My Psychopath {Oneshot} {Capitulo Único}

My Psychopath

My Psychopath por Xiao V. ≈ Poster por Voneth
Oh SeHun x Lu Han Oneshot ≈ Yaoi ≈ +17 ≈ Romance / Drama.

≈Beteado por: Pendiente

≈Advertencias: Ninguna.

≈Disclaimer: Los miembros de la banda surcoreana EXO se pertenecen a sí mismos y por lo tanto a su compañía. La historia es ficción, cualquier parecido con la realidad es coincidencia.

≈N/A: Con este Oneshot termino mi aparición en este ¡Aniversario! Espero que les hayan gustado mis historias y que amen esta –pulgar arriba- Solo diré que es HunHan… como esta en la imagen de aquí ↑ Y que fue hecha con mucho ♥  … Y nos estamos leyendo por ahí ¿vale? Chau Chau ^^

My Psychopath

Un inevitable gemido se escapo de mis labios al sentir como, con hábiles dedos, una de sus manos se posicionaba en mi entrepierna, estimulándola con fuerza.

Me encontraba recostado en una amplia cama, que, aunque no lo sabía con exactitud, lo suponía por el tacto suave y blando que tenía esa superficie con mi espalda. Brazos y piernas debidamente atadas a las esquinas de la cama, con unas no muy ajustadas esposas en las muñecas y tobillos. Estaba desnudo de la cintura para arriba, expuesto a la mirada de ese sujeto. Y ojos debidamente vendados, como si su intensión fuese dejarme ciego de la presión que ejercía en mis ojos.

Y aunque debería, no estaba asustado, ni siquiera un poco.

Sí, me habían raptado, secuestrado, robado o en el concepto que quieran tomar. Un sujeto me besaba, acariciaba y manoseaba todo el cuerpo, pero no me importaba en lo más mínimo, de hecho, me gustaba.

Y no es que fuera masoquista o un chico con hormonas alborotadas para ceder ante cualquier tacto de un extraño. Simplemente, me gusta estar así y punto.

¿Cómo termine aquí?

Esa ya es otra historia.

Me encontraba en un estudio de baile en Seúl, terminando de ensayar con el grupo de baile al que pertenezco .El ensayo, por esta vez, había tardado un poco más en termina, ya que pronto tendríamos una presentación en vivo y todo debía salir perfecto, hasta el más mínimo detalle, así que un poco de tiempo más… no afectaba a nadie.

A nadie menos a mí.

Por desgracia, mi departamento estaba bastante alejado del estudio que usamos para ensayar con el grupo. Así que, todos los días, tomaba el transporte público de ida y de vuelta, pero, a las once y media de la noche, ese autobús ya no hacia ningún recorrida, por lo tanto, mis esperanzas de viajar en vez de caminar se encaminaban a 0.

Y mis piernas sufrirían las consecuencias.

Luego de despedirme de mis compañeros de baile, Yixing y JongIn, me dispuse a caminar, con la compañía de mi inseparable música, por las oscuras y solitarias calles de Seúl, sólo.

Lo único que hacia favorable mi caminata por los silenciosos caminos de la ciudad, era el clima. Por suerte, no habían gotas de agua cayendo sobre mi cabeza, o eso me pondría aun más triste de lo que iba, por tener que caminar.

Y, por cosas como esa, no me fije que alguien, desde hace un tiempo ya, me seguía de lejos. En ocasiones sentía una mirada un tanto perturbadora en mi nuca y cuando giraba a ver de quien se trataba, no veía a nadie o solo había un señor, hablando por el móvil mientras me observaba de reojo, como esperando algo.

Y esa orden no tardo en llegar.

Fue cuando cruzaba una esquina, que me acorralaron cuatro hombres, musculosos y gigantes cabe decir, y colocaron un pañuelo con cloroformo sobre mi nariz y boca; y yo, sin intentar hacer algo o resistirme siquiera, caí en un profundo sueño.

Y aquí estoy.

Desde hace, promediando cinco o tal vez diez minutos, un sujeto entró por una de las puertas, de lo que supuse era una habitación o dormitorio, y sin mediar palabra alguna conmigo, se dedicó a besar y tocar todo lo que más alcanzara.

Y a mí no me importaba, en lo más absoluto.

Sus piernas se acomodaron a cada costado de mi cintura y su cabeza descendió hasta chocar sus labios con los míos.

―SeHunnie…

Ronroneo la persona, de lo que ahora estaba seguro era un chico, en mi oído, para luego tomar el lóbulo de mi oreja y darle un leve y excitante lamido.

Gruñí.

Era mi turno de hablar y aclarar ciertas dudas.

― ¿Quién eres?

Mi voz resonó por toda la habitación, y para mi sorpresa, increíblemente ronca y excitada.

Una leve risilla abandono sus labios mientras sus manos recorrían por detrás de mi cabeza, justo en mi nuca, desatando la venda.

Esto era nuevo en un secuestro.

Poco a poco el pedazo de tela fue resbalando de mis ojos para quedar totalmente arrumado en mi cuello, dándome acceso libre a lo que fuera que estuviera pasando en esos instantes a mí alrededor.

Y por muy masoquista y extraño que sonara, no me disgustaba lo que veía.

Un chico, joven, delgado y de tez extremadamente clara, igual o incluso mayor a la mía, me observaba aun sentado sobre mis caderas, con sus manos apoyadas en mi pecho, esperando.

¿Esperando que?

― No necesitas saber mi nombre.

Y sus caderas se arrastraron adelante y ataras creando una deliciosa fracción entre su sexo y el mío.

Sus ojos se posaron en los míos y su pecho comenzó a descender, lentamente, hasta chocar con el mío, aun sentado. Sus brazos automáticamente se arrastraron hasta mi cabeza, se posicionaron en los cabellos de la nuca, y con movimientos suaves y delicados, la comenzó a acariciar.

Suspire profundo y espere, algo, cualquier cosa, que me pudiera decir, pero él se mantenía en esa posición, observándome con, me atrevería a decir, cierta fascinación.

Y ahora estaba más perdido que antes.

Y seguía sin importarme mucho.

Observe los alrededores de la habitación, con su mirada aun posada en mí, ahora expectante. Pude notar que era un cuarto muy lujoso. Los muebles y estantes, incluso la cama donde ahora nos encontrábamos, eran de una madera fina y debidamente elaborada. Paredes a blanco y negro, en combinación. Diseños tribales decorando el lugar. Dos puertas ubicadas en cada costado de la habitación, también en madera. Y en el costado derecho, una ventana mostrando todo el esplendor de Seúl nocturna.

Este no era un secuestro muy común.

Volví los ojos a los del chico frente a mí. Él no se había movido ni un segundo, sus ojos seguían clavados en mi rostro, observándome a detalle.

Y eso me comenzaba a molestar.

― ¿Qué quieres?

Pregunte de la manera más serena y firme que encontré, pero sus oídos parecían no haberme escuchado, porque seguía en la misma posición, intacto.

Una de sus manos se movió del lugar donde se encontraba y con una caricia, casi efímera, descendió por mi rostro hasta hallar mis labios y ahí se detuvo, complacido.

―A ti.

Y con esas simples palabras se acerco a mi rostro, pegando sus labios con los míos en un tacto casi inexistente.  De nuevo posición su mano en mi nuca y continuo acariciando aquella zona mientras, con dedicación y delicadeza, se dedicaba a posicionar sus labios sobre los míos, en un vano intento por subir el ritmo.

Suspire frustrado y gire la cabeza, impidiendo su toque sobre mí de manera absoluta. Sus caricias se detuvieron y sus ojos se abrieron, solo un poco, por la sorpresa.

Y mi cabeza seguía sin conectar una imagen con otra.

― ¿P-porque? ¿A-acaso… n-no te gusto?

Su voz era temblorosa e inconsistente, totalmente opuesta a la voz decidida que había adoptado desde el principio; y en ese momento supe que era tiempo para actuar.

Y conseguir algunas respuestas.

―Solo respóndeme y accederé a lo que quieras. ¿De acuerdo?

Observe sus ojos, ligeramente confundidos, y sonreí de costado, sin que él se diera cuenta.

¡Bingo!

―E-está bien… ¡Pero promételo! Lo que yo quiera después de responderte ―Asentí, seguro y él suspiro, resignado.― ¿Q-que quieres saber, SeHunnie?

Su cuerpo se acerco más al mío, pero sin intención sexual. Dejo sus brazos alrededor de mi cuello y descanso su cabeza en mi pecho, de costado.

Fruncí el seño sin entender las reacciones confianzudas del chico y pensé en mi primera pregunta, la más obvia y general de todas.

― ¿Qué estoy haciendo aquí?

Su respuesta fue casi inmediata.

―Estas aquí porque yo quiero que lo estés, SeHun.

Su voz sonó fría y cortante, como si eso fuera lo más común de la historia. Su cuerpo se tenso sobre el mío y sus manos se aferraron más a mi nuca. Me moví inquieto, tratando de encontrar una pose más cómoda para continuar con las preguntas y respuestas.

Y solo esperaba que fueran lo que quería escuchar.

―Y entonces, ¿Quién eres tú y porque me quieres aquí?

El chico se levanto de su lugar y tras darme un inesperado beso en los labios, casto y leve, se levanto y se encamino hacia el sofá de cuero negro brillante que reposaba en el costado donde se encontraba la ventana, con la vista de toda Seúl.

Mis ojos, automáticamente, se dirigieron a su cuerpo. Se encontraba igual que yo, desnudo de la cintura para arriba, con tan solo unos pantalones realmente apretados. Desde mi distancia pude notar sus muy marcadas caderas y su piel, blanca y lampiña, sin imperfección alguna.

Por un segundo me pareció conocerlo de alguna parte, pero cuando lo vi dejarse caer en el asiento, observándome de una manera indescifrable, descarte cualquier posibilidad de ello y me concentre en él, en sus ojos color miel.

―Sencillo, quiero tener sexo contigo.

Mis ojos se abrieron un poco, de sorpresa.

Este sí que no era un secuestro muy casual.

Me espere de todo. Dinero, venganza, diversión, inclusive pensé que me habían secuestrado un par de tipos ansíanos con ganas de tener sexo sadomasoquista para luego dejarme morir en alguna de las calles mientras me desangraba, pero ¿sexo con un chico, igual o más lindo que yo? Eso era nuevo.

― ¿Por qué?

Esa pregunta salió de mis labios por sí sola y eso pareció incomodar al chico.

―Porque siempre me has gustado, y prefiero hacerlo todo rápido y seguro, sin rechazos ni sufrimientos, solo un recuerdo de algo hermoso.

¿Gustar? ¿Rechazo? ¿Recuerdo?

Este chico estaba realmente loco. Aunque algo que me quedaba claro: me conocía.

―Yo no te conozco.

Sus ojos dejaron de brillar y su cabeza se agacho instantáneamente. Después de eso no hizo nada más. Se quedo allí, observando el suelo sin moverse. Durante ese tiempo intente observar y palpar detenidamente las esposas, en un pobre intento de zafarme de ellas.

Pero fue imposible, eran demasiado ajustadas.

―No saldrás de aquí SeHunnie, no al menos que me des lo que te pido. ―y se levanto del sillón, con una mirada triste, perdida. Se acerco hacia el armario que se encontraba en el lugar y de allí tomo un busco color negro, se lo coloco de inmediato y suspiro, para después volver a verme― Por ahora te daremos un baño ¿te parece?

Salió de la habitación y, unos minutos después, un par de hombres, los cuales estaba seguro que me habían traído allí, me soltaron brazos y piernas. Intente moverme de alguna manera pero me tomaron de los brazos y me empujaron hacia el cuarto de baño, el cual no estaba demasiado lejos.

Observe atentamente el cuarto mientras me frotaba las muñecas, adolorido, era blanco con toques dorados bastante costosos. Todo se encontraba bastante limpio y con un aroma a manzanillas. Al costado derecho se encontraba un estante con demasiado productos; al costado izquierdo se encontraba el lavamanos junto con un espejo; al fondo se encontraban una bañera, completamente llena y con unas cuantas velas aromáticas rodeándole; y a tan solo unos centímetros, se encontraba una ducha, completamente cerrada por una puerta de vidrio transparente. Era hermoso.

―Eres muy alto, SeHunnie ―oí su voz a mis espaldas. Me gire y lo observe de pies a cabeza. Era hermoso y bajito. El buzo que traía puesto segundos atrás ya no estaba. Se acerco a mí a paso lento y me observo el torso, colocando una mano en él, acariciándolo. Yo solo atine a observar hacia abajo, esperando que me observara― y sexy.

Sonreí de costado.

Su mano descendió por todo mi abdomen se detuvo en el borde de mi pantalón, desabrochándolo. Detuve sus manos entre las mías, negando con la cabeza, pero pareció no importarle. Se alejo un poco y fue directo hacia la bañera, tomando la temperatura del agua.

― ¿Te vas a quedar aquí? ―me anime a preguntar mientras me giraba y lo observaba deshacerse el pantalón con mucha lentitud, casi a propósito.

―Sí, nos asearemos juntos si no te importa.

―Me importa. ―lo observe con la mirada más fría que tuve, pero eso no le importo.

Al terminar de deshacerse de su pantalón se dirigió a mí, acomodando ambas manos en el borde del pantalón y bajándolo de un solo tirón, acompañado de mi ropa interior. Sus ojos me escanearon por completo y se mordió el labio, nervioso.

―D-deberías entrar al agua antes de que se enfrié. ―yo solo atine a asentir, mientras sentía como su mirada me recorría por completo mientras caminaba.

Sonreí de costado y entre en el agua, sintiendo como todos mis músculos se relajaban. Cerré los ojos y me deje llevar por la tranquilidad del agua. De repente, el agua comenzó a moverse lentamente, mientras sentía como alguien se sentaba en mi cuerpo extendido, exactamente en mi abdomen. Abrí los ojos y observe al chico, completamente desnudo, inclinándose hacia mí.

― ¿Qué crees que haces, chico?

Sus manos salieron del agua y se acercaron a mi cabello, acariciándolo mientras se empapaba por completo.

― ¿Qué crees que hago, SeHunnie? ―una leve risilla abandono sus labios― Me relajo en la comodidad de mi bañera, con un chico increíblemente sexy, con el cual espero poder tener sexo pronto.

No respondí, una sonrisa en mi rostro lo dijo todo.

Su mano se deslizo por mi cuerpo, mientras leves movimientos comenzaban a friccionarnos a ambos. Tomo un poco de jabón, que se encontraba situado en un pequeño mueble, y lo deslizo por su cuerpo, bajo mi atenta mirada, seduciéndome.

Me acerque a él y con la voz más seductora que encontré, le dije.

―No tendré sexo en un baño, pero continúa, puede que me convenzas.

••••••••••••••••••••••••••••••

Al terminar, los mismos hombres que me condujeron allí, me sacaron, posicionándome de nuevo en la cama, atándome. Tenía la misma ropa, pero me sentí mejor. El chico también se coloco su misma ropa y, por alguna razón, su actitud volvió a ser un poco fría.

Este chico era bipolar.

Tal vez fue porque no llegamos a más que toqueteos en el baño, y eso lo enfureció.

―Debes estar hambriento, SeHunnie ―una sonrisa cien por ciento fingida apareció en su rostro― Te traeré algo ¿está bien? Y podremos continuar con tus preguntas para que yo pueda tener mi orgasmo.

Y salió de la habitación con un sonoro portazo.

Mi seño se frunció y cerré los ojos en un intento de borrar sus palabras cochinas y recordar algo, cualquier cosa que me ayudara a saber quién era ese chico y porque me conocía. Antes de que volviera, por supuesto.

Intente recordar sus ojos en alguna parte, su cabello rojizo tapándole levemente la frente, su piel blanca y suave, su pequeño y delgado cuerpo, su acento chino, sus manos, su torso, sus orejas, sus pestañas, sus labios rojizos… sus labios. Abrí los ojos de repente y un leve temblor se acomodo en mi cuerpo de inmediato.

¡Lo conozco, lo conozco, lo conozco!, gritaba mi subconsciente.

Trague saliva y fruncí el seño de nuevo. Por supuesto que lo conocía, pero de eso ya hace… ¿dos años? Quizás más. ¿Cómo me recordaba?

“Porque siempre me has gustado”

Lo conocí el primer año que ingrese a la universidad, no estudiábamos las mismas carreras pero compartíamos una clase en común; Comunicación. Sin conocer a nadie y sin ánimos de ser sociable, me senté en el último lugar que encontré. Estaba vacío así que supuse que nadie más vendría y se acomodaría allí. Pero me equivoque, a los minutos, un chico bajito, de tez blanca, ojos color miel y cabello negro se acomodo a mi lado con una sonrisa brillante en los labios.

Me pareció un ser perfecto, si, lo acepto, pero no estaba en etapa de tener una relación.

El chico comenzó a hacerse más cercano a mí, se sentaba junto a mí en clase, me buscaba en los tiempos libres, caminaba conmigo con rumbo al paradero de transportes, me hablaba, me sonreía, y a mí solo me parecía un gesto de amabilidad, nada más.

Pero él no lo veía de esa manera.

A las semanas de comenzar nuestro horario universitario, se me confeso, si, me dijo que sentía más cosas por mí que una simple amistad, que lo aceptara, que estuviera junto a él, que lo amara, que lo hiciera mío.

Pero yo simplemente lo rechace. Como dije, no era mi etapa de estar en una relación.

Después de eso lo comencé a dejar de ver, pero no por mi culpa; él ya no estaba, no iba a clases, no me llamaba, no me buscaba, no estaba.

El chico desapareció y a mí, me dolió, si, pero no demasiado.

―Sehunnie, te traje algo de comida.

La sonrisa del chico lucia más real cuando dejo sobre la mesa la bandeja con comida, acompañada de unas bebidas. Avanzo por la cama y se posiciono encima de mi torso, cada una de sus delgadas piernas se encontraban a costado y costado de mis pectorales, de nuevo. Me dedico una sonrisa bastante ¿lujuriosa?

―Solo para que no escapes.

Y se estiro un poco, sacando una pequeña y plateada llave de algún lado, introduciéndola en la cerradura. A los segundos  las esposas se abrieron, soltándose de mis muñecas aferradas al espaldar de la cama. Bajo su atenta mirada descendí los brazos y frote el área lastimada con mucho cuidado, recuperando la movilidad completa en mis manos. Luego de ver como el color rojo descendía en mi circulación, lo observe.

Esos perfectos ojos color miel, tiñéndose de deseo.

―Siéntate.

Debilito su postura sobre mi torso, levantándose débilmente para darme oportunidad de acomodarme. Me arrastre hacia arriba sin ninguna objeción, sintiendo como se sentaba sobre mis piernas y parte de mi sexo, sin intenciones de “ese” tipo. Tomo la bandeja y atrajo la comida hacia nosotros, dejándola a un costado.

Una sonrisa lasciva adorno mis labios cuando note su preocupación interna. Con una característica autosuficiencia, acomode una de mis manos sobre una de las suyas y la acomode sobre el utensilio para poder comer. Se mordió el labio inferior y sus mejillas se tiñeron de un color rosa.

¿Dónde quedaba el chico rudo que solo quería sexo?

Sonreí de nuevo cuando, con dedos temblorosos, avanzo hacia mi boca, concentrando sus ojos en mis labios. Me apresure a introducir el conocido sabor del kimchi en mi boca, saboreándolo con mi lengua.

―Delicioso, gracias.

Y sin necesidad de comprobar mucho, note como su cuerpo se tensaba brevemente y su labio volvía a ser atrapado por sus dientes, nervioso.

Mi cabeza reacciono rápido y una idea increíblemente elaborada y complaciente apareció ante mis ojos.

― ¿T-tienes alguna otra pregunta, SeHunnie?

Asentí, observándolo a los ojos, penetrando en su mirada.

―Sí, ¿Dónde tienes el lubricante?

••••••••••••••••••••••••••••••

―Agg…

Deslizo sus manos por mi pecho, apoyándose en mí. El sudor perlaba su cuerpo, convirtiéndolo en una imagen sensualmente erótica. Su cabeza levemente inclinada hacia tras, con ojos entrecerrados y labios jadeantes, era el cielo.  Su cabello levemente pegado a su frente, por el sudor de los movimientos. La aparición de pequeños hematomas en su cuello, volviéndose cada vez más claros y rojizos.

Todo eso y más era lo que yo le provocaba.

Y me encantaba.

―Ngh…S-sehun…ahh…

Mientras se contorsionaba de placer yo me mantenía recostado, con las manos recargadas a cada costado de su cadera, sujetándolo con firmeza a la vez que lo ayudaba a subir y bajar con más precisión, entrando más y más a fondo. Mi cabello revuelto y mi cuerpo cubierto en sudor. Mis caderas levemente elevadas, sincronizadas con el movimiento de su trasero.

―Me… me vengo s-sehunnie…

Y esas simples palabras bastaron para que yo me corriera en su interior, sintiendo la calidez de eyacular en sus paredes, marcándolas con mi esencia y presencia. Al sentir el liquido espeso en su ser, LuHan no tardo en hacer lo mismo en mi pecho, liberando su excitación.  Sin dejarme salir de él, se dejo caer en mi pecho, importándole poco mancharse de su propio semen, deslizo los brazos por mi cuello y se arrastro hasta estar frente a frente.

Por tercera vez.

Sus labios se volvieron a colocar sobre los míos, con fuerza y agilidad, con necesidad. Se lengua insistía en entrar en mis labios, de nuevo. Yo correspondí de nuevo, marcando la misma o quizás más insistencia. Con sus manos en mi nuca comenzó a acariciarme el cabello que se encontraba allí, tomándolo con fuerza y jalándolo en ocasiones, provocando uno que otro jadeo saliera de mi boca.

Sin pudor alguno volvió a mecerse sobre mí, rozando fuertemente su miembro con el mío, incitándolo a despertar de nuevo.

¡Y vaya que si quería despertar!

Pero no, tenía que hablar con él. La cuarta vez la tendría en cuenta para después.

―LuHan… ―le llame entre el beso, pero él no paraba― LuHan, tenemos que hablar.

Se despego de mis labios y negó con la cabeza.

―Quiero disfrutarte todo el tiempo que sea posible, antes de que te vayas de nuevo y no pueda saborearte.

E hizo el intento de besarme de nuevo, pero me gire la cabeza, negando todo tipo de contacto de sus suaves e insaciables labios.

―LuHan… ¿Quién te dijo que me iría de nuevo?

Sus ojos se enfocaron en los míos, incapaz de creer aquello, pero no lo culpo, ni yo mismo sabía lo que decía.

Una hermosa sonrisa hizo acto de presencia en sus labios, iluminando toda la habitación, metafóricamente por supuesto. Ascendí una de mis manos por su cuerpo, paseando por su torso sudoroso y algo pegajoso, acariciando los hematomas, ahora completamente rojos de su cuello, y finalmente quedando atrapado en una caricia en su mejilla, casi inexistente, casi efímera. No pude evitar sonreír yo también, correspondiéndole.

Estire la mano firmemente, buscando un apretón de manos. LuHan me miro confundido, analizando la situación.

Pensativo es más sexy aun.

―Hola, mi nombre es Oh SeHun y estudio publicidad. Es un placer conocerte.

Sus ojos se entre cerraron en un tierno gesto y se apresuro a apretar mi mano con la suya, feliz.

―Hola, mi nombre es Xi LuHan y estudio Literatura. También es un placer conocerte.

―Algo me dice que seremos muy cercanos desde ahora Xi LuHan ―le acaricie el cabello, revolviéndoselo― Pero antes ¿podrías desatarme?

Una risita endulzo mis oídos por completo.

Era un verdadero honor poder observarlo.

―No, no quiero ―enarque una ceja, interrogante― Me gustaría jugar un poco mas con mi nuevo amigo.

― ¿Solo amigo? ―solté casi ofendido.

Su cuerpo se removió un poco para quedar recostado a mi lado, con la cabeza sobre mi pecho y sus ojos intentando no cerrarse del cansancio.

―Ya veremos qué pasa, SeHunnie.

firma blog

Licencia Creative Commons
My Pshychopath por Xiao Vico {Victoria Correa} se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/04/07/my-psychopath-oneshot-capitulo-unico/.

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8 comentarios en “My Psychopath {Oneshot} {Capitulo Único}

    • Gracias por comentar amiguita ^^ ¡Culpa a mi pervertida mente de escribir así! >.< Que bueno que te gusto y gracias por tu apoyo… ♥ Espero leerte después ¿vale? Chau Chau

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ ♥Que bueno que te encanta♥ Y yo siempre amo que te gusten…. Y sipo, de hecho, estoy a punto de hacerlo si que espérame un ratito ^^ ¡No mueras! Quiero que estés viva para que puedas leer jejejeje. Saraghaeyo too. ¡Ohorat!

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  1. oh gosh!!! amé a LuHan todo loquillo secuestrando a SeHun , pero que hermoso y el lemon me encantó. el final me dejo riendo, LuHan todo selectivo diciendo que solo son amigos ajajaj. de verdad me gustan mucho tus escritos y más si son hunhan. éxitos para ti.

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