¿Give me just one night? {TwoShot} {Segunda Parte}

Give me just one night

Disclaimer: Los miembros de la banda surcoreana U-KISS se pertenecen a sí mismos y por lo tanto a su compañía. La historia es ficción, cualquier parecido con la realidad es solo coincidencia.

Nota de la autora: Beautiful night mis chicas y chicos –al menos donde vivo-  Aparezco repentinamente por aquí para traerles la segunda y ultima parte de este 2seop. La inspiración vino desde el mas allá y por eso me quedo algo larguito… aun así espero que les guste. Les mando mis mejores vibras para esta nueva semana a: Monahontas, Ivonnepaola, Hoonica, Paolajul, Dianis, Sofy, Viri, Genechaft y Daniss; por animarse a leer esta historia y apoyarme con un muy sensual comentario y un muy sexy <me gusta> ¡Feliz Aniversario de nuevo! Y nos leemos después. Chau Chau ♥

 

― ¿Kiseop, seguro que estas bien?

Sonreí de costado y bebí más del vaso que tenía en una de las manos, mientras que la otra la tenía levantada hacia el dj y seguía bailando.

Reí brevemente y abrí los ojos hacia Hoon.

―P-por … ―hipé― P-por sup-puesto, Hoonnie.

Mi voz sonaba muy diferente.

―No parece ―me observo detenidamente con los ojos entre cerrados, analizándome de pies a cabeza― De acuerdo, ya fue mucho alcohol para ti. Dame ese vaso.

Enarque una ceja y moví el vaso antes de que sus manos lo atraparan.

¡Era mío!

―N-no ―y lo lleve de vuelta a mis labios, intentándome tomar lo poco que quedaba, pero la mano de Hoon me arrebato el vaso. Era yo o él tenía súper velocidad― D-evuelve-me eso… Es mío.

Agito la cabeza y se lo dio a uno de los chicos que pasaban por allí. Se dirigió a mí y me abrazo por los hombros con un brazo.

―Vamos, hare que te lleven a tu casa.

Fruncí el seño.

― ¡N-no! ―me solté de un golpe y me balancee por unos segundos. Estaba muy mareado― ¡Y-yo no me voy! ¡Y devuélveme a mi amigo!

Hoon intento acercarse de nuevo pero lo empuje con la poca fuerza que tenia.

Cada vez veía más y más borroso, pero las ganas de bailar incrementaron.

Me aleje de un poco de Hoon y volví a seguir bailando. Era tan divertido.

En seguida sentí la voz de Hoon hablando por teléfono. Intente observar un poco más y observe como era mi teléfono por donde hablaba.

¿No que era rico? ¿Qué hacia hablando por mi teléfono?

Seguí bailando y deje de ponerle atención a lo que hacia mi ex mejor amigo. Si, ex. Me quito a “liquidin” y ya no era mi amigo.

Le quite a alguien que pasaba por allí un vaso y lo denomine “liquidin 2” Sonreí de costado y me lo tome de un sorbo antes de que alguien más me lo arrebatara. ¡Baugh! Eso ya sabía diferente. Deje caer el vaso al suelo y continúe bailando.

Después de eso el tiempo comenzó a pasar muy rápido, o al menos así creí yo. Cada vez veía más y más borroso, los pies me comenzaban a fallar y me comenzaba a sentir… raro.

Caliente, muy caliente.

Lo único que podía definir era que la canción que estaba soñando a alto volumen era Avicci – Addicted to you, porque Jaeseop me la dedico una vez, no sabía ingles y el nunca me quiso decir porque; y como unos brazos rodeaban mi cintura.

Enarque una ceja e intente observar al que me sostenía, pero veía tan borroso que no lo reconocí. Su voz sonó increíblemente cerca… y sexy para mis oídos.

―Tenemos que irnos, te llevare a casa.

Negué con la cabeza pero fue imposible.

En un abrir y cerrar de ojos ya estaba en un auto con dirección a quien sabe dónde. Deje que mi cabeza descansara contra el vidrio del asiento del copiloto e intente, con mucho esfuerzo, observar quien conducía, pero fue imposible.

Bajo del auto y luego me ayudo a baja a mí. Caminamos por un sendero de piedras que creí reconocer y avanzamos hasta quedar enfrente de una portería, creo.

―Buenas noches, joven.

Saludo el encargado del lugar. El chico a mi lado solo asintió y continuamos caminando a lo que yo estaba casi seguro y era un ascensor. Después de que las puertas se abrieran y entráramos, sentí que la calentura incrementaba más y más, por alguna razón. Comencé a moverme inquieto mientras sentía como la caja en la que estábamos subía y subía. Al llegar al piso, el chico me ayudo a caminar y llegar a una puerta, él la abrió sin ningún problema y me ayudo para entrar. Caminamos a través del lugar, que también me parecía conocido, y me llevo hasta un cuarto.

Sonreí de costado cuando su mano rozo mi muslo.

El calor de mi cuerpo  incremento.

Me recostó en la cama que estaba allí y se apresuro para quitarme los zapatos. Note como me observo unos instantes, pronunciando palabras poco entendibles, y emprendía la acción de salir del lugar.

Pero no, no lo dejaría salir y que me dejara con la fiebre, que yo creía que era lo que sentía, fluir como si nada.

Lo tome del brazo y me arrastre hasta él.

―E-espera… ―fue lo único que alcance a murmurar antes de obligarlo a acercarse a mí, quedando en la cama, a mi lado.

― ¿Estás bien, Kiseop?

Negué con la cabeza y me acerque hasta unir nuestros cuerpos. Me recosté encima de él y sentí como el calor incrementaba. Sonreí internamente.

Se sentía delicioso.

Apoye las manos en su pecho y comencé a mecerse encima de él, lentamente. El calor de mi cuerpo incrementaba y se encargaba de fluir hasta mi… ¿miembro? Poco a poco sentía como todo el calor se concentraba en esa parte y hacia que mi musculo reaccionara. Y veía que en el otro chico también. Las cosquillas se hicieron más fuertes y observe, como pude, la parte baja de mi cuerpo.

¡Demonios! Tenía un bulto allá abajo, pero no se comparaba con el del chico debajo de mi ¡Era enorme! Recuerdo que en clase nos dijeron como se llamaba eso… ¿erección? Eso, ambos teníamos una erección, una fascinante y algo dolorosa erección.

―K-kiseop… para.

Me remoje los labios e intente observarlo a la cara, aunque no lo veía muy bien.

―N-no… Me siento m-muy caliente… y m-me gusta cómo se siente ―suspire― ¿A t-ti no?

Sus manos se dirigieron a mi cintura e intentaron parame, pero las solté de un tirón y me mecí más fuerte.

― ¿C-caliente? Kiseop…

―S-si, y me duele… Has que no duela, por favor.

Pude sentir como él también soltaba un suspiro muy ronco e intercambiaba posiciones conmigo, quedándose él encima de mí, restregándose lentamente.

Sonreí de costado y sentí sus labios sobre los míos, salvajes, hambrientos… necesitados.

Jaeseop…

El beso de este hombre me recordó instintivamente a mi hermano. Era igual, aunque en el pasado, mi hermano fue más dulce. El fue mi primer beso. Sé que suena un poco raro, y con ese líquido subido hasta la cabeza no lo recuerdo muy bien,  pero sé que fue un día que nunca olvidare.

Y que, de hecho, definió mis preferencias sexuales.

Estaba en el jardín de mi casa, sentado junto a un árbol, leyendo cuidadosamente el cuento de la bella durmiente. Mi madre no se encontraba y mi hermano se encargaba de preparar un par de hamburguesas en la cocina, para nuestra habitual noche de películas y comida nada nutritiva.

―Kiseop, ya están listas las hamburguesas. Sólo falta escoger la película. ¿Vienes? ―mi hermano se asomo desde la puerta corrediza de la casa, sonriente. Yo negué con la cabeza y continúe concentrado en el libro― ¿Porque no? ¿Qué haces para estar tan concentrado?

Le di una sonrisa de costado y levante un poco el libro para que notara que me encontraba leyendo. Él solo sonrió y se acerco, a paso lento, hasta donde me encontraba. Al llegar se sentó a mi lado.

―Estoy terminando el cuento, hyung ―él solo asintió, yo lance un suspiro de frustración― Pero no logro entender el final.

―Déjame ayudarte. ¿Que no entiendes del final?

Arrugue la frente y releí lentamente el pedazo que no entendía.

―Hyung, no comprendo. ¿Qué es un beso?

Su cabeza se dirigió hacia el cielo y acomodo una de sus manos en mi cabeza, acariciándome suavemente.

―Un beso es la manera en que demuestras todo el cariño que le tienes a una persona. Rozas levemente tus labios con los de esa persona y le transmites todos tus sentimientos.

Impresionado, yo solo asentí ante su explicación.

―Hyung, entonces ¿yo podría besarte?

Su mano descendió hasta mi nuca y ahí se acomodo por los instantes en que se quedo callado. Ambas respiraciones se acoplaron mientras yo lo observaba, esperando pacientemente su respuesta.

―Si, Kiseop. Pero recuerda que solo lo haremos esta vez, para demostrarte como se hace. ¿De acuerdo? Nadie puede saberlo.

Asentí con una sonrisa en los labios y me acerque a él, esperando sus movimientos.

De repente sentí como su tacto en mi nuca se hacía más fuerte, presionando hacia adelante. Cerré los ojos, como los tenía la chica del cuento, y sentí la respiración de mi hermano cada vez más cerca, provocándome cosquillas en la nariz. De manera lenta sentí como presionaba sus labios contra los míos. Mi pecho comenzó a latir con fuerza y una corriente eléctrica me recorrió todo el cuerpo.

¡Se sentía muy bien!

Mi hermano se despego de mí y me observo con una sonrisa, interrogante.

― ¿Cómo se sintió eso?

Me mordí el labio inferior mientras sentía como las mejillas se me calentaban.

―M-muy bien, hyung. Me gusta besar.

Una pequeña risa abandono sus labios.

―Eso es bueno. Solo no lo hagas con otros. ¿De acuerdo? ―asentí feliz― ¿Te parece si ahora vamos a ver esa película?

Me enseño su mano y yo no dude en tomarla.

―Agg… Kiseop…

Entre abrí los ojos y observe como mi mano se encontraba en su parte baja, acariciándola firmemente. Jamás lo aceptaría en voz alta, pero me encantaba como se sentía ese gran bulto palpitante en mi mano. Hacía que el mío reaccionara también.

El chico sonrió y movió con suavidad sus caderas varias veces, provocando fricción entre su cuerpo y mi mano.

No sabía cómo, pero de pronto me encontraba acostado, completamente desnudo, con las muñecas firmemente sujetadas sobre mi pecho. Los efectos del alcohol, porque me negaba a aceptar que otra cosa, me nublaban completamente la vista. El chico, aún vestido, estaba a cuatro patas sobre mí, pasando las uñas por mi pecho mientras paseaba la lengua por toda la extensión de mi cuello.

Sonidos que jamás creí escuchar salían de mi boca por si solos, sintiendo mi miembro cada vez más duro con cada nuevo ataque de ese chico, al que aun no le preguntaba el nombre. El chico dejó mi cuello y se concentro en mis ojos, sosteniendo mi barbilla con una mano.

— Kiseop, te lo preguntare solo una vez, así que responde con la verdad. ¿Quieres que continúe hasta el final? —preguntó el chico con falsa inocencia antes de besar mi clavícula y depositar besos por todo mi torso a medida que iba descendiendo. Mordisqueaba mi piel y la lamía enseguida, como pidiéndome disculpas por las marcas enrojecidas que dejaba sobre mi pálida piel.

Cuando alcanzó mi miembro completamente erecto, dejó que un hilo de saliva corriese por encima de él antes de envolverlo por completo entre sus labios. Cerré los puños con fuerza mientras arqueaba la espalda ligeramente sobre la cama.

La sensación era demasiado placentera.

El chico cambió sus labios por las manos y comenzó a masajear mi miembro. Ya no podía contener los gemidos que, a pesar de ser poco intensos, me producían una gran vergüenza. Después de todo apenas y conocía a ese chico.

Él besaba la parte interna de mis muslos, dando pequeños mordiscos durante el proceso, al mismo tiempo que acariciaba fuertemente mi zona.

―Respóndeme o no continuare, Kiseop. ―asentí lentamente, cegado por el placer que los pequeños contactos del chico sobre mi piel ejercían― Dilo en voz alta. Ruégame, Kiseop.

El chico separó mis piernas con delicadeza, pasando sus dedos varias veces por toda mi extensión íntima, empezando por mi miembro hasta alcanzar mi entrada.

―Si… Si ―de mi boca no podían salir más que gemidos, aunque hice el intento― Q-quiero que sigas, por favor…

Y como si de una orden se tratara el chico volvió a atacar mis labios, ascendiendo una de las manos que tenía en mi zona baja y acomodándola en mis labios, justo después de separarse.

―Lámelos, Kiseop.

Y sumisamente obedecí, los tres dedos fueron cubiertos completamente por mi saliva, sin dejar un solo espacio libre del líquido de mi boca. El chico sonrió y descendió la mano de nuevo, dirigiéndola a la parte de atrás de mi cuerpo, justo en mi entrada.

Con lentitud fue incorporando de uno en uno en la zona, preocupándose por expandir lo más posible el lugar. Yo jamás había sentido algo como eso, y sinceramente no era nada placentero, aunque no era molesto, solo incomodo.

Después de unos minutos saco sus tres dedos de mi cuerpo y me dirigió una sonrisa, mientras se desvestía por completo, dejando al expuesto su hermoso cuerpo.

Igual al de Jaeseop.

Se coloco encima de mí y me beso de nuevo, separando lentamente mis piernas, de nuevo.

―Esto te va a doler, pero te gustara, te lo prometo.

Y me penetró de una sola embestida, haciendo que arqueara la espalda al notar una punzada de dolor.

―Agg…

Jaeseop…

¿Qué estarías haciendo ahora?

•••••••••••••••••••••••••••••

Abrí los ojos lentamente, incapaz de ver con claridad.

Si que era verdad lo que decían de estar ebrio… Y lo que venía después.

Los rayos de luz me daban en la cara, de costado. Fruncí un poco el seño, la luz no era mi mejor amiga en estos momentos; y levante los brazos, estirándolos por encima de las sabanas. Dolían, si, pero solo un poco. Coloque los antebrazos en el colchón, apoyándome de ellos para levantarme y retirar las sabanas de mi cuerpo. Admitía que me dolía todo, aunque no demasiado. Con mucha dificultad, me senté en el borde de la cama, esperando unos minutos para que mi cuerpo se acostumbrara a la posición y mis pies al frio suelo. Me levante con lentitud y note, de inmediato, como un dolor me atravesaba toda la columna y se acumulaba en mi zona trasera, punzante. No le preste atención e intente caminar hasta el cuarto de baño, pero sí que dolía a horrores.

Aunque no solo era el dolor el que me afectaba.

La cabeza me dolía como el mismísimo infierno. No veía con claridad y no recordaba muchas de las cosas que había hecho el día anterior.

Como tener mi primera vez con un extraño.

Solté un suspiro y, en mitad de la habitación, note algo más. No era tan desconocida. Las paredes blancas con los cuadros abstractos en negro y rojo. La ventana de piso completo al lado derecho de donde me encontraba. Los muebles ubicados estratégicamente en todo el lugar. Dos puertas, una ubicada al lado izquierdo de donde me encontraba, y otra al lado de la cama, de espaldas a mí. Un espejo de cuerpo completo frente de mí.

¡Era la habitación de Jaeseop!

¿Qué diablos hacia aquí? ¡¿Y desnudo?!

Pensé que estaría en el departamento de algún tipo; según las películas que mis amigos se preocupaban en contarme, el tipo se lleva a la protagonista a su casa, hacían… eso que hice y luego la obligaba a irse de mala manera.

Pero no. No iba a pasar nada de eso ya que estaba en mi casa, en el cuarto de Jaeseop y desnudo.

Esperen… ¿Y si fui yo el que trajo el extraño a la casa?

Me acaricie los brazos con algo de rapidez, intentando que tomaran calor. Busque en uno de los muebles del cuarto de mi hermano algo para colocarme, y afortunadamente encuentro una camisa color blanco que me llega hasta los muslos. No es mucho pero me ayuda.

No sé qué haría mi hermano si me viera ahora y se entera de que entre un desconocido a la casa. Y menos si se entera de que me acosté con él.

¡Demonios!

¿Y ahora, donde estaba ese chico? Lo único que me faltaba era que ese chico fuera un ladrón y mi casa ya estuviera desocupada.

Todos estarían decepcionados de mí. Mi madre, mis amigos… mi hermano.

No pude evitar sentirme perdido.

Suspire con la mente hecha un caos y me pase ambas manos por el cabello, desordenándolo con desesperación. ¿Qué haría ahora?

Un ruido de la puerta del baño hizo que observara a través del inmenso espejo. Me tense y trague saliva.

Jaeseop…

Mis sentidos me traicionan y no puedo moverme, mi cuerpo y mente están en shock al ver a mi hermano salir del cuarto de baño, con agua escurriendo de su cuerpo y una toalla sujetada, nada firme, a su cintura. Avanza hasta situarse detrás de mí, observándome sin pudor a través del espejo.

Es ahí cuando sé que tengo que decir algo.

―J-jae…y-yo….Jae, p-perdón… yo no…. Lo siento. ―pero la garganta cree que es un buen momento para no sonar nada firme y sacar una sonrisa casi inexistente de mi hermano.

― ¿Que lamentas, Kiseop?

―B-bueno…todo. Desde nuestra discusión de ayer hasta que me hayas encontrado con ese chico en tu cama. ―Jaeseop me observa fijamente, frunciendo el seño levemente.

― ¿Cuál chico, Kiseop? ―Baje la vista hacia el suelo, y automáticamente mis dientes atrapan mi labio inferior,  estaba nervioso.― Aquí no ha estado ningún chico.

Levante la vista y lo observe de nuevo a través del espejo, desconcertado. Jaeseop alzo una ceja y se cruzo de brazos detrás de mí, con una sonrisa lasciva en el rostro, burlándose de mí. ¿De qué se burlaba?

Miles de ideas revolotearon a mi cabeza instantáneamente, tratando de entender su expresión, pero ninguna era lo suficientemente convincente como para entender su estado. ¿Qué estaba pasando? Mi cabeza vibro por unos minutos y el dolor aumento considerablemente. Sentí que en cualquier momento explotaría. Entre cerré un poco los ojos y suspire levemente. Estaba en un estado demasiado… vulnerable.

Sentí como mi hermano se acercaba a paso lento hasta estar completamente pegado a mí, chocando mi espalda con su pecho. Abrí un poco los ojos y lo observe de nuevo, ahora su expresión estaba seria. Tomo mi cintura con  ambas manos y coloco su mentón sobre mi cabeza, sonriéndome.

Jaeseop continúo.

―Los únicos que estuvimos en esa cama fuimos tú y yo.  ―dejo un beso en mi cabeza y coloco sus manos en el primer botón de la camisa que traía puesta, desabotonándola lentamente. Cuando termino con el último botón coloco sus manos en mis hombros y deslizo suavemente la tela hacia abajo, dejando ver mi torso por completo. Cuando la camisa ya no se encontraba en mi cuerpo me dio un beso en el lóbulo de la oreja y luego se marcho, riéndose por lo bajo.

Mi mente dejo de funcionar y las piernas me fallaron, dejándome caer al suelo.

Trate de recordar la noche anterior… para negar la única idea que abordaba mi mente.

Recordé esos ojos que la noche anterior me habían mirado con tanto deseo. Esos labios que habían recorrido cada centímetro de mi piel.

No, yo no me podía haberme acostado con mi hermano… ¿o sí?

En plena inconsciencia el dolor de cabeza me azotaba y el frío me hacía tiritar. Me dolía todo el cuerpo. Las lágrimas se agrupaban en mis ojos y lo único que quería hacer era gritar, gritar y salir corriendo de allí.

Me levante lo más rápido que mi cuerpo me lo permitió, sentí un ligero mareo y todo comenzó a darme vueltas y vueltas. La respiración se me comenzó a entre cortar y lo único que atine a hacer fue correr.

Abandone la habitación de mi hermano lo más rápido que pude y entre a la mía. Las lágrimas ya habían comenzado a salir sin que lo notara. Me coloque lo que primero encontré; un pantalón negro ajustado y una sudadera. Busque mi celular por todas partes, pero no lo encontré, seguramente estaba en…. La habitación de Jaeseop.

―Mierda… ―murmure. Era la primera maldición que decía en mucho tiempo.

Tenía que salir de allí, correr y….

Me limpie las lagrimas con la manga de mi sudadera y me dispuse a salir de la habitación. Observe a lado y lado, pero Jaeseop parecía no estar por ahí. Camine lentamente hasta la habitación de mi herma, no, de Jaeseop, y entre sin hacer ningún ruido. A lo lejos vi como mi celular se encontraba en la mesa de noche al lado de la cama. Suspire y avance lo más rápido que pude hasta tenerlo en mis manos.

Tenía que salir de allí, buscar a mi madre y… no, no, mejor a Hoon. Lo mataría con un bate de béisbol, sí. Tenía que llamar a Hoon y…

La puerta se abrió cuando agarré el móvil, dispuesto a marcar. Él se detuvo en el umbral, mirándome con una ceja alzada.

― ¿A quién quieres llamar, Kiseop? ―marqué a velocidad supersónica el número de Hoon, las manos me temblaban y mis ojos no se podían apartar de Jaeseop, quien solo me observaba fijamente― Seguro que Hoon te dirá que fui yo, tu novio, el que te trajo a casa.

Las lágrimas se agruparon en mis ojos, de nuevo, recorriendo lentamente mi rostro.

― ¿P-por…porq-que? ―Fue lo único que alcance a susurrar antes de que sintiera como Jaeseop me tomaba de la mano. En un rápido movimiento me solté de su agarre y lo empuje con la poca fuerza que tenia― ¡No me toques!

Corrí hasta la puerta y la abrí de un golpe. Baje las escaleras sintiendo pasos detrás de mí. Al llegar a la entrada intente abrirla pero Jaeseop me detuvo. Me giro, chocando mi espalda contra la fría madera, posiciono ambos brazos a los costados de mi cabeza y me observo, triste.

Mis lágrimas no dejaban de correr por mis mejillas, y al verme inmovilizado solo entre en desesperación. Con la única fuerza que me quedaba en todo el sistema, comencé a golpearlo en el pecho, sin mucho éxito de que le afectara.

― ¡Te odio! Te odio, te odio, te odio… ¿Por qué lo hiciste? ¿Por qué?

―Kiseop, cálmate. Hablemos en la habitación. Allí te ex..

― ¡No! ―me deje caer al suelo, sintiendo como Jaeseop me tomaba de la cintura y me pegaba a él― No… por favor… déjame ir…

Paso una de las manos por mis piernas y me cargo sin mucho esfuerzo. Las palabras ya no podían salir de mi boca y el poco esfuerzo que me quedaba se había agotado con ese grito. No me quedaba nada…

Solo esperar a que la realidad no fuera tan mala como hasta ahora.

••••••••••••••••••••••••••••••

Me coloque el abrigo y colgué mi mochila en un hombro. Me despedí de mis amigos y de algunas compañeras. Acomode mi cabello un poco y, antes de irme, observe como las bolitas de nieve comenzaban a cubrir rápidamente el clima.

Después de todo ya estábamos en invierno.

Luego de estar completamente listo para irme, mis compañeras de clase comenzaron a agruparse en las ventanas que daban hacia las calles. Algunas gritaban emocionadas mientras otras solo observaban con ojos esperanzados.

Algunos chicos se acercaron también, Hoon entre ellos.

―Kiseop, deberías venir a ver esto.

Fruncí el seño y me acerque lentamente hasta las ventanas. Mis compañeras comenzaron a felicitarme mientras que otras solo sacaban sus teléfonos y esperaban a ver mi reacción.

¿A qué venía tanto alboroto?

Al acercarme por completo a la ventana me di cuenta del porque.

Jaeseop se encontraba allí, sosteniendo un ramo de rosas entre sus manos. En el suelo, con los mismos pétalos de las rosas, había un letrero realmente trabajado. Lo observe a él, luego al letrero y luego otra vez a él.

Esta ya era la quinceava vez que intentaba lo mismo, sin conseguir resultado.

Desde aquella vez donde me había contado lo que paso esa noche de la fiesta, ya habían pasado tres semanas. Tres semanas donde el dolor de verlo cara a cara tras su confesión de haberse acostado conmigo por amor, estaba desapareciendo.

Acomode mi mochila y me dispuse a bajar a verlo.

Después de que Jaeseop me confesara todo ese día, entendí el porqué de todas las preguntas de mi vida. Entendí porque mi hermano era diferente al de los demás. Entendí porque me sentí más querido cuando escuchaba palabras de sus labios. Entendí porque me gustaba que me sobre protegiera. Entendí porque me encantaba que se colocara posesivo. Entendí porque me molesto que se hubiera acostado conmigo y el problema fuera que no me lo hubiera dicho para disfrutarlo.

Y ser hermanos, solo era una ventaja para disfrutar de lo que sentíamos… y queríamos.

Así que… ¿Por qué no?

Después de todo es un secreto entre nosotros… ¿Cierto?

firma blog

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15 comentarios en “¿Give me just one night? {TwoShot} {Segunda Parte}

  1. XIAO VICO eres super, waaaaaa y me tuviste en cuenta jijijijiji, me mataste con este quede como OHHHH!!! muy bueno, me encantó, ya sabes todo lo que escribas de U KISS lo amaré, y mas si es de ellos (2seop). Esos hermanitos son dinamita, todos ganositos jajajajajaja pero pues bueno ese secretito esta sexy jajajajajaja!!!!!

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ ¡Por supuesto que te tuve en cuenta! … Me apoyas y eso significa mucho para mi ♥Que bueno que te encanto♥ Tratare de escribir mas sobre ellos para que lo leas >.< Aunque no se parecen mucho… son perfectos para ser hermanos… y mas si se ponen traviesos jejej…. Muchas gracias por tu apoyo con esta historia y espero leerte en mis otros trabajos ¿vale? Chau Chau

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  2. Me he escapado de mis deberes para venir a leerte y no arrepiento xD
    Jaeseop aprovechado y violador (aunque yo le hubiera echo lo mismo a Kiseop jajaja)
    Le hiciste un final muy lindo, esos dos son un amor.
    Ojala sigas escribiendo 2Seop. Por Favor *se arrodilla* xD.
    Bye Bye

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ ¡Que linda! espero que no hayas abandonado mucho eh jeje…. Yo creo que todos le haríamos eso a Kiseopi…. ¬¬ La verdad si tenia mis dudas del final… pero que bueno que te gusto ♥ Por supuesto que escribiré 2seop en el futuro y te los dedicare por tu apoyo….. Nos leemos después ¿vale? Chau Chau

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ ♥Que bueno que te gusto, unnie♥ El 2seop es dinamita (?) ¡Eres muy linda… gracias! Y yo espero que te gusten…. jejej… Nos leemos después ¿vale? Chau Chau :*

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  3. Muy bueno *-* …que bonito todo me encanto, el 2seop es lo máximo XD me encanto que aquí fueran hermanos el asunto es mas prohibido, en fin de verdad te quedo genial, gracias por compartirnos lo que escribes ^^

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ ♥Que bueno que te gusto♥ El 2seop es el King… Ok no… Te juro que cuando se me ocurrió hacerlo incesto… morí bien muerta… La idea me sonó genial y bueno… ahora esta aquí >.< Y muchas gracias a ti por apoyarme leyendo lo que mi extraña cabeza produce… Espero leerte después ¿vale? Chau Chau

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  4. ~ Feliz Aniversario ~

    Pues ni tan secreto… con los carteles y las rosas de AJ. La culpa de no disfrutarlo fue de Kiseop, por la borrachera que se puso.

    XIAO VICO gracias, me gusto muchisimo.

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ Los secretos… solo son secretos para las personas que los tienen… Aj… no sabe disimular el suyo…. ^^ ♥Que bueno que te gusto♥ y gracias a ti por apoyarme…. Espero leerte después ¿vale? Chau Chau

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