Decisión Apresurada {Oneshot} {Capítulo único}

Decisión apresurada por Gisaram. ||(c) Póster by Saikö
ElVin {Eli x Kevin}. ||Oneshot. ||Yaoi. ||Romance, Drama ||+18.

Beteado por: –

Advertencia: Contenido homoerótico/homosexual.

Declaimer: Los personajes de ésta historia se pertenecen a sí mismos. Todo lo aquí narrado es ficción y sin intenciones de ofender a nadie.

Nota de la autora: Una mega disculpa, Lis,  por entregarte hasta ahora este  shot que hubiste pedido hace muuucho, pero por ahí dicen que más vale tarde que nunca, ¿no? Realmente espero que lo disfrutes y que sea de tu total agrado; sino es así pues me puedes lanzar cosas para desquitarte(?).

Bueno, no tengo nada más que decir sólo que realmente espero que sea de su total agrado y que estén disfrutando de la actividad que se está llevando a cabo este mes. Deben celebrar con nosotras el segundo añito de este bello blog, ¿eh? Kkk. Ahora sí, me despido de ustedes, bellas personitas. <3

“A veces los celos conllevan a una tomar decisiones equivocadas que arrastran consigo el arrepentimiento”

-Eli, creo que… necesito tiempo -comentó Kevin luego de varios minutos en silencio.

 -¿Qué? ¿Estás seguro de lo que me estás pidiendo?

 -Sí, quiero que pausemos la relación porque yo no me siento muy cómodo con ella últimamente.

 Eli únicamente se limitó a mirarle como si intentase descifrar lo que ocurría en la mente del menor, pero no encontró nada en su mirada, esa mirada que se posaba en todos lados menos en la propia. Luego de algunos minutos en silencio (mismo que fue incómodo), tomó sus cosas de la mesa de centro que iba a juego con los muebles de la sala de la casa de Kevin y se retiró sin decir más nada. No tenía caso alegar, el castaño ya lo había dicho todo.

~*~

Hacían ya dos meses desde “la ruptura” y en ese tiempo ninguno de los dos hubo hecho algo por hablar con el otro, las cosas quedaron en el aire y parecía que no se conocían. Todo apuntaba hacia una ruptura definitiva,  ya que cada uno volvía a hacer las mismas actividades que realizaban antes de conocerse. Eli, que siempre hubo sido un chico con vida social muy activa, regresaba a las andadas, en dónde la vida nocturna era sinónimo de diversión, mientras que Kevin era un poco más tranquilo y prefería acudir a musicales o tomar clases de canto, aunque de vez en cuando también salía a fiestas.

 Una noche de viernes, después de sus clases, Kevin recibió una llamada de Kiseop (su mejor amigo), quien trataba por todos los medios posibles de convencerlo de ir al karaoke un rato.

 -No seas aguado, Kevin -se quejó Kiseop por el teléfono.

 -No tengo ganas de salir esta noche.

 -Son las 8 de la noche, aún es temprano y nos veríamos en el sitio a las 11; tienes 3 horas para arreglarte.

 -En serio, no tengo ganas.

 -Joder, Kevin. No te he visto en muchos días y ahora que podemos tú sales con esto… por favor, vamos.

 -. . . Pasa por mí a las 10:30.

 -¿Qué?

 -Si no estás a esa hora, no voy a ningún lado -fueron sus últimas palabras antes de colgar.

 Realmente no tenía ganas de salir, pues en todo el día hubo estado ocupado y se encontraba cansado, quería dormir hasta que la espalda le doliera de tanto estar acostado pero Kiseop tenía razón, en días pasados no se hablaron ni vieron para nada y fueron esos días en los que su apoyo moral, regaños o consejos más falta le hicieron, pues no hubo dejado de pensar en Eli y en la decisión que tomó respecto a su relación. Aunque ahora que se detenía a pensarlo, ¿qué fue exactamente lo que le llevó a pedir tal cosa? La respuesta era sencilla: Jia, la chica que fue novia de Eli antes que él se convirtiera en su pareja y que hubo buscado al más fornido otra vez unos días antes de que rompieran. Sí, sus celos le llevaron a decir aquellas palabras de las que ahora empezaba a arrepentirse…

Puntualidad, si esa palabra pudiese ser usada como nombre seguramente Kiseop la tendría, pues justamente a las 10:30 p.m. ya se encontraba en la habitación de Kevin, abrazando el panda de peluche que Eli le regaló al castaño en su aniversario, mirándolo dar vueltas por la pieza mientras hablaban.

-Kiseop… no he dejado de pensar en que mi decisión no fue la mejor -comentó el delgado chico mientras buscaba su abrigo.

-Kevin, realmente no te entiendo, lo terminaste porque quisiste. Las cosas entre ustedes iban bien.

-No iban bien.

-Claro que sí, tú eres el que no lo veía bien.

-¿Entonces él podía verse con su exnovia sabiendo que a mí no me pasaba?

-No se veían, ¿cuándo lo vas a entender?

-Se escribían mensajes.

-¿Cómo sabes eso?

-. . .Revisé el teléfono de Eli.

-¿Qué? Kevin, por todos los cielos, no puedes ser tan inseguro siempre.

-¿Tú estarías tranquilo si tu pareja se escribiera con algún ex?

-¿Decía algo comprometedor? -interrogó Kiseop desviando el tema para no responder esa pregunta y elevó una ceja.

-. . . no

-¿Entonces? ¿Crees que era motivo de ruptura? Fuiste demasiado apresurado, por no decir estúpido.

-No me digas así -le miró de mala gana- y deja de defenderlo. Él me era infiel… y ya vámonos, ya encontré el abrigo -espetó el más delgado de mal humor.

Kiseop sólo negó después de revirar los ojos, Kevin fue quien empezó el tema y era él mismo quien ya no soportaba hablar de Eli. Era lo más lógico cuando se estaba celoso, así que se quedó callado. Silencio y nada más que eso les acompañó en el recorrido que hicieron de la casa de Kevin hasta el Bar Karaoke en el que pasarían parte de la noche, cantando, bebiendo y divirtiéndose junto con otros amigos con los que solían juntarse cuando eran estudiantes.

La noche transcurría normal, Kevin se olvidó del tema que hubo abordado con su amigo para poder tener una noche divertida, además por esta vez se permitiría beber un poco pero sin excederse, no era muy de su agrado quedar inconsciente y luego hacer cosas estúpidas como lo hizo la primera vez que probó el alcohol. Se avergonzaría de eso toda la vida y prefería evitar pasar por la misma situación otra vez.

-Vamos Kevin, es tu turno -comentó una chica de la cual no recordaba el nombre, pero sabía que estuvo en algunas clases con ella.

-No, no, canten ustedes -respondió tímido.

-Tú voz es linda, Kevin. Queremos oír los resultados que esas clases de canto están teniendo -agregó Kiseop al acercarle el micrófono, provocando que el más delgado sonriera avergonzado.

-Está bien, pero sólo una -mostró el índice, referenciando así que sólo sería una canción y se levantó de su asiento para coger el micrófono.

Ya estaba por dejar salir las palabras cuando se le ocurrió mirar hacia la entrada del lugar, encontrándose con ese chico que se apoderaba de su mente desde hace algunos días, ese chico que fue su pareja y le engañaba con una mujer (según él). Sí, Eli había llegado al lugar acompañado de otras personas y Jia, quien le tomaba la mano como si fuesen una pareja. Apartó la vista de allí casi al instante y fingió no haber visto nada, pues al parecer Eli tampoco se hubo percatado de su presencia y prefería concentrarse en la letra de esa bella canción que interpretaría por los siguientes 4 minutos.

Al terminar su turno se propuso ignorar la presencia del más alto y por todos los medios intentaría hacer de cuenta que no hubo visto nada ni a nadie, aunque Kiseop no era idiota y el que Kevin estuviese bebiendo más de lo normal (incluso más rápido de como solía hacerlo) obviaba que algo no andaba bien. Discretamente, lo convenció de que le acompañara al baño para poder hablar con él sin que los demás se enterasen y sin tener que gritar, pero cuando estaban por entrar Eli iba de salida. Los tres se quedaron congelados y callados, fue imposible el que no se vieran, necesitaban ser invisibles para que eso no ocurriera pero desgraciadamente no tenían poderes.

Kevin y él se miraron sorprendidos, pero Kiseop sólo frunció el entrecejo mientras mentalmente ataba cabos, concluyendo que el comportamiento del contrario se debía al pelinegro.

-Eli… qué sorpresa -dijo Kiseop tratando de hacer un ambiente más cómodo.

-Lo mismo digo -respondió el nombrado sin apartar la vista del castaño.

Por su parte, Kevin sólo reviró los ojos y al querer entrar al baño Eli le tomó por el brazo impidiendo que avanzara.

-¿Qué crees que estás haciendo? Suéltame.

-Kiseop, ¿me prestas a tu amigo por un rato?

-¿Qué? -Kevin frunció el ceño y forcejeó para soltarse-. No soy un objeto que puedan intercambiar, vender o prestar, no quiero estar contigo, ni quiero que estés sujetándome, no quiero oír tu voz. Déjame.

Kiseop no estaba seguro de permitir tal cosa, pero no perdía nada en dejarlos hablar aunque sabía que Kevin jamás le  perdonaría esto.

-Seguro, sólo cuídalo bien -hizo un guiño antes de retirarse de ahí, riendo.

-¡Traicionero! Te odio, Lee Kiseop -gritó Kevin exaltado.

-No hagas tanto escándalo, Kevin -dijo Eli con fastidio.

-Tú cállate y suéltame. ¿No lo entiendes? Además tu novia te espera.

-¿Qué? ¿De qué demonios hablas?

-No finjas, tu novia te espera por ahí en algún lugar de este sitio.

-¡Ah! Lo dices por Jia, ¿no? -Eli sonrió-, no es mi novia.

-Sí, sí, como digas. Ahora suéltame, no quiero que me toques ni escucharte, ¿no lo entiendes, KYOUNG JAE? -enfatizó lo último.

-No me llames así y no voy a soltarte hasta que hayamos hablado un poco.

-¿Hablar de qué? No hay nada de qué hablar.

-Lo hay. Me terminaste sin decir nada más que un “no me siento cómodo”. ¿Crees que es un motivo lo suficientemente coherente para finalizar algo?

-Para mí, sí. No tenía sentido seguir con algo que no me estaba gustando.

-¿No pudiste platicarlo antes? Tal vez hubiese hecho algo para mejorar o cambiar lo que te incomodaba. Se llama pareja porque son dos personas y entre ambas se toman las decisiones. Fuiste muy injusto al finalizar todo por tu propia cuenta sin siquiera dejarme opinar. Si yo hubiera estado en tu lugar seguro que no te hubiese gustado en lo absoluto.

-Pudiste decir algo y no lo hiciste.

-¿Qué querías que te dijera en ese momento? Un día antes todo estaba bien y de la noche a la mañana me sales con esa estupidez.

-Eli, sólo déjame. No quiero hablar contigo.

 -¿Por qué lo hiciste?

 -No te interesa.

 -Me interesa porque me dejaste, me terminaste… Kevin, yo te amo.

 -¡No! No digas esa frase… No mientas, no digas más y suéltame.

 -¿Por qué mentiría con eso? ¿No era suficiente con todo lo que te daba o demostraba? ¿Qué más querías?

 Kevin le miró fijamente por un minuto, un minuto que fue largo y se sintió como una eternidad. Terminado ese tiempo, bajó la mirada y sus ojos se cristalizaron rápidamente.

 -Detente… realmente no quiero hablar -pidió con la cabeza gacha.

 -Sólo quiero saber el motivo -fue entonces que le soltó, colocando sus manos en los bolsillos.

 -Estaba celoso, asustado y molesto contigo… no debí hacerlo, pero revisé tu móvil después de ver casualmente que te llegó un mensaje de ella… sabes que no soy desconfiado, pero ver que te escribía me hizo pensar idioteces, sobre todo porque no me cae bien.

 -¿Por qué no simplemente lo dijiste? Nos hubiésemos ahorrado todas estas cosas… el terminar y querer fingir que no pasaba nada cuando realmente te he echado mucho de menos.

 -. . . ¿Me odias? -levantó la mirada hacia el más alto, mordiéndose el labio inferior.

 -Estoy enojado contigo -respondió mientras subía la mano hacia el mentón ajeno para hacer que soltara su labio, sin embargo, el menor repitió el gesto-. No hagas eso, sabes bien por qué.

 Entonces cambió el gesto por un mohín bastante adorable para los ojos del pelinegro.

 -Basta, Sung Hyun.

 -No me llames así, no me gusta -dijo e hizo el puchero aún más enfatizado.

 -Entonces deja de hacer esos gestos -frunció el ceño y cambió la mirada, pues era débil ante esos gestos que Kevin utilizaba para provocarle y le besara, o para que le cumpliera sus caprichos.

 Sin pensarlo mucho, los delgados brazos del menor rodearon el torso del mayor y colocó la cabeza sobre su pecho. El silencio se hizo presente una vez más sólo que ésta vez fue mucho más breve que las veces anteriores.

 -Eli… llévame a casa, no quiero estar aquí -pidió mirándole-, quiero ir a casa.

 El nombrado lo sopesó por un momento, a diferencia del más delgado, él sí quería estar ahí, toda la semana hubo planeado esa salida porque era el cumpleaños de uno de sus amigos y pudo haber dicho que no a esa petición en el instante, pero no fue así porque sus sentimientos decidieron antes que su cabeza, además podía llevarlo y regresar, ¿no?… Sí eso haría.

 -¿Vas a despedirte de tus amigos? -cuestionó el más alto, pero obtuvo una negativa como respuesta.

 Sin más tiempo que perder, salieron de ahí para caminar hacia el coche de Eli, al cual Kevin fue el primero en subir. Ambos se colocaron los cinturones de seguridad  y el vehículo fue puesto en marcha. El lugar no era lejano a su destino, pero bastaron un par de minutos para que el castaño se quedase dormido, el cansancio que le produjo todo lo que hizo en el día y el alcohol que hubo bebido, por muy poco, no fueron buena combinación y Eli no se dio cuenta sino hasta que llegaron a la casa.

 -¿Kevin? -Preguntó levantando una ceja y moviéndolo suavemente-, Kevin, estamos en casa.

 -¿Uhm? Cinco minutos más.

 -¿Qué? -Eli rió-, podrás dormir todos los que quieras en tu habitación. Ya llegamos.

 Ese bello par de ojos se abrieron lentamente, pero un mohín se formó seguido de eso. Una de las cosas que más detestaba el menor era que le despertaran cuando estaba muy cansado. Se quitó el cinturón de seguridad de mala manera y estaba por bajarse sin decir nada cuando le tomaron de la muñeca y tiraron de él hacia atrás, recibiendo un beso por parte del contrario. Tardó algunos segundos en corresponder, porque quería “hacerse el difícil”.

¿En qué momento sus lenguas empezaron esa danza tan excitante y traviesa? No lo recordaba, así como tampoco recordaba haberse acomodado sobre el regazo contrario sin  preocuparse por lo reducido que era el espacio, pues su delgadez ayudaba mucho en esas situaciones. Las inquietas manos del más fornido se paseaban por sus muslos y trasero, incrementando la excitación del momento, pero esas manos no eran las únicas intranquilas ya que los ágiles deditos del castaño recorrían su perfecto pecho y tiraban de la camiseta dando a entender que la quería fuera.

-Kevin, no -murmuró Eli en cuanto tuvo oportunidad.

-Quédate conmigo esta noche -Entonces el más delgado rodeó su cuello con ambos brazos-, no te vayas…

Y no lo hizo. Tal cual el menor pidió, Eli se quedó a pasar la noche con él, pero no precisamente para platicar. Desde que entraron a la habitación sus labios se unieron en un beso apasionado y lleno de deseo, los abrigos que calentaban sus cuerpos ahora estaban en el piso como si de tapetes se tratasen y caminaban por inercia por la recámara.

Kevin ahora se encontraba sentado sobre su escritorio, con las piernas rodeando la cadera del mayor, mientras sus manos luchaban por quitarle esa camisa que le impedía tocar su cuerpo tan perfecto, pues debían estar en igualdad de condiciones, porque él hubo perdido la propia un momento antes de terminar sobre aquella plana superficie.

De sus labios sólo salían pequeños jadeos que se generaban gracias a los traviesos tirones que el pulgar e índice de Eli le daban a sus pezones mientras que con la boca le marcaba el cuello. Era injusto que no le dejase tocarle a gusto, era injusto que utilizara  algunos puntos débiles a la vez para volverlo vulnerable. Pese a esas torturas que Eli le estaba haciendo pasar, logró quitarle la camisa y deslizar sus dedos por la zona, descendiendo poco a poco hasta llegar a sus pantalones donde un endurecido miembro pedía ser liberado a la brevedad. Era el momento de su venganza, su siniestra apretó un poco aquel bulto que se presentaba en la zona baja del mayor provocando que detuviera sus acciones y un jadeo ronco se escuchase por parte de él.

-¿Qué es esto? -preguntó Kevin con inocencia perfectamente fingida y abriendo la prenda ágilmente.

-¿Por qué no lo averiguas por ti mismo? -respondió el pelinegro al  bajar la mirada hacia esas manos traviesas que se adentraban a su ropa interior.

El menor no habló más, no hacía falta decir nada cuando sus manos ya estaban obrando. Aquellas extremidades envolvían su endurecido falo y se movían de adelante hacia atrás sin ser demasiado rápidas pero tampoco demasiado lentas; sin embargo, aquello no era tan exquisito como su maravillosa boca, esa sí le hacía perder el control. Estaba ansioso porque ese momento llegase y Kevin lo sabía, pero le castigaría un poco más, ¿qué clase de venganza sería si no lo torturaba un poco? Él también sabía manejar la situación a su favor.

Eli le miró fijamente, serio y con el deseo reflejado claramente en esos obscuros ojos. Lo estaba desesperando con esas acciones y Kevin entendía perfectamente aquello sin siquiera haber hablado. Conocía demasiado bien esa mirada, un año a su lado no pasaba en vano y hubo aprendido perfectamente a leer los gestos de su atractivo novio, aunque, bueno,  por ahora no eran más una pareja. El momento de tortura se terminó, el castaño se bajó del escritorio para hincarse frente al mayor, consiguiendo que su rostro quedase a la altura de su palpitante miembro y sus labios rozaron el glande un par de veces. Tomó la base con la diestra y fue entonces cuando también dejó un beso en la punta de éste. Su mirada se encontró con la ajena y no tenía intenciones de apartarla de ahí, mas cerró los ojos cuando sus labios se deslizaron por la extensión del mismo al adentrarlo a su boca…

El vaivén que Kevin mantenía, el roce que sus dientes le hacían a la sensible piel que cubría su pene y la manera en la que su siniestra masajeaba sus testículos estaban descontrolándole por completo. Su cabeza ya estaba echada hacia atrás y su diestra tomaba al menor de los cabellos guiando los movimientos algunas veces. Eli gozaba de tener el control de todo a la hora del sexo. Cuando creyó que ya era suficiente, detuvo el accionar ajeno y le levantó, pero en lugar que Eli fuese quien obligase a Kevin a acercarse a la cama fue Kevin quien le empujó hacia ésta provocando que cayese sobre ella. Terminó de quitarle los pantalones para luego él hacer lo mismo y al estar ambos completamente desnudos fue que Kevin se subió a la acojinada superficie, gateando por ella hasta que sus labios y los ajenos volvieron a estar a la misma altura, mas no le besó en ningún momento sino que se dedicó a mirarle a los ojos mientras aprisionaba su cuerpo al colocar sus piernas a los lados de su cadera y se sentaba en su vientre, dejando que su trasero rozara descaradamente con el palpitante miembro de ese chico en el que estaba sentado.

-Kevin -murmuró el pelinegro, pero el nombrado llevó el índice a sus labios rápidamente, callándolo.

-No digas nada -fueron sus únicas palabras antes de enderezarse para poder moverse encima de Eli. En muy contadas ocasiones podía tener “el dominio” a la hora de hacer el amor y ésta vez prácticamente hubo obligado al mayor a dárselo con cada una de sus acciones.

Su mirada estaba clavada en esos penetrantes ojos obscuros que reflejaban su enorme deseo por arremeter contra él. No demoró mucho en cumplir su deseo. Tomó el endurecido pene con la diestra, manteniéndolo firme mientras se sentaba sobre él pentrándose despacio. Quejidos, gemidos y gestos de dolor era lo único que provenía de él. En ese momento odiaba ser tan estrecho, aunque también podría ser que Eli lo tuviese demasiado grande, o tal vez eran ambas cosas. ¿Qué más daba? Cualquiera que fuese el motivo no iba a impedir que disfrutara de este encuentro con el chico que amaba y del que no se arrepentía nunca de entregarle su cuerpo.

Al tenerlo completamente dentro se quedó quieto y le miró fijamente, acomodando las manos sobre su abdomen. Eli se acomodó sobre sus codos sin apartar la vista del rostro ajeno a la expectativa de lo que sucedería a continuación y como si estuviesen sincronizados el menor comenzó a ondear la cadera lentamente, frunciendo un poco el ceño los primeros minutos, pues después de un tiempo sin encuentros sexuales con él necesitaba acostumbrarse a aquello nuevamente.

Aquel dolor que experimentó en un principio no estaba más y lo único que sentía ahora era placer. Su cuerpo reconocía al ajeno y también parecía recordar lo mucho que le gustaba entregarse a él, que le tocara, que besara cada centímetro de su piel e incluso que le marcara como suyo al hacerle succiones, o morderle. Los labios del más delgado se encontraban lo suficientemente separados como para dejar salir sus gemidos sin problema alguno, tenía las mejillas teñidas de carmesí, intentaba mirar al mayor pero sus ojos se cerraban en automático y sus dedos ejercían presión en su abdomen. Para Eli, poder ver esas reacciones era excitante pero no suficientes.

Sus posiciones cambiaron. Ahora la espalda de Kevin era la que se encontraba contra la acojinada superficie del colchón, sus piernas se situaban cómodamente sobre los grandes hombros del pelinegro y su boca estaba siendo devorada sin delicadeza alguna disimulando, así, los gemidos que de su garganta se escapaban gracias a esa forma en la que Eli arremetía contra su cuerpo y que le generaba ese cosquilleo tan exquisito que le erizaban la piel y le hacían tensarse, anunciando un cercano orgasmo.

Tan cercano estaba que no demoró demasiado en llegar a su límite. Su espalda se arqueó un poco al mismo tiempo que su abdomen y el ajeno se vieron manchados por esa blanquecina sustancia. Bastaron un par de estocadas lentas y profundas para que Eli se sumergiera en el placer que le generaba sentir que ese chico de mirada y sonrisa inocente le pertenecía para correrse en su interior, soltando un jadeo ronco al esto ocurrir. Con cuidado, abandonó el cuerpo ajeno y se posicionó a un lado de él, no sin antes dejar un corto beso sobre sus labios. El castaño sólo le siguió con la mirada, sin decir absolutamente nada, pues la dificultad que su respirar presentaba luego del acto se lo impedía, mas le regaló una de esas sonrisas tiernas que la mayoría de las veces solía mostrar.

-Te amo -dijo Kevin al abrazar el cuerpo ajeno-, perdona mi idiotez.

-Olvida eso, ¿sí? Sólo recuerda que no soy de las personas que dan segundas oportunidades.

Y era verdad, Kevin lo sabía perfectamente. Desde ahora debía pensarlo muy bien antes de tomar decisiones apresuradas si no quería perder a ese chico al que tanto amaba…

oVCRMHh

Licencia de Creative Commons
Desición Apresurada by Gisaram (Libni Ramírez) is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/04/10/decision-apresurada-oneshot-capitulo-unico/.

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15 comentarios en “Decisión Apresurada {Oneshot} {Capítulo único}

  1. Uuuuuy!!!! un fic Elvin nuevo ^____________^ fhgjfhvjfhk me gusto leer algo de ellos nuevamente y sobre todo leer algo tuyo Gisaram.

    Del oneshot jeje me gusto.. hay esos celos y esas inseguridades u.ú… pero tembién Eli que es bien paciente… yo si habria mandado muy lejos a Kevin XD…

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  2. Waaaaaa tan radical Eli!!!! estar en pareja es dificil, uno no sabe a que atenerse, todo el mundo dice que confianza, pero es dificil porque se involucran sentimientos y pasiones, uno deja de ser neutral y se deja llevar por cualquier cosa que ocurra.

    Buenisimo, hace ratico que no leia un Elvin!!! ellos son tiernos!!!!

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  3. No sabía qué esperar de la historia. Bien dicen que no se debe juzgar a una historia por el título o la portada.

    No soy de leer ElVin, pero algo me llamó la atención y la verdad valió la pena. Es de los pocos oneshots que tienen una muy buena historia dentro, todo es perfecto. Me encantó todo, y cuando leí lo último entendí el título, bueno, de hecho desde la mitad de hsitoria entendí, pero al final es como wow, queda perfecto.

    Escribes muy bien, sin duda seguiré leyendo tus trabajos.

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  4. Ñeeeee!!!! >u< Mucho ElVin~ Amo esa etapa de inseguridades de Kevin, no sé por qué .-. Cx
    Me gusto mucho y bueno, creo que Kevin le debe una grande a Kiseop xD
    También, ¿no que muy cansado Kevin? Ñeee, a mi no me engañas xD

    Gracias por escribir, te quedo muy bueno :D

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  5. Me facino por eso yo siempre digo q hay q sersiorarse de las cosas kevin debió tener un poco. Mas d confianza en El pero lo bueno es q El perdono la tontería q kometio kevin me enknto buen trabajo estuvo súper jhgddyhdvnkkc

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