Todo lo que necesito {Minific} {Capítulo I}

Todo lo que necesito

Disclaimer: La idea central pertenece a CeCe, yo sólo escribo. Los personajes reales y publicamente reconocidos como integrantes de U-Kiss y de EvoL se pertenecen a sí mismos como a sus agencias. Sin ánimo de lucro.

Nota de autora: ¡A seguir festejando! que esto es maratón. Espero disfruten de éste mes de celebración, y no se preocupen, que pronto habrán más historias de muchos más grupos no sólo de U-Kiss. Muchas gracias por leer el prólogo y por haberlo comentado, espero que éste capítulo les guste. Unanse a nuestra comunidad en facebook, aquí está el link. Y también me pueden encontrar en twitter: @_jjkim_

Sin más, gracias por leer y espero leer también sus comentario C:

 

 

Capítulo I
Radioactivo

Las siete en punto.
Kiseop estaba listo para salir de trabajar. Sentado en aquella silla giratoria, acomodando papeles que le habían enviado aquella mañana para archivar, los cuales ya estaban siendo organizados por sus ágiles manos. Le gustaba su trabajo por más tranquilo que fuera; al principio no sabía qué esperar de el, pero poco a poco y conforme realizaba las tareas que le dejaban, se fue encariñando con su puesto, y ahora había tenido una oferta para subir de nivel, la cual aceptó sin demora.

Ahora sería editor.

A su corta edad, o al menos era lo que decía su padre, estaba empezando a lograr muchas cosas que ni él se imaginaba que podría alcanzar. Se sentía tan lleno y dichoso, claro, sólo en el aspecto laboral, porque emocionalmente no estaba muy bien. Sí, le va de maravilla en el trabajo y con la familia, sus amigos eran los mejores, pero en el ámbito sentimental y amoroso, no iba para nada bien, de hecho, era todo lo contrario.

Sonrió al terminar de acomodar los papeles en sus carpetas correspondientes. Tenía que tener todo en orden para el viernes, ya que el fin de semana estaría más que ocupado en reuniones en las cuales, se daría a conocer como nuevo editor en el departamento. Un papel importante.

—¿Ya estás listo?— Hayana, su mejor amiga y compañera de trabajo se encontraba a un lado de su escritorio. Era unos años menor que él y aún estaba en la universidad, pero era muy inteligente, y gracias a sus notas y su gran inteligencia y por algunos contactos, inició a trabajar en aquel lugar ya hacía unos cuatro meses. Era una persona alegre y llena de vida, y era eso lo que a Kiseop le atraía, su sonrisa y su vitalidad tan energética. Era como su cargador de energía personal.

—Sí, ya estoy listo ¿y tú? —le preguntó, ella sonrió de inmediato y asintió levemente —entonces ya podemos irnos —confirmó él. Se levantó de su asiento y tomó su abrigo y le tendió el brazo a Hayana, ella lo aceptó y ambos caminaron directo al elevador.

—¿Harás algo más tarde? —preguntó su amiga quien le miraba curiosa.

—Sí, veré a alguien para cenar —mintió y ella lo sabía. A pesar del poco tiempo que tenía conociéndose, podía saber cuando él mentía, ya que era un mal mentiroso. Aún así, no dijo nada y sonrió para ella, ya que estaba seguro de que tenía un romance y no quería que él se molestara y también, no quería ser entrometida, ya que sabía que en algún momento él le diría, lo sabía, eran amigos después de todo.

—Espero todo salga bien —Hayana se acercó más a Kiseop y pegó su cabeza en su hombro derecho, Kiseop sonrió y ambos esperaron en silencio hasta que el elevador por fin llegó al piso deseado. Ambos salieron con paso lento hasta llegar a la acera. El cielo estaba pintado de naranja, rosa pálido, azul cielo y se empezaba a teñir de un azul más oscuro, dando inicio a la noche.

—¿Quieres ir por un helado? —preguntó Kiseop.

—Por supuesto, jamás me negaré a un helado —Hayana aplaudió como si fuera una niña chiquita a la que estaban recompensando por hacer algo bien.

Ambos caminaron por la acera, conversando sobre algunos temas del trabajo y de cómo todo cambiaría cuando él tomara el puesto de editor, y Hayana lo alentaba cada vez que él se sentía ansioso y preocupado. Entonces él sonreía y cambiaban el tema constantemente hasta tocar el tema del amor, el cual no era algo que a Kiseop le gustara, pero escuchaba a su amiga y sólo se limitaba a decir, por su parte, que él no tenía tiempo ahora, no con todos los cambios que estaban sucediendo.

—¿Saldrás con Hoon? —preguntó sorprendido.

—¡Sí! Estoy nerviosa, no sé ni qué ponerme —Hayana suspiró y sonrió al pensar en él —es tonto ¿no crees?

—¿Qué cosa?

—Pensar en esa persona a todo momento y sonreír como idiota.

—No es tonto, es algo… mágico —Kiseop sonrió sin darse cuenta. Sonrió al pensar en él, en esa persona que le hacía sonreír sin querer.

—¿Algún día me dirás? —Hayana no pudo resistir más.

—¿Qué, decir qué? —Kiseop se detuvo y la miró fijo, no entendía.

—Estás enamorado, se te nota… pero por alguna razón no me quieres decir y a Kevin tampoco le dices nada —agachó la cabeza —no quiero ser entrometida, lo sabes, pero tengo curiosidad.

—Hayana… yo —su amiga levantó la vista y sonrió levemente como disculpándose de haber tocado un tema incómodo para él—. Te lo contaré todo algún día —dijo finalmente, a su amiga le brillaron los ojos y contenta, decidió dejar el tema por la paz y le empezó a hablar sobre sus planes para la cita con Hoon.

Una vez llegando a la cafetería donde vendían aquellos helados de café que tanto les gustaban, tomaron asiento en una de las mesitas que estaban en la terraza. El lugar estaba decorado con colores cafés, naranjas y amarillos con detalles dorados. A Hayana siempre le dio la impresión que estaba decorado con un tema egipcio, mientras que a Kiseop le daba la impresión de que era un tema más como de la India.

Siempre olía a café, no importara en dónde se sentaran, siempre les llegaría aquel aroma tan penetrante y delicioso, haciendo que se les antojara todo y después de todo, el lugar se especializaba en el café. Ya fueran bebidas, pasteles, tartas, helados y hasta chocolates y dulces. Lo habían encontrado hace dos semanas, y desde aquel día asistían cada vez que podían.

Ambos pidieron un helado de café clásico, una de las muchas especialidades del lugar. Era un helado de leche con un sutil sabor a café expreso, decorado con un poco de helado de vainilla y hojas de menta junto con un poco de chispas de chocolate blando. Estaba servido en una copa de cristal con relieves de paisajes. Los que llevaban aquel lugar habían pensado en cada detalle, empezando por tapetes hasta lo vasos, copas y platos.
Una vez que ambos terminaron su postre y después de conversar sobre lo que harían o pensaban hacer en vacaciones, decidieron marcharse. Kiseop pagó la cuenta y Hayana agradecida le compró unos caramelos de café amargo. Sabía que a Kiseop le gustaban más los dulces más suaves, pero aquellos caramelos eran como él, o eso decía ella. Kiseop sonrió y tomó la bolsa con los caramelos.

Hayana vivía no muy lejos del departamento de Kiseop, de hecho, vivían muy cerca. En la misma calle, a unos tres edificios de distancia; Kiseop llevaba viviendo en su departamento desde hace cuatro años, mientras que Hayana tenía no más de un mes. Ella quería independizarse, y no fue hasta que conoció a Kiseop, pues ella anteriormente vivía con sus padres, quien la consentían con demasía, pero gracias al ejemplo de Kiseop, decidió que necesitaba hacer las cosas por ella misma y como último regalo de parte de su padre, le compraron un departamento de lujo, el cual Hayana vendió a los dos días para comprar el departamento en el cual, actualmente vive.

—Te veré mañana —Hayana se detuvo en la entrada del edifico, Kiseop siempre insistía en acompañarla hasta ahí —. Muchas gracias por el helado.

—No hay porque.

—Oye, mañana te invito a almorzar, ¿qué dices?

—Me parece muy bien, ¿te veo en la mañana?

—Claro que si tontuelo — Hayana se acercó y le dio un beso en la mejilla. Era algo que le gustaba hacer, lo sentía muy cercano a ella que no le importaba que la demás gente dijera que era inapropiado —. Te veré en la mañana, pasa una buena noche.

—Igual tú, no te duermas tarde viendo novelas —Hayana rió por lo bajo y segundos después ella entró al edificio.

Kiseop dio media vuelta, el clima era favorable y calmado. Aún era temprano, pero necesitaba arreglar varias cosas antes de salir. Subió hasta su departamento y entró. Se cambió de ropa, un pantalón de mezclilla y una playera negra con blanco. No quería llamar la atención pero tampoco se quería ver mal. Tomaba en cuenta cada detalle.

Después de terminar de hacer la cena para cuando llegara, arregló su habitación y después tomó las llaves de su auto. Sólo lo usaba para salir fuera de la ciudad; no lo llevaba la trabajo porque le gustaba caminar, y además, no estaba muy lejos. Vivía en el centro, así que todo estaba relativamente cerca.

Bajó nuevamente y fue hasta el estacionamiento, estaba ansioso. Quería verlo, necesitaba verlo. Tenía dos semanas que no lo había visto; en la primer semana Kiseop tuvo que cancelar por el trabajo, y en la segunda semana fue él quien canceló sin dar explicación. Aunque sabía que talvez lo había hecho por venganza, sabía que él era una persona que no tomaba nada bien las cancelaciones. Pero no le dio importancia. Una vez dentro del auto, encendió la calefacción y el radio, emprendiendo el viaje hasta aquel motel de mala muerte.

Aún no entendía el porqué se tenían que ver en aquel sitio. Llevaban viéndose en aquel lugar hace aproximadamente un poco menos de un año. Se veían una vez a la semana sin contar los fines de semana. A veces se veían dos o tres veces, dependiendo de sus agendas.
—Jaeseop —dijo su nombre mientras salía de su calle.

Lo había conocido en una fiesta a la que Soohyun lo había invitado, y un amigo de él se lo presentó. Esa noche hubo algo que a él le llamó, le atraía algo de él, talvez su mirada tan intensa o su manera de hablar que lo atraía al momento. Y antes de meterse con él, sabía que tanto podía irle bien como no tan bien, pero aún así decidió arriesgarse.

Aquella noche la pasaron en un hotel cerca de la fiesta, una noche en la cual se entregó completamente a él sin saber porqué o cómo, simplemente lo hizo y punto. No se arrepintió en ningún momento hasta ahora, y en esos momentos creía que no había sido tan buena idea. Sus dudas lo estaban matando.

Por la mañana, ambos hablaron sobre aquella noche y ambos estaban de acuerdo en querer repetir cada momento. Al principio, sólo habían quedado en que sería un par de veces, pero aquello era tan adictivo que decidieron hacer un acuerdo: Ambos se verían cuatro veces a la semana en un motel lejos de la ciudad, estaba en una de las carreteras secundarias. No era algo lujoso, era discreto y aunque a Kiseop no le gustara del todo, aceptaba el lugar con tal de estar con él. Acordaron también que no se verían en ningún otro lugar que no fuera aquel sitio. Tampoco acordaron tener una relación seria, ni mucho menos temporal, Jaeseop dejó en claro desde la primera noche que no quería involucrase emocionalmente. Kiseop aceptó.

Al principio no había ningún problema, pero poco a poco Kiseop empezó a sentir más que placer. Sin quererlo, se había enamorado de él, y tras pasar muchas noches pensando en ello, decidió decirle lo que sentía, obviamente Jaeseop se molestó mucho. Y entonces dejaron de verse unos días, pero no tardó mucho para que nuevamente se volvieran a ver. Kiseop le prometió que no volvería a pasar, Jaeseop aceptó. Entonces aquello empezó a ser más difícil para Kiseop. Y de cierta manera, también empezó a ser difícil para Jaeseop.

Después de manejar unas dos horas aproximadamente, llegó al lugar de siempre. Dejó su auto junto al de Jaeseop. Apagó el motor pero no bajó, se quedó en su asiento, pensando. Tenía que fingir que no sentía nada por él, tenía que ocultar sus sentimiento, pero cada vez era más difícil. Despejó su mente y bajó del auto; al llegar a la habitación de siempre, tocó a la puerta y después abrió con la copia de la llave que tenía. Jaeseop rentaba la habitación cada dos meses sin falta.

—Llegas tarde —Kiseop se sobresaltó un poco, todo estaba a oscuras. Cerró la puerta y entró dejando sus cosas sobre la mesa.

—Salí con Hayana y me tardé más de lo debido —comentó Kiseop intentando excusarse.

—Odio cuando hablas de ella —gruñó Jaeseop, quien se puso de pie y caminó hasta donde estaba Kiseop.

—No tienes porqué, no hay motivo ¿o sí? —le cuestionó y Jaeseop sintió una punzada de el estómago. Odiaba que Kiseop se pusiera a la defensiva. Pero… ¿por qué debería de sentirse así? Después de todo, él había insistido en muchas cosas para poder verse.

—¿Y ella te gusta? —Jaeseop se acercó a él, pegando sus cuerpos y rodeándolo con sus brazos.

—Pueda ser, no lo había pensado —Kiseop no era así, pero había encontrado gratificante el hacer que Jaeseop se enojara. Aunque después era él el que pagara las consecuencias, era un masoquista sin remedio.

—Mientes —susurró Jaeseop a su oído, rozando su nariz con su oreja. Kiseop se estremeció entre sus brazos y Jaeseop sonrió de lado —. Lo ves.

—Eres muy dañino —dijo sin pensar Kiseop. Jaeseop pegó sus labios contra su piel, recorriendo su cuello con rudeza, a Kiseop le gustaba sentirlo así.

—¿Dañino? —preguntó sobre su piel. Sus manos subían por su espalda y bajaban lentamente, acariciándolo sobre la tela. Sintiendo como el deseo aumentaba en cada caricia, en cada suspiro, en cada palpitación.

Kiseop quería creer que Jaeseop lo necesitaba más que el oxígeno, algo egoísta, pero no le importaba. Mientras que Jaeseop sabía que Kiseop sí lo necesitaba, y se aprovechaba de aquello.

—Eres radioactivo —le dijo Kiseop sintiendo como él empezaba a quitarle la camiseta—. A la larga haces daño.

JJKim

Licencia Creative Commons
Todo lo que necesito por Lauren Madrigal se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.
Basada en una obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/04/06/todo-lo-que-ne…fic-capitulo-i/.
Permisos que vayan más allá de lo cubierto por esta licencia pueden encontrarse en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/04/06/todo-lo-que-ne…fic-capitulo-i/.

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25 comentarios en “Todo lo que necesito {Minific} {Capítulo I}

  1. Debería de estar haciendo mi tarea…debería…pero no me pude resistir, necesitaba leer 2seop. De verdad me ha gustado como escribes, tienes una forma de destacar los detalles muy interesante y pues bueno…el 2seop es mi perdición. Me diste justo en mi lado sensible, relaciones insanas y turbias, es que creo que se amen y que tengan una relación secreta y solo ¨pasional¨, es como el sello característico del 2seop. Ahhh Jaeseop siempre es un cretino, pero que le vamos hacer, así lo queremos.
    Esperare por el siguiente y gracias por darme 2seop <3 Ya me hacia falta. Bye ñ_ñ

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  2. Continuación por piedad!!! XDDDD *el gato lanza bolas de estambre por todas partes… hasta su libro de psicologia sale volando*
    Pues… ¿qué te digo si ya lo dije?… XD este mini fic me atrapo y me encanta como va!!!! es cortito cada capitulo y me torturo sufriendo… y el gato sufre XD y yo sufro porque sufre… y ambos sufrimos TuT

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  3. ~ Feliz aniversario ~

    Naaa… el que sufre es Kiseop! AJ ni siquiera puede pagar un buen hotel, porque lo esconde y después se enoja si Kiseop tiene a alguien mas. Quiero que sufra un rato AJ.

    Hahaha lo siento me tiene demasiado emocionada tu historia… *esperando el siguiente capitulo*

    Saludos

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  4. Que milagro que AJ solo piense en sexo y Kiseop en los sentimientos, ¡Que raro! 8-) jaja, pero esta bien. La verdad que cuando es el caso contrario, no se pero siento demasiada fragilidad, no tolero leer a AJ sufrir ;_; y creo que ya me acostumbre a leer a Kiseop de victima entonces… prefiero que sufra él jaja ok no u_u que mala me leí. Esta buenísimo♥

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  5. uyyyyy esto pinta bueno!!!! se ve muy interesante, AJ siempre dominante y Kiseop sufra y sufra, ojala y le haga pagar x el dolor q le causa, me gustaria ver esa venganza jajajajajajajajaj!!!!!

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  6. OH, porfa sigue la historia tengo muchas dudas no me digas que Aj es casado o mucho peor que tiene un hijo……….o tal vez ya sufrio por amor antes:(
    Quiero saber que pasa esta muy bueno unnie, pero no hagas sufrir a mi gatito por que al final siempre Kiseop se queda feliz sea con el o no, pero Jae no se me duele ver sufrir a Jae.

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