener su pequeña casa. Pero ésta se había negado. No podía dejar el hogar que con tanto trabajo MinHo y ella habían conseguido. Además, ¿y si él regresaba y no la encontraba en casa?
Lo único que le mantenía en pie era volver a tenerlo a su lado.

Era un duro invierno. Recientemente había terminado la Segunda Guerra Mundial y la situación económica del país era crítica. Faltaban hombres para los trabajos pesados y por ello, ahora las mujeres tenían varios empleos para poder mantener a su familia. El entorno bélico entre el Norte y Sur continuaba, y día tras día la población se lamentaba en llantos y agonía.
Como si la vida no le doliera ya lo suficiente a SunHee, ver la desdicha en la que estaba el país adolecía su alma. Veía a las mujeres caminar a paso lento llevando en brazos a sus pequeños hijos, mientras los dientes les tiritaban por el intenso frío que les atravesaba las delgadas y desgastadas ropas. A veces escuchaba a lo lejos algún llanto desconsolado que desgarraba el aire; SunHee suponía que era a causa de la noticia de algún hombre caído en la guerra.

En ese aspecto se sentía bendecida. MinHo había logrado alejarse antes de que lo enviaran a combatir pecho a pecho con hombres que luchaban por un país que poco agradecía y que, a pesar de prometer una vida digna para las esposas que quedaban desamparadas en la desgracia, no hacían nada para sacarlas de la miseria que quedaba después de la atrocidad y la soledad.

El viento soplaba fuerte y la nieve se aglomeraba alrededor de la pequeña casa. SunHee se encontraba intentando recoger la escarcha que cubría el pequeño camino frente a su casa cuando el viejo cartero Kim se detuvo frente a ella.

Lo saludó como de costumbre, pero el corazón le palpitó fuerte cuando éste camino hacia ella. Hacía más de tres años que no recibía una sola carta y su mente se quedó en blanco cuando le vio sacar un pequeño sobre mientras decía:

—SunHee-ssi, al parecer encontraron esto mientras limpiaban el viejo almacén.

Sus ojos se inundaron de lágrimas y el cuerpo le temblaba a sobremanera. Cogió el sobre como si este pudiese romperse con cualquier toque brusco. El color era ambarino, y se veía el papel maltratado y arrugado. Inmediatamente reconoció la letra de MinHo e inevitablemente su rostro se empapó en lágrimas desesperadas.

Sin decir una palabra al cartero entró a su casa y cerró la puerta con pestillo como si alguien pudiese llegar a quitarle esa carta que durante tanto tiempo había esperado. La dejó sobre la mesa y se sentó. Sentía como si su cuerpo fuese volátil, lo sentía liviano, como si no existiera, pero su corazón pesaba y su mente era estruendosa a causa del torbellino de pensamientos.

Lentamente tomó de nuevo la carta y con cuidado la abrió. Al ver la fecha en que fue escrita, la angustia le invadió cortando su respiración. Hacía ya tres años.

“Cariño,

Mucho tiempo ha pasado desde que te escribí por última vez. Espero que tu salud esté bien y que los inviernos no sean muy duros. Gracias por tus cartas, he leído cada una de ellas y son la fuerza de mis días.

Mi antiguo jefe murió. He sido enviado con otro hombre que se dedica a lo mismo. Éste no me tiene tanta paciencia como el anterior, el no saber japonés hace más complicado el trabajo, pero en realidad no es tan malo. Lo único que me molesta es que no me permite tener siempre papel y tinta para escribirte.

SunHee, deseo tanto que estés tranquila; imploro porque no estés angustiada por mí. Estoy bien. Sí, es difícil trabajo y muy cansado estar bajo el mando de los japoneses, pero más difícil para mí es estar lejos de ti. Esta guerra no durará mucho más. Dicen que cuando éstas tienen parecido con el infierno, es porque están próximas a terminar. Por ello puedes estar segura en poco tiempo regresaré.

¿Recuerdas que el día que nos casamos te prometí tendríamos una pequeña granja? Cuando vuelva a Corea comenzaremos a ahorrar y así dejarás de trabajar en casas ajenas.

He pensado en tantas cosas que quiero para nosotros, cariño. Hay tanto que deseo darte y ahora, más que nunca, tengo la determinación de hacerlo.

Te amo más que a todo lo que alguna vez he tenido.

Te amo tanto, SunHee. Jamás creí que la distancia fuese la muerte en vida.

Pronto nos veremos, cariño. Espera por mí, por favor”.

Pero no había regresado. La Segunda Guerra Mundial había terminado hacía dos años y él no estaba a su lado.

 

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Licencia de Creative Commons
Still Yesterday by Valen M. (sweetvals) is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/06/07/still-yesterday-capitulo-tres/ ‎.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en http://sweetvals.livejournal.com/profile

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5 comentarios en “Still Yesterday {Capítulo tres}

  1. OMG!!! Pero qué le pasó a Minho??!!! Waaaa TnT pobre SunHee :c en serio, sé que haría exactamente lo mismo de estar en su lugar, digo, si estuviera casada con Minhot cómo no?! x) jijijiji :$
    Val me encanta ;-; estas escribiendo de nuevo TnT y no sólo eso, sino que tienes una hermosa historia con una hermosa, envolvente y melancólica narración :’3 Me encanta <3 Soy muy feliz de leerte otra vez, después de tanto tiempo :'3 Esperaré con paciencia los siguientes capítulos <3 Pero promete que Minho regresará :c jajaja bueno, no prometas nada, pero rogaré porque así sea <3

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    • Voy a llorar.
      Eres tú ;^; Mi niña hermosa.
      Sí, he vuelto a escribir y no podía esperar el momento en que me leyeras de nuevo.
      Me encanta que te guste, de verdad. Son mis nuevos pininos en esto de escribir. Me ha costado mucho trabajo, pero siento que la llevo aceptable.
      xD Ya me conoces, sabes cómo soy con las tramas y soy una ingrata. Drama Queen presente. No te prometo nada :3
      ¡Te amo, inmensamente!

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  2. Estoy que lloro, demasiado linda la historia! Es cierto, me dan ganas de saber ya qué le pasó a Minho, esperaré a qué llegue (pronto jejeje) otro capítulo, ya que pensar que el pobre de Minho está tan desconsolado como SunHee me rompe el corazón (no me lo puedo imaginar haciendo algo malo con un amor tan lindo hacia su mujer u.u).

    Vuelve Minho, vuelve!

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