Love me as I deserve It {Capítulo tres}

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Disclaimer: Choi MinHo, Kim JongIn y demás artistas que aparecen aquí no me pertenecen, lo hacen a sí mismos y a sus respectivas compañías. La historia y trama son míos en totalidad.

Notas de la autora: ¡Nuevo capítulo! Y advierto, contiene algo interesante. No precisamente lo que están pensando, pero comienza a verse la química entre Hanna y Minho. Espero de verdad que les guste y no olviden comentar y compartirlo. Gracias a quien me lee y comenta.

No olviden pasar por mis redes sociales: face, twitter y ask.

Miré a ambos consecutivamente, bajé la mirada y me tragué el llanto. ¡Vaya el aprieto en el que estaba! Enamorada de mi mejor amigo. El cual era un mujeriego de mierda que nunca querría nada conmigo. No deseaba consuelo, por lo cual me puse de pie aún con el nudo en la garganta antes de que ellos pudiesen decir nada. Caminé hacia las bebidas. Merecía un trago y que nadie se me interpusiera. En un vaso serví hielos, vodka y jugo de piña. Bebí a fondo y me preparé el siguiente sin demora.

No permitiría que Minho tuviese a ese despojo de mujer entre sus manos. ¡No, señor! Cerré fuertemente los ojos y ahuyenté a las torpes lágrimas que amenazaban con salir. Serví una tercera bebida y me encaminé hacia el baño. Me aseguré que mi imagen fuera lo suficientemente aceptable para adentrarme entre el mundo de ebrios que se encontraban afuera. Acomodé mi cabello, retoqué mis labios, ajusté mi brasier y jalé un poco el vestido hacia arriba. ¿Por qué le había hecho caso al ponerme ese vestido? No mostraba.

Bebí la mitad de mi vaso y salí del cuarto de baño. Entré a la cocina y me serví otro vaso con vodka, sin jugo. Caminé por la casa en busca de Minho, que seguramente estaría con Tina. Los encontré divertidos junto a un montón de gente sentados en el suelo de la sala. Parecía que jugaban a algo. Levantó la mirada y se topó con la mía. Al momento que notó el vaso en mis manos la sonrisa pedante en sus labios se borró. Iba a acercarse hacia a mí, pero le detuve haciendo un gesto con la mano.

—Yo juego— dije cruzando la habitación con gran seguridad. Me senté entre dos hombres; uno, el hermano de Yuri, Seulong; y otro al que jamás había visto.

Entonces vi el instrumento de juego: una botella. Eso sería divertido. Hacía años, quizás desde comienzos de la secundaria, que no lo jugaba.

Giraron. Tiffany y Nichkhun se besaron.

Giraron. Yuri bailó “sensualmente” en medio del círculo; más bien pareció que se contorsionaba o que tenía bichos en el cuerpo. Intentó llamar la atención de Minho, pero para mí consuelo, éste ni la miró.

Giraron. Mi castigo fue dejar que Seulong besara mi cuello. Minho me miró seriamente, dándome a entender que estaba dando un espectáculo.

Giraron. Minho tuvo que quitarse una prenda. Eligió el saco.

Giraron. Seulong bebió un vaso con whisky solo.

Giraron. Tuve que bailar en el centro del círculo. No iba a permitir que Yuri obtuviera más atención que yo, así que me dirigí totalmente hacia Minho, quien me miraba con ojos extraños, y labios y ceño fruncidos.

Giraron. Yuri besó por treinta segundos a Jessica.

Giraron. Me tocó castigo.

—Elige a uno de los hombres que hay aquí. Tienes que encerrarte con él en el closet por quince minutos. Pero tienes que salir con chupetones, sino, no cuenta— condicionó Jessica. —Si pierdes, te quitas la blusa.

Sin pensarlo dos veces caminé hasta Minho y lo tomé de la mano. Era mi oportunidad para estar con él y hablar. Mi cabeza giraba y me sentía mi cuerpo ligero, el alcohol comenzaba a hacer efecto. Al principio se negó, pero cuando giré la vista para buscar a otro hombre con el cuál entrar, rápidamente se puso de pie. Jaló fuertemente de mí, dirigiéndonos hacia el lugar del castigo.

Parecía molesto, demasiado. Sentía que en cualquier momento daría un tropezón ya que mis piernas estaban débiles y sin coordinación por el alcohol y él tiraba muy fuerte.
Abrió las puertas mientras todos silbaban y abucheaban. Es decir, sabían que nosotros nos considerábamos hermanos, por lo tanto estaban seguros que encontraríamos la manera de salir de ese embrollo.

El alboroto se volvió más estrepitoso cuando Minho me lanzó y luego entró él, haciendo que todo se volviera completamente oscuro. No sabía exactamente dónde estaba él, las ropas me confundían. El lugar parecía muy amplio ya que no alcanzaba a palpar las paredes aunque me estirara.

De pronto, el embriagante aroma de Minho acarició mi nariz. Estaba cerca. Levanté mi mano en busca de él, y me aferré a los costados de su camisa.

—¿En qué demonios estás pensando? — su voz retumbó dentro de aquel lugar.
—Sólo quería saber dónde estás.
—¡No hablo de eso, Hanna! Lo sabes— gritó pero luego su voz se convirtió en un susurro.
—¿Entonces? — mi cabeza daba vueltas y de pronto comenzó a desagradarme estar en ese lugar. Me sentía mareada y mis sensaciones parecían estar dentro de un espiral. Me acerqué más a Minho para intentar sujetarme más fuerte.
—Creí que no querías venir a esta fiesta, pero te veo disfrutarlo muchísimo— su mano se posó en uno de mis costados para ayudarme a mantener el equilibrio. —Eres incoherente. ¿Por qué tomas si sabes que no sabes hacerlo? ¿por qué dejas que te besen de esa manera? ¿sabes en qué concepto quedas después de haber bailado así?
—¡Detén tu tren, chico! — exclamé asfixiada por tantas preguntas. —Tomé porque quiero; si dejé que me besaran y bailé fue porque es parte de un juego, y porque me dio la gana. ¿A ti qué te importa?, ¿qué no tienes suficiente con tu facilona-piernas-largas-Yuri? — de haberme encontrado en otro estado, lo hubiese empujado, pero no sabía si podría mantenerme en pie.
—¿Perdón?— dijo irónico y soltó una carcajada —¡Vamos, Hanna! Simplemente admite que estás celosa.
—¿Cómo? ¿celosa? ¿de Yuri? ¿por ti? — intenté tomarle el chiste a su deducción, pero los nervios me asaltaron y terminé diciendo una serie de preguntas inútiles.
—Sí, tú. Sí, de Tina. Y sí, por mí. — su voz sonó apacible, como si quisiera que cada afirmación me quedara clara.
—¡Pues no! Basta ya, Minho— continuar hablando del tema me incomodaba; además, ganarle una a Choi Minho era como esperar que el viento cambiara su dirección simplemente ordenándole a voz. Necesitaba salir de ese lugar lo antes posible, sentía que me estaba quemando allí adentro—. Hazme las marcas ya— me apretujé contra él mientras echaba la cabeza hacia atrás, dejándole terreno para que hiciera su trabajo.
Sentí su cuerpo ponerse tenso; lo percibía a través de cada músculo fibroso que tenía contacto conmigo.
—No lo haré hasta que admites que sientes celos.
—No tengo por qué hacerlo, no estoy celosa. ¡Hazlo ya!— posé ambas manos tras su nuca, jalándolo hacia a mí.

Realmente no puso mucha resistencia. Inmediatamente sentí su respiración contra mi cuello y a continuación sus labios rozar mi piel. ¡Rozar! Se suponía que no debía ser suave. Era cosa de morder, chupar, succionar. No besar.

—¡Minho!— gemí en un intento frustrado de que sonara como regaño. Electricidad recorrió mi espalda y me alejé. ¿Qué se suponía que hacía!
—No hables tan fuerte— siseó—. Deja de moverte— detuvo mis brazos tras mi cintura. Su cuerpo se apretó contra el mío. —¿Quieres que te haga las marcas? — susurró a mi oído.
—Sí—. Mascullé con la mandíbula fuertemente apretada. ¿Qué demonios me pasaba? El sólo hecho de pensar en que sus tersos labios volvieran a posarse en mi cuello provocaba que me hormigueara todo el cuerpo.

Uno de sus brazos soltó el agarre de los míos y posó su mano entorno a mi cuello, acomodándolo inclinado hacia atrás. Temblé. Era delicado con su trato; sus manos desprendían una tibieza que comenzaba a relajar mis extremidades. Deshice su agarré y me sostuve de sus hombros. Ya no era el efecto del alcohol el que me tenía con las piernas débiles, eso podía asegurarlo. Era la magia que Minho desprendía con su proximidad.

Sus labios volvieron a posarse sobre mi piel y el corazón amenazó con sufrir un colapso. Colocó su mano derecha sobre mi cadera y como si de un reflejo se tratase, me balanceé hacia adelante para recargarme completamente contra él. Succionó y retuve el aire de mis pulmones al sentir un pinchazo de dolor. Podía jurar que el lugar donde nos encontrábamos comenzaba a hacerse más estrecho; mis pulmones rogaban por oxígeno.

—Minho— gemí agudamente al sentir sus labios mientras acariciaban la marca que acababa de hacer. La humedad que dejaba en mi piel después ardía como lava misma.
—¿Dónde más?— su voz sonaba ronca, extremadamente sensual.

Si era suficiente una marca, no me importaba, quería más. Me encontré en un dilema en pensar qué otra parte podía besar –porque eso era lo único que deseaba-. De pronto sentí sus manos posarse en mi cadera, poniéndome de espaldas a él. Una de sus manos recorrió mi cabello para luego recorrer desde mi cuello hasta mi brazo, acariciando con la misma suavidad que una pluma.

Dejé salir un gritito cuando los dientes de Minho pellizcaron la piel de mi hombro, dejando un rastro húmedo donde sus labios hicieron contacto. Las piernas me fallaron aún más y me aferró fuertemente entre sus brazos. Estaba mordiendo fuerte, parecía que deseaba arrancarme la piel.

—Minho, duele— esbocé en un quejido demasiado alto, llena de excitación para mi desgracia.
—Más duele tener que ser delicado contigo—. Su profunda voz y la frase quedaron flotando en la oscuridad mientras mi cerebro sufría un shock brutal.

Volvió a girarme más rápido de lo que me hubiese gustado ya que, en medio de aquel lugar falto de luz, sentí uno de mis tacones atorase en algo que se encontraba tirado en el suelo. Perdí el equilibrio totalmente y caí sentada. Antes de siquiera poder quejarme o toma aire, Minho se estrelló contra mí. Su rostro junto a mi mejilla, la respiración agitada y la piel parecía arderle. Nuestros cuerpos estaban enredados. Su proximidad comenzaba a afectar mi razón.

Lentamente sentí su cuerpo alejarse un poco, pero aún podía sentir sus piernas rozando las mías

—Necesito salir—. Le escuché decir, pero mis manos se dirigieron a su camisa impidiéndole ponerse de pie.
—No, ¿por qué?— repliqué ya sin ocultar mi frustración.
—Es todo tan complicado, Hanna— dijo con desesperación. Sus manos tomaron las mías para desprenderlas de la tela.
—¿Qué es complicado?— deseaba poder mirar su rostro y saber cómo lucía.
—No deberíamos estar aquí adentro— murmuró.
—Minho, no entiendo—. Demonios, ¿no podía ser más específico e ir al punto?

No hubo respuesta alguna. Si no fuese porque mis manos estaban entre las suyas, pensaría que se había marchado. Su respiración era agitada. Yo me sentía mareada; la oscuridad, su aroma, el poco espacio entre ambos y el calor de su cuerpo me embriagaban. Deslicé una de las manos hacia su cuello. No sabía por qué, pero necesitaba tocarlo. Mi mano acunó su mejilla y mi dedo pulgar rozó sus labios. Un tibio aire salió por entre éstos, antes de escucharle:

—Maldición— dijo en un casi inaudible quejido.

Sentí sus manos soltarme y apretar fuertemente mi cintura desde atrás, para acercarme precipitadamente contra él. La boca de Minho chocó ferozmente contra la mía. De principio no supe cómo reaccionar. ¡Me estaba besando! Sí, era algo que había estado deseando, pero no había pensado que fuese a suceder. Sus labios se movían incansables. Mi cabeza se posó contra el suelo.

Le seguí. Besé sus labios tan vorazmente como él lo estaba haciendo y le permití un fácil acceso a su lengua. El sabor de su boca era como ningún otro que haya probado. Había una mezcla entre vodka, menta, deseo y sensualidad; la tibieza de su lengua me envolvió.

El vestido resbaló por mis piernas a causa de la posición que Minho había tomado, colándose entre ellas, oprimiendo toda su anatomía contra la mía. Nuestros cuerpos estaban alerta ante cualquier caricia; tanto que el roce de la ropa de Minho con la parte interior de mis piernas hacía que quisiera gemir.

Mis manos vagaron por su cuello y pecho. Ansiaba poder tocarlo más, quitarle esa prenda se volvía necesario. Pero no lo haría, no hasta que él no diera el primer paso.

En ese momento, me di cuenta de algo que golpeó mi cabeza dejando mis pensamientos más revueltos. Toda mi vida había deseado a Minho. A tal punto, que la cordura comenzaba a desvanecerse de mi vista y anhelaba hacer el amor con él, allí o donde fuera.

 

 

 

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Love me as I deserve It by Valen M. (sweetvals) is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/06/02/love-me-as-i-deserve-it-capitulo-tres.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en http://sweetvals.livejournal.com/profile

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4 comentarios en “Love me as I deserve It {Capítulo tres}

    • Jajajaja, necesito dejar el capítulo en el clímax. Ya sabes, para tenerlas frente a la pantalla esperando por actualización.
      Lo subiré lo más pronto posible, lo juro.
      Me encanta que te haya gustado *-*
      Gracias por comentar, linda <3

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  1. Goooooooooooosh!! Es tan caliente.
    Valentina, ¿por qué me haces esto? JO-DER. Es que está tan bueno, (Minho y el fic) que askjncvkldsnvfdnlbkngfbfg ¿me entiendes, verdad?

    No puedo, es que ¡Oh Dios!
    lksdnvbklfdnblg Que atoren la puerta y lo hagan ahí, así pero ¡ya, de los yas!

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