Proyecto Seducción {TwoShot} {Primera Parte}

Proyecto Seduccion

Proyecto Seducción por Fran – Xiao V. ≈ Poster por Voneth
Kim JongIn x Wu YiFan Twoshot ≈ Yaoi ≈ +17 ≈ Romance / Drama.

≈Beteado por: Pendiente.

≈Advertencias: Ninguna.

≈Disclaimer: Los miembros de la banda surcoreana EXO se pertenecen a sí mismos y por lo tanto a su compañía. La historia es ficción, cualquier parecido con la realidad es coincidencia.

≈N/A: Holis a todos los que andan leyendo por aquí ^^ Para continuar con la celebración de este increíblemente sensual aniversario, les traigo una historia de una pareja nueva, y que yo se les gustara mucho. ♥ La historia fue escrita por una de mis mejores amigas <Fran> pero es completamente mía –saca su lado posesivo- ♥ Espero que les guste mucho y le den una oportunidad a esta sexy parejita.

 

Sinceramente, esperaba poder soportar a JongIn por el resto del día. Suponía que no sería fácil, pero era algo de lo que no podía escapar.

La suerte nunca estuvo de su lado, y no le extrañaba que esta vez le tocara trabajar con el moreno. Tenía la esperanza de que la profesora de Taller Periodístico se apiadara de él, ya que tenía conocimiento del rechazo entre ambos por los conflictos infantiles que hacían en su clase. Pero no. Aún así, los asignó como pareja para realizar el proyecto final, con la escusa de que así aprenderían a llevarse mejor. Y… no lo creía.

Kris caminaba unos cuantos metros más atrás de JongIn, arrastrando los pies en el trayecto. El menor se giró mirando cómo Kris susurraba insultos incomprensibles al viento. Alzó una mano por sobre su cabeza y comenzó a agitarla.

― ¡Vamos abuelo! ¡No me hagas ir por tu trasero, que lo traigo a patadas! ―gritó tratando de hacerlo enfadar.

― ¡Cierra la boca, chico del demonio! ―logró su objetivo. Sonrió maliciosamente y satisfecho.

JongIn se sentó sobre un tronco talado y comenzó a sacar su cámara semi profesional blanca de un bolsito gris. Ajustó la iluminación y luego la enfocó hacia un punto cualquiera para tomar una fotografía. Al verla, notó que Kris había aparecido en ella. Y para su mala suerte, parecía modelo de revista; el rubio bebía agua mineral en aquel momento. No podría molestarlo con una buena fotografía.

― ¿Qué haces, morocho? ―preguntó viendo a JongIn con el aparato entre sus manos, enfocado hacía él.

―Nada que a ti te importe ―contestó.

Kris bufó por lo bajo, sacando sus auriculares, dispuesto a ignorar a JongIn.

Pasaron unos cuantos minutos en los cuales Kris sólo oía la voz de algún cantante llenarle la cabeza, sin interesarse en nada ni nadie más. JongIn, por su parte, intentaba desesperadamente llamar la atención del rubio.

No perdió ni un segundo más de su valioso tiempo y tomó un pequeño trozo de madera viejo y sucio para lanzarlo directo al rostro relajado de su compañero.

― ¡¿Qué diablos…?! ―se exaltó al sentir un golpe considerable en la frente.― ¡Tú! ¡Hijo de..!

― ¡Y despierta el príncipe! ―lo interrumpió alzando los brazos, dramatizando. Una de sus típicas sonrisas molestas adornaba su rostro infantil― ¿Podrías mover tus asquerosas piernas y hacer algo útil por la humanidad?

―No. No puedo, no quiero y no lo haré.

El mayor volvió a tumbarse en el césped, poniéndose los audífonos. Luego de pocos minutos, abrió los ojos levemente para mirar a JongIn; no estaba. Se sentó rápido buscando al moreno por el alrededor, sin éxito. Sonrió tranquilo al verse solitario en medio de la nada.

*

 ―Idiota mal agradecido. Acepto ser su compañero, lo traigo a un lugar bonito y tranquilo para trabajar, ¿y cómo me da las gracias el señor “soy genial”? Echándose como un imbécil sobre el pasto. ¡Esto no es la playa, príncipe chino! ¡No son vacaciones!

Siguió reclamando hasta que dio con una hermosa caída de agua. La miró maravillado y sonrió sacando su cámara fotográfica, tomando de inmediato todas las fotos que le parecieron convenientes. Siguió caminando buscando el lugar perfecto donde apreciar el paisaje montañoso y verde en donde estaba. Una vez que lo encontró, siguió fotografiando completamente entretenido. Un poco más allá, tomó fotos de un cristalino arroyo. Pensó en caminar a la rivera del pequeño caudal, contra la corriente, para llegar hasta el punto mismo de dónde venía el agua. Su estómago gruñó y apenas había dado un par de pasos. Sonrió.

El sol comenzó a dar más calidez a medida que ascendía a su paso. Era pasado del medio día y JongIn llegó junto a Kris el cual dormía cómodamente usando su bolso, el de JongIn, como almohada.

―Arriba su majestad.

Kris abrió los ojos perezosamente, mirando al chico frente a él, a una distancia más reducida de la prudente.

― ¡Aaaah! ―lo empujó por el pecho con fuerza― ¡¿Qué crees que haces tan cerca de mí?! ―JongIn soltó una carcajada burlándose.

―Relájate, abuelo. No es como si fuera a besarte.

El mayor frunció el ceño mientras se ponía en pie y sacudía sus pantalones de toda suciedad existente.

―Tienes… sucio por aquí ―le dijo JongIn. Sintió como la mano del moreno le golpeaba levemente el trasero para quitar unas cuantas pajas de pasto seco.

― ¡Saca, mocoso! ―le golpeó la mano de inmediato― No te me acerques, JongIn.

JongIn rió mirando el dedo amenazador del mayor. Negó con la cabeza y comenzó a mirar las fotografías que había tomado hacía un rato atrás.

Ahora Kris recordaba porqué le disgustaba este niñato; era demasiado pasado de listo, incluso con sus mayores. Y JongIn también recordó porqué le molestaba el anciano. Muy escandaloso y exagerado. Además, era un flojo de los peores.

Ambos se conocían desde pequeños ya que sus padres eran amigos desde sus años de escuela. Crecieron viéndose para reuniones importantes como los aniversarios de matrimonio de sus padres y también para fiestas y comidas familiares. Pero nunca pudieron llevarse del todo bien. Podían compartir el mismo metro cuadrado e intercambiar palabras con facilidad, pero eso no era signo de una buena convivencia.

Kris era mayor que JongIn por un año, y por eso no estaban en el mismo grado. Pero compartían el mismo taller extracurricular: periodismo.

Kris se inscribió en él, únicamente porque Lay, su mejor amigo, lo había convencido de meterse ahí. Y lo había conseguido asegurándole que no tendría que hacer nada en una hora y media, que él haría todo y el rubio podría dormir. JongIn, en cambio, era un futuro periodista de profesión. Esperaba comenzar como reportero de algún noticiero, para llegar a conducir la edición central, a las nueve de la noche, y que todos lo vieran.

Ahora comenzaban a odiar periodismo.

JongIn sacó de su bolso cuatro sándwiches de jamón, queso y tomate, dispuesto a comérselos él solo. Kris sacó lentamente un néctar de damasco y lo dejó a un lado. Ambos miraron los alimentos del contrario.

―Engordarás – dijo Kris.

―Orinaras parado ―le contestó cruzándose de brazos.

―Te dará sed.

―Tendrás hambre durante todo el día.

Se resignaron y compartieron alimentos.

*

Comenzó a contar en su mente tratando de tranquilizarse. “Tres, cuatro… cinco y mil demonios”.

― ¡Que me duelen los pies, mierda!

― ¡No me grites, que no estoy sordo! ¡Y caminas porque caminas!

― ¡¿Dónde se supone que vamos, genio?!

―Señor quejón… ¡Ya te dije que debemos buscar un tiradero!

― ¿Cómo se supone que lo vamos encontrar?

Kris llegó a su lado y le golpeó la nuca. JongIn se defendió dándole en las costillas.

―No tienes respeto por tu hyung… ―dramatizó moviendo la cabeza, mientras se sobaba el costado.

JongIn suspiró… Comenzó a caminar lentamente siendo seguido por Kris, quien iba de malas ganas. Realmente le dolían los pies…

―Escucha… hyung ―dijo no muy convencido de llamarle así― Vamos camino a la ciudad y mientras nos vallamos acercando, encontraremos un basural en una que otra parte. ¿Ahora estás feliz sabiendo qué rayos estamos haciendo?

―No. Descansemos… ―JongIn bufó y se sentó ahí mismo sin importarle nada. Tiró despacio de su bolso y se tomó la cabeza con los codos sobre sus muslos― Gracias.

Si bien no estaban haciendo nada, era el momento más agradable que había pasado durante su estadía juntos. Ninguno de los dos hablaba, pero el celular del mayor sonaba en sus oídos con melodías conocidas. Cantaban juntos sin hacerlo realmente. JongIn cantaba de vez en cuando sin chocar con la voz del rubio y viceversa. Pocas veces sus voces graves se encontraban y armonizaban sin que se dieran cuenta.

JongIn comenzó a mover sus pies, aún estando en el suelo. Sus piernas largas estaban estiradas y semi abiertas y sus palmas le servían se soporte aferrándolas al césped. Kris tenía su cuerpo completamente tendido y usaba uno de sus brazos como almohada pasándolo tras su cabeza. El otro se tendía sobre su estómago y sus dedos largos se movían de vez en cuando al ritmo de la canción que sonara.

El mayor alzó la cabeza unos centímetros, cruzando su mirada fugazmente con la de JongIn ya que éste último la aparto de inmediato. Arrugó la nariz levemente pensando en alguna cosa para decirle al moreno.

―Oye… ¿Deberíamos acampar?

JongIn lo miró ladeando la cabeza. De un segundo a otro una sonrisa maliciosa apareció en su rostro y Kris lo miró confundido pensando en qué le hacía tanta gracia al chico para sonreír de esa forma.

― ¡Seguro! Como trajimos carpa, sacos y comida suficiente, podemos acampar hasta la semana que entra.

Kris rodó los ojos al mismo tiempo que JongIn chasqueaba la lengua para luego hacer la misma acción que el otro.

―Vamos, don sarcástico. Sólo estaba bromeando. No me quedaría contigo en medio del bosque ni por un millón de wons.

Le extrañó que JongIn no respondiera. El menor tenía los ojos cerrados y la cabeza hacia atrás. Kris se sentó y lo observó unos segundos. Los labios pálidos de JongIn se entreabrieron dejando salir un suspiro cansado. Luego los lamió con dedicación, sin abrir los ojos.

En una décima de segundo a Kris se le secó la boca. Si bien no era de su agrado, no podía negar que el moreno era guapo. Tenía labios de infarto y mirada tentadora. Una sonrisa que te hacía temblar las piernas y voz juguetona. Además, Kris sabía cuál era el pasa tiempo de JongIn. El menor disfrutaba tremendamente sacudir su cuerpo en compañía de una agradable canción. Kris lo había visto bailar en las fiestas familiares. Kris sabía lo bien que podía mover el trasero. Kris no negaba el lado bueno de JongIn.

― ¿Qué estás mirando? ―llamó la atención del mayor y Kris negó reiteradas veces despejando su mente de tantas burradas. JongIn lo miró desorientado.

―Debemos seguir trabajando.

Pasaron los siguientes treinta minutos caminando de vuelta en medio de un silencio sepulcral. Ni siquiera las aves se atrevían a destruir aquella tranquilidad llenadora.

Tal y como dijo el menor, a medida que avanzaban encontraban envoltorios de alimentos y también botellas desechables y un sinfín de colillas de cigarro y latas de cerveza barata en el camino. JongIn tomó las fotos suficientes y sonrió satisfecho una vez llegaron a orilla de carretera en el mismo punto donde habían comenzado por la mañana.

Y ahí estaba el automóvil del mayor. Un Mazda 6 blanco perla del año. Bien cuidado, regalo de sus padres. Se subieron en el mismo silencio anterior, el que fue interrumpido por Kris quien encendió la radio del vehículo. No se dio el tiempo de buscar una buena emisora, poner un CD o conectar su celular.

La ventanilla izquierda trasera dejaba entrar un poco de aire, formando un pequeño ruido además de la radio y los vehículos que pasaban justo a ellos. JongIn miraba por su ventana, concentrado en un punto perdido sin prestar atención a nada más, mientras Kris mantenía ambas manos en el volante y miraba fijamente la carretera entre pestañeos rápidos. Iban a noventa kilómetros por hora y luego de cuarenta minutos, llegaron al centro de Seúl. Fue un pequeño salto producido por un desperfecto en la calle que hizo reaccionar a JongIn.

Miró a Kris con ojos adormilados.

― ¿Dónde vamos? ―preguntó.

― ¿Cómo que dónde vamos?

―Sí… Debemos terminar con el proyecto. ¿Dónde iremos? ¿A tu casa o a la mía? No quiero ir a la biblioteca o dejarlo para último momento.

―Bien. Vamos a mi casa.

Giró a la derecha en cuanto el semáforo cambió a verde. Su casa quedaba a unos pocos minutos de ahí y quería llegar pronto. JongIn no se quejó y volvió a mirar a través del cristal.

No había nadie en casa. Kris buscó y llamó a sus padres sin tener éxito. Al final, se dio por vencido y se quitó los zapatos.

―Eso no estaba allí ―comentó el moreno señalando un espejo de madera oscura en el comedor.

―Ah, lo compraron hace unas semanas. Está bonito, ¿no?

―Sí… pero no creo que la gente se quiera ver mientras está comiendo.

―Mamá no sabía dónde ponerlo… ―entró en la cocina― ¿Quieres algo? ―ofreció.

―Comida, por favor. ¡¿Tienes pollo?! ―preguntó emocionado sabiendo que la Señora Wu siempre compraba pollo frito y lo guardaba en el horno.

Kris apareció con un plato con piernitas de pollo y dos vasos con Sprite.

―No me gusta la Sprite ―comentó JongIn.

―A mí tampoco, pero no hay nada más.

Kris se encogió de hombro bebiendo un sorbo de su vaso. El moreno siguió sus pasos tomando sólo un poco.

―Quiero Coca-cola.

―No tengo dinero.

―Eres millonario, claro que tienes.

―No tengo.

―Bien, la compraré yo ―caminó hacia la puerta tomando el pomo― ¡Sueña que te voy a convidar!

Kris esperó a que JongIn regresara tocando la puerta con cara de cachorro rogándole que le diera dinero para comprar el refresco, pero no llegó hasta dentro de unos minutos, con una botella de dos litros en brazo.

― ¿Te tomarás dos litros de Cola tú solo? ―alzó una ceja divertido.

― ¡Por supuesto! Y si sobra, me la llevo.

JongIn caminó hasta la cocina con la botella en su regazo. La colocó sobre la encimera y sacó un vaso limpio de uno de los tantos muebles de melamina nogal terracota, dejándolo a unos centímetros de la botella. Tras él, Kris observaba cada movimiento del moreno.

Destapó el refresco dejando salir el satisfactorio sonido que indicaba que era por supuesto un refresco gasificado. Kris se podía imaginar la sonrisa de felicidad que tendría JongIn en sus labios al llenar el vaso. JongIn estaba en el paraíso: pollo frito, Coca-cola y sólo faltaba buscar la película de Iron Man en la TV.

―Ts. ¿Realmente no me vas a dar? ―JongIn negó― ¿Después de que te traje en mi auto y te di pollo? ―volvió a negar.

―Tú no compraste la gaseosa.

―Y tú no compraste el pollo.

―Tú tampoco lo hiciste, fue tu mamá. Así que no estoy comiendo algo tuyo.

Abrió la boca para reclamarle pero JongIn ya iba de salida hacia el living. Dejó el vaso junto al pollo en la mesa de centro y encendió la televisión buscando Iron Man. No lo encontró, pero sí estaban dando Bob Esponja; también podía ser feliz con eso.

― ¿Está cómodo, su señoría? ―preguntó recargándose en la pared viendo al moreno posar sus pies sobre la mesa, con el plato sobre el estómago y el vaso de bebida en la mano izquierda.

―Sí, gracias. James, ¿podrías traerme una servilleta por favor?

― ¿A quién crees que le estás hablando? ―dijo con tono divertido aunque quería sonar enfadado. Le hacía gracia ver al menor de esa forma. Parecía un nene de cinco años.

―A ti, James. No te hagas el difícil y tráeme lo que te pido. Para eso te pago, mayordomo.

― ¡Ja! ―soltó una carcajada burlona seguida de otra y otra. Caminó hasta la cocina, pero no regresó con una servilleta, regresó con la botella recién abierta de Cola. Se sentó junto a JongIn y comenzó a beber de la mismísima botella.

― ¡Hey! ¡Eso es mío, maldito! ¡Te dije que no te daría!

― ¡No me llames así, mocoso! ¡Soy tu hyung!

― ¡¿Mi hyung?! Ya quisieras ¡Dame eso!

Dejó el plato en la mesa y el vaso junto a éste. Tomó la botella bruscamente botando un poco sobre la camisa del mayor.

― ¡Mira lo que has hecho!

― ¡Fue tu culpa por sacar lo que es mío!

― ¡Pero yo te di pollo!

― ¡Pero no dinero! Además… ―dijo bajando su tono de voz― ¡no me ayudaste ni mierda con las fotografías del proyecto!

Kris se encogió de hombros y volvió a acercarse la boca de la botella a los labios.

― ¡Que no te la tomes, idiota!

JongIn se la quitó completamente botando una cantidad considerable en el rostro del mayor. Kris miró con llama en los ojos al moreno y contó mentalmente los segundos que éste tardaría en mover el culo del sofá y correr por su vida.

― ¡Ven aquí, puto niñato!

― ¡A que no me alcanzas, vejete! ¡Ya estás anciano! ¡Te dolerán las articulaciones!

Corrían en círculo alrededor del sillón de tres cuerpos y las risas de JongIn llenaban todo el lugar y de vez en cuando uno que otro insulto salía cuando alguno de los dos caía a causa del refresco derramado en el piso; la botella seguía abierta en las manos de JongIn mientras escapaba.

Kris se cayó de espalda al pisar con el talón un charco de bebida. Se quejó fuertemente haciendo que JongIn parara y se quedara estático en su lugar viéndolo. Se acercó con miedo de haber lastimado a Kris por su juego.

―Hyung, ¿estás bien?… Hyung…

No recibía respuesta y la respiración de Kris era pausada y débil, casi inexistente. Sus ojos permanecían cerrados y la desesperación comenzó a entrar en el menor.

―Hyung… Hyung, ¿me escuchas? ―le dijo golpeando débilmente sus mejillas rosadas por el ejercicio.

―Te tengo.

Los brazos del mayor se enredaron fácilmente en la cintura de JongIn, haciéndolo caer sobre él. Una sonrisa minúscula adornó sus labios al saber que Kris estaba bien, pero desapareció en seguida, molesto al haber sido engañado y atrapado por el rubio.

― ¡Suéltame!

Se quejó revolviéndose en el pecho del mayor y éste apretó aún más su agarre para no dejársela fácil al moreno.

―Pagaras por lo que me has hecho.

Su voz sonó bajo en la casa pero fuerte en la cabeza de JongIn. Un escalofrío le recorrió de punta a punta al sentir el peso de las palabras. La respiración de Kris chocaba débilmente con su piel acalorada y sus pechos se unían cada vez que llenaban sus pulmones del vital aire. No quería quedarse así, y sabía que no podría escapar de los brazos del mayor. Optó por lo primero que se le vino a la cabeza.

Pasó rápidamente la lengua por el rostro impresionado de Kris, a escasos milímetros de sus labios rosados.

― ¿Qué estás haciendo?

Kris lo soltó enseguida y se levantó del suelo sintiendo una punzada en la espalda, justo donde se había golpeado al caer. Arrugó la frente ante el dolor y también por la actitud de JongIn.

―Necesitaba que me soltaras.

―Podrías haberlo hecho de otra manera.

― ¿No te gustó? ―respondió con una pregunta traviesa y un brillo juguetón en sus ojos oscuros.

El resplandor de su mirada de hizo más presente al ver que el mayor dudaba en su respuesta y no le contestaba.

―N-no ―dijo luego de un momento.

― ¿Estás seguro?

JongIn se acercó peligrosamente al más alto, con una sonrisa pícara en sus labios carnosos. Kris retrocedió instintivamente, temiendo de lo que pasaba en ese momento por la cabeza del contrario.

―Vamos, Kris. Estás seguro o no.

―N-no… ―respondió temblorosamente topándose con la pared quedando entre ésta y JongIn.

JongIn sonrió aún más amplio.

Se empinó lo suficiente para alcanzar de frente el rostro miedoso de Kris. Lamió nuevamente, pero esta vez, directamente los labios temblorosos del mayor.

Una nube espesa cubrió la mente de Kris al sentir la lengua cálida de JongIn sobre sus labios. No pudo contenerse y suspiró levemente mientras JongIn lo miraba atento. Buscó los ojos del moreno y su mirada juguetona no fue remedio para las locas ideas que pasaban por su mente. Se acercó sin pensarlo y tomó al más bajo por la nuca incrustando sus labios.

Al principio no los movió, sólo los dejó reposar sobre la acolchada boca de JongIn. El menor no se resistió, es más, fue él el que buscó más de Kris comenzando a mover débilmente sus carnosidades sobre las contrarias.

Nada calzaba. Nada estaba bien. Menos el autocontrol y razonamiento de Kris. Él simplemente, se dejó llevar por los movimientos lentos y bien ejecutados de JongIn sobre sus labios.

―Sabes a Coca-cola ―dijo JongIn distanciándose sólo un poco de los labios ajenos― No sabes cuánto me gusta la Coca-cola, hyung.

Volvió a unir sus labios, esta vez de una forma más desesperada. Buscó mayor contacto ladeando un poco más su rostro, haciendo encajar sus bocas a la perfección. Los brazos delgados del menor volaron hasta el cuello de Kris, lugar donde se embrollaron ágilmente. Al más alto no le tomó más de cinco segundo envolver a JongIn con sus brazos por la cintura. Lo apegó él. Sus tórax se acariciaron con cada dificultosa inhalación entre besos. La pierna derecha de JongIn se escondió entre los muslos de Kris rozando atrevidamente, luego de un momento la volvió a dejar donde estaba, cosa que aprovechó el mayor para alzar a JongIn fuertemente, haciendo que enredara las piernas a su alrededor.

Caminó hasta el sillón, donde se sentó justo en el centro. JongIn cayó sobre Kris, presionando la entrepierna del mayor. Un pequeño gruñido escapó de sus belfos al sentir los glúteos del moreno sobre su miembro.

Sus extremidades inferiores comenzaron a despertar con aquel quejido y la fricción directa entre pene y culo.

― ¿Qué estás… haciendo? ―preguntó de pronto el mayor al notar las caderas de JongIn moverse de adelante hacia atrás, sin detenerse.

―Sexo con ropa. ¿No te gusta?

Respondió a su pregunta besándole y mordiéndole con diligencia el labio inferior. JongIn se quejó por la fuerza que ejercían los incisivos frontales del mayor. Se movió más duro sobre su miembro.

Kris lo sacó de su encima haciendo que quedara recostado de espalda sobre el espacioso mueble. Escabulló sus manos por debajo de la camisa de JongIn recorriendo hasta la mitad de su tronco, mientras besaba su cuello con dedicación. Lamió y mordió en algunas ocasiones, pero sólo fue cuando escuchó a JongIn gemir, cuando comenzó a succionar para dejar una que otra marca sobre su piel morocha. Siguió acariciando sus botones para escuchar más y más gemidos del contrario.

De un segundo a otro, entre besos y caricias demandantes, la camisa medio mojada con refresco de JongIn desapareció dejando a la vista sus abdominales. Tiritó suave al sentir el leve frío contra su piel caliente.

Llegó el turno de JongIn, donde comenzó a manosear hasta donde alcanzaban sus manos. No le bastó con la espalda suave del mayor, sus dedos ligeros viajaron hasta dar con el borde del pantalón de éste y los metió entre esta prenda y la ropa interior de Kris, acariciando con la yema de sus dedos el trasero de su compañero. Comenzó a jugar con el elástico de la última prenda, mientras era atacado por los labios y manos curiosas del mayor.

JongIn tiró de la camisa hacia arriba y Kris alzó los brazos para deshacerse de ella de una buena vez. Sus pechos se juntaron en menos de un segundo, sintiendo la tierna piel contraria. JongIn se encogió bajo Kris al sentir su mirada penetrante.

― ¿Qué se supone que estamos haciendo? ―trató de razonar Kris observando con detenimiento al perfecto chico bajo su cuerpo.

―No lo sé…

Dijo en un hilo de voz. Pensó que Kris se arrepentiría, que se apartaría de él como si tuviera peste y lo botaría a patadas e insultos de su casa luego de amenazarlo con un cuchillo para que cerrara el pico y no anduviera de bocón con sus amigos, contando lo que había pasado entre ellos. Pero no. Kris se acercó nuevamente a JongIn besándolo de nueva cuenta, pero esta vez, con suavidad.

Sus bocas se fundieron en un delicado ósculo que parecía interminable. El tiempo pasaba lento entre los sonidos de saliva que hacían sus bocas. La lengua del mayor fue la primera en buscar la cavidad contraria rozando los labios rojos e hinchados de JongIn débilmente. El moreno abrió los labios dejando entrar el músculo húmedo del contrario, y aprovechó para él también recorrer el interior de aquel hueco cálido.

La mano gigante de Kris se posó con cuidado en la mejilla rosada de JongIn, tan despacio, como si tuviera miedo de romper un precioso muñeco de porcelana. Acarició con su pulgar todos los centímetros que su dedo alcanzara y se separó del moreno al momento de soltar un suspiro en conjunto.

―Esto… No está bien…

El corazón de JongIn se contrajo al escuchar aquellas palabras al igual que su estómago. El frío lo golpeó con fuerza cuando Kris se alejó de él. Vio como el mayor se ponía su camisa y acomodaba vagamente sus cabellos rubios. Mantuvo la cabeza baja sin mirar ni un segundo, ni siquiera de soslayo, al moreno.

JongIn se sentó lentamente, esperando a que su compañero se arrepintiera y volviera a abalanzarse sobre él y atacarlo con besos y caricias impresionantes como las anteriores. Y ese momento no llegó. Se quedó como un deseo en medio de su cabeza. Kris no se movió, seguía con la cabeza agachada.

JongIn tomó su camisa con dedos temblorosos y se la puso para luego levantarse del sofá. Se acomodó los cabellos al igual que había hecho Kris anteriormente. Miró hacia el comedor, encontrando su reflejo en el espejo de madera. Se tocó las mejillas y escondió sus labios al verlos rojos e hinchados.

Revolvió sus dedos de forma nerviosa esperando a que pasara algo más. Cualquier cosa. No importaba qué, sólo que pasara.

―Yo… Es mejor que me valla…

Susurró despacio en medio del silencio absoluto. Kris asintió dos veces sin mirarle.

Levantó la cabeza una vez escuchó que los pasos desaparecían tras la puerta al cerrarse con delicadeza. Miró hacia su costado, donde había estado JongIn. Suspiró pesadamente buscando alivianar el peso en su pecho y ordenar el huracán de ideas en su cabeza. Trató de calmar los latidos de su corazón. Trató de volver a hacer que todo fuera normal.

Pero nada sería normal.

Nada sería como antes.

firma blog

Licencia de Creative Commons
Proyecto Seducción by Xiao Vico {Victoria Correa} is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en https://utopiakfiction.wordpress.com/2014/04/04/proyecto-seduccion-twoshot-primera-parte/.

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10 comentarios en “Proyecto Seducción {TwoShot} {Primera Parte}

  1. no sabes que me han hecho reir, las primeras lineas, con sus peleas realmente de niños de 5 años jajaja y la pelea del pollo y la cola jajajaja
    pero T-T podres, terminar asi de confundidos….

    realmente me encanto, estare esperando la segunda parte con ansias!!

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ A mi también me hizo reír mucho… olvide ponerle comedia en la descripción jeje aunque si, las cosas no les salieron muy bien que digamos…. pero tal vez mejoren….. >.< ♥Que bueno que te gusto♥ La otra partecita la subiré en seguidita, así que espero leerte por allí ¿vale? Chau Chau

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  2. waaaaaaaaa Como haces eso? eres evil .. quiero contunuar leyendooo jejejeje
    estuvo de lo mejor ¿sabes hace cuanto no escuchaba la palabra SEXO CON ROPA? … uff la de años .. en fin ya me imgino algo super interesante en la segunda parte ñ_ñ te esta quedndo super genial

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ No soy vil… solo le pongo suspenso(?) Y créeme que yo tampoco me acordaba de esa frase desde hace muuuucho tiempo… Es bueno recordarla jeje Prometo que la segunda parte te gustara… yo se que si…. >.< Espero leerte también allí y corro a subirla ¿vale? Chau Chau ♥

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  3. Woooooo me eknto cómo es posible q me dejes iniciada dnuevo? Waaa m enknto Tambn deja me desirte q esa imagen esta q mata m enknta tienes una buena diseñadora me gusta. Tambn escribes muy bueno buen trabajo me enknto esperare ansiosamente por la segunda parte .

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ ♥Que bueno que te gusto♥ Prometo no hacerte mas cosas malas… o eso intentare jeje Te juro que yo también ame la imagen hasta la muerte… Yo la amo un montón y se lo agradezco mucho!! Gracias a ti por apoyarme y es un placer escribir ^^ La segunda parte la subire ya mismo y espero leerte allí ¿vale? Chau Chau

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    • Gracias por comentar amiguita ^^ Y tienes razón, encontrar uno con esta pareja es difícil… pero no imposible… muajaja…. ♥Que bueno que te gusto♥ Nos leemos en el otro…. Chau Chau

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¡Gracias por comentar! ♥

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