Nuestra Historia {Fanfic} {Capítulo 5}

NH005

Disclaimer: El grupo se pertenece a sí mismo como a su agencia. Historia ficticia. Si tiene algún parecido con la realidad u otro fic, es solo coincidencia. Sin ánimos de lucro.

Nota de la Autora: Deberán saber que esto es parte de la reestructuración; por lo tanto, encontrarán partes parecidas que leyeron, pero si miran los capítulos anteriores, modifiqué todo xP Igual salieron más capítulos de lo que esperaba, por eso los desplazaré por días, hasta llegar a la real continuidad.

Espero no se molesten al respecto ^^U ♥

Capítulo Cinco

Por fin pude ver a mi amigo (bueno, amigos), después de algunas clases por la mañana. Luhan y Min corrieron hacia mí en el casino, muy felices y yo no sabía el por qué. Se sentaron conmigo y cosa que no me esperé, Min me tomó de la mano. Capaz y sea costumbre suya pero no me molesta.

Me contaron que ahora tendrían un nuevo proyecto para este año. Nada de danza contemporánea y cosas por el estilo, solo creaciones del grupo. Bueno, creaciones de Kai, él era el genio. Y ahora, Luhan me mostrará todos los pasos aprendidos hoy en el departamento, como siempre. Solo espero que no sean aburridos como los años anteriores y en vez de decir “bueno, bueno”, diga “WOW, eso es excelente”. Bien expresivo yo.

Entre tantas ocurrencias, se me pasó por la cabeza que además de bailar, deberían cantar. ¿Pero quién sabe si alguno de ellos no podía hacerlo? Sería un desastre total. Además, ¿quién le haría la música? Ellos bailaban partes de coreografías y no tenían una música como motivación. ¿Debería darles mi punto de vista? Es muy posible que lo beneficiarían, tanto para el futuro de Luhan, como el de Min y el resto.

Entre tanta habla, llegamos a su salón. Me invitaron a entrar pero…

─No en estos momentos. A alguien no le gusta mi presencia aquí ─hablé muy seguro de lo que vi en la mañana.

─¿Cómo? ─preguntaron Luhan y Min sorprendidos.

─Solo déjalo así. Nos vemos a la salida, pues tengo que entregar un pequeño informe y tomaré la hora del almuerzo para ir a la biblioteca ─finalicé mi explicación. Me despedí de todos y me largué a la biblioteca.

Los horarios de este año en Literatura son más liberales, pero a cambio, nos dan más trabajos. ¿Quién dijo que sería fácil el último año? Nadie. Tenía toda la tarde para estar en la biblioteca, para mi suerte. Y lo mismo que hice la semana pasada, me fui a la biblioteca. Mi desaparición iba más relacionado por el proyecto final. Leería algún que otro libro. Quizás sobre juventud y algunas enfermedades, trastornos, lo que sea; tanto como para llamar la atención del público. Sí, ya pensaba en público, pues mi proyecto no lo dejaría como lo que era, un proyecto. También quería que fuera el primero de mis libros a salir del mercado, para destacarme más como persona y supieran que de aquí en adelante iría en serio con los lanzamientos de mis futuros libros.

Pasé de libros de medicina a lo más filosófico y romántico. Quizás cambiaría un poco la temática que tenía en un principio. De edad medieval y amores que familias impedían y se rehusaban, y que eran llevadas a la horca, incluso sacrificando a sus propios hijos. No sé por qué llegué a esa idea. Hasta me golpeé mentalmente por dar un mensaje que a pesar de tanto amor, sufriríamos. Seguro y muchos se llevarían a la horca actualmente.

Entre búsqueda de tantos libros, uno llamó mi atención. Uno que hablaba de magia y tradiciones. Trataba de como una chica buscaba pertenecer a algo. Saber si pertenecía a este mundo en sí, y lo encontraría a través de dos tradiciones. Cuando al fin lo encontraba, quería saber más sobre la tradición y acudía a la ayuda del Mago y una Bruja. Pero antes que conocer todo en adelante, quería conocer su pasado. Un pasado que ella desconocía.

Leí algo que le decía el Mago a la protagonista:

─Quizás quieras aprender magia porque es misteriosa y oculta. Porque tiene respuestas que pocos seres humanos consiguen encontrar en toda su vida. Pero, sobre todo, porque evoca un pasado romántico.

¿Eso es lo que quería buscar la chica? No lo sabía, puesto que solo estaba leyendo las primera páginas. ¿Eso significa que todos tenemos un pasado amoroso y que al fin lo encontraremos en nuestra vida a como de lugar? La chica quería encontrar respuestas que el mundo en el que estaba, no se las darían o se las dieron pero equivocadamente.

Entonces mi vista dio con otra parte que el Mago le hablaba:

─Cuando alguien encuentra su camino, no puede tener miedo. Tiene que tener el coraje suficiente para dar pasos errados. Las decepciones, las derrotas, el desánimo, son herramientas que Dios utiliza para mostrar el camino.

Deberíamos enfrentar lo que se venga, ¿no? Al menos, yo afronté lo de mi padre. Sufrí mucho y lo superé. No fui el mismo desde ese día pero seguía adelante con algo de mí que me caracterizaba. Mamá lo había notado pero comprendió mi actitud. Sin embargo, siendo así, nunca le fallé. En la preparatoria, ahora en la universidad, nunca le he fallado. Solo el hecho de que estudiara Literatura, le sorprendió de mala manera, pero terminó aceptando. Era lo que yo quería. Aún así, si terminaba por arruinarme y todo lo que eso conlleva, quedándome en la soledad, daba lo mismo. No iba a estudiar algo que no quería, esa hubiera sido mi equivocación más grande en la vida.

Es por eso que cuando el Mago le dijo eso a la chica, comprendí totalmente que este era mi camino y que no debía tener miedo. Ya estaba decidido. Siempre supe que en la vida se podían cometer errores y demás, pero así seguiría con lo que elegí para mi vida. Esto era lo mío…

─¿Soo? ─alguien me distrajo de todo pensamiento y miré a la persona que me llamaba. No sé como debería tomar su presencia… pero actuaría con normalidad.

─H-Hola, Kai ─sonreí para que no se sintiera incómodo por tal interrupción. Él miraba la pila de libros sobre la mesa. Era una enorme cantidad. Unas veinte referente a la medicina, alrededor de cuarenta con contenidos románticos y algunos que otros entre varios temas diferentes.

─¿Interrumpo? ─habló un poco cohibido.

─No, claro que no ─traté de ser lo más natural ─. Si quieres puedes sentarte ─le indiqué al lado de mi asiento pero se sentó frente mío. No lo tomé como incomodidad de él, sino atrevimiento de mi parte por ser tan cercano a las personas. Reí por lo bajo y el me miró un poco desconcertado.

─¿Estudias?

─Algo así… ─acomodaba algunos libros y cuando lo hacía, él miraba los movimientos de mis manos y de repente conectabamos nuestros ojos. Eso me ponía nervioso. Nunca había sido tan observado antes. Para cortar el momento, hablé ─. Entonces… ¿a qué se debe tu visita? ─lo dije aparentando como si fuera una consulta, lo cual me hizo sonreír por un momento.

─¿Qué es tan… gracioso? ─no le gustó mi actitud. Lo entendí. Yo lo incomodaba y no le gustaba mi presencia.

─Solo pensé… Nada.

─Dime.

─No es nada, en serio ─estaba nervioso. Era como si quisiera saber lo que pensaba, cosa que no le incumbía… de momento  ─. ¿Entonces quieres hablar conmigo? ─ahora fui serio y directo.

─Pues… ─él también parecía nervioso. Curioso, ¿no? ─… como han terminado las clases… ─¿Terminaron las clases? Que demonios. Alcé mi brazo para ver el reloj en mi muñeca y eran casi las ocho de la noche. Las clases habían terminado hace dos horas. ¿Tanto tiempo había estado aquí? Desde el almuerzo hasta ahora, sería casi seis o casi siete horas sentado aquí y no me dolía el trasero. ¡Que milagro!

─Oh… ¿Venías avisarme de que terminaron las clases? ─era lo más lógico que pensé en ese momento.

─No…

─Luhan te dijo que vinieras a avisarme ─afirmé, siendo lo segundo más lógico que pensé.

─No, no es eso ─me miró serio. Entonces comprendí: lo incomodaba, no le gustaba mi presencia y además era fastidioso para él. Menuda combinación.

─¿Entonces? ─pregunté un poco extrañado.

─Te quería invitar a comer o algo. Luhan dijo que no almorzarías y pues… ─estaba sonrojado.

Esperen. ¿Estaba ruborizado? Es como si me estuviera invitando a una cita. Cita que no era una cita, sino una salida a comer y estaba jodidamente muerto de hambre, ahora que me hizo recordar que no almorcé. En ese momento, mi estúpido estómago gruñó, delatándome ante Kai y supe que tenía que aceptar. Además, eso me daría tiempo de analizar la actitud y los gestos de él. Estaba muy intrigado en qué podría parecerse a aquel chico.

Salimos de la biblioteca, de la universidad en sí. Terminé por aceptar su propuesta solo porque tenía hambre. Fuimos en su auto hasta el centro de la ciudad. Él tenía uno, yo no. Seguramente es de buena familia, pues el vehículo era casi de los último que salían a la moda. Yo, en cambio, todos los grandes esfuerzos que me di fue por los estudios. Las becas que me beneficiaron antes, ahora lo hacían en la universidad. Estaría trabajando en estos momentos si no fueran por ayuda de ellas.

Por inercia, me senté en los asientos traseros. No lo hice en el copiloto, para no incomodarlo. Kai no se rehusó, pero de vez en cuando miraba por el retrovisor y yo desviaba la vista hacia el exterior; mirando el paisaje de tantos edificios altos y tantas personas en la calle a las horas de la noche.

La gente era realmente rara. Prefería salir en la noche, cuando hay más probabilidades de robos, violaciones, quién sabe qué cosas y no en el día, donde la mayoria del comercio estaba abierto.

Aparcó en el estacionamiento cercano a un restaurant. Nos bajamos y yo lo seguí. Me sentía pequeño ante él y no lo digo por mi estatura. Él parecía conocer todo esto, yo simplemente evitaba salir un poco. Solo me dirigía al parque, del parque al dormitorio, del dormitorio a la universidad, de la universidad al dormitorio o al parque. Esos eran mis tres lugares más recurrentes. Incluso Luhan trataba de invitarme a salir a otra parte, pero siempre me rehusaba y me quedaba en el departamento.

─Llegamos ─dijo y yo lo sabía, obvio.

─Lo sé ─blanqueé los ojos y eso pareció incomodarle también. Maldición, todo parecía… no sé. Quizás no hubiera aceptado la invitación y hubiera ido al departamento ─. Lo siento… ─dije para disculparme y él… bueno, incómodo otra vez. Demonios…

Pasamos por entre las mesas, hasta llegar a una que daba al exterior, eso me relajaría de momento. No sentamos y esperamos a que nos atendieran.

El lugar era realmente grande. Yo pensé que iríamos a un restaurant típico coreano, pero no, llegamos a uno de comida china. No me disgustaba en absoluto. Sin desmerecer nuestra comida nacional, me encantaba el arroz y el chapsui. Eran mis favoritos… al igual que el de mi padre…

Me daba un poco de nostalgia recordarlo. Desde que falleció, no me acerqué a un restaurant chino y menos comer. Ahora lo hago simplemente porque Kai me invitó y pues… me moría de hambre…

No dijimos ni pío entre nosotros hasta que una camarera se acercó. Kai me indicó que pidiera lo que sea. Pedí el arroz y el chapsui de carne. Mientras él pedía lo suyo, nos dejaron unos vasos con agua. Tenía tanta sed, que me atreví a tomar el primer sorbo. Me miró fijamente. No quería mirarlo a los ojos, pues pensarían que éramos novios y eso podría incomodarlo también.

─¿Por qué esperaste dos horas para hablar conmigo? ─dejé el vaso en la mesa.

─Bueno, yo… ─estaba nervioso. Yo había dejado todo nerviosismo, pues sentía que él necesitaba aclarar cosas, y esperaba que lo hiciera.

─No te pongas nervioso ─declaré.

─No estoy nervioso…

─Claro que sí. Pero para que no te incomodes con mis preguntas ni nada, simplemente… creeré todo lo que dices ─¿Creer lo que dice? Bueno, fue lo primero que se me vino a la cabeza. Solo para que tuvieramos un momento tranquilo. Suspiré.

─No… ─intentó hablar, pero se calló, dándome en parte la razón.

Pasaron alrededor de veinte minutos más donde no hablamos de nada. Yo solo me dediqué a ver el exterior. Todo lleno de luces y carteles publicitarios. Enormes carteles publicitarios. Pienso que a veces es innecesario, pues no toda la gente compra el producto a ofrecer. Pero, ¿y si algún día quiero publicar mi libro? Necesitaré un espacio de esos para promocionarlo. Cosas insignificantes pero que un día te pueden servir. Suspiré profundamente esta vez.

Miré de reojo a Kai. También estaba viendo a través de la ventana. Tiene un perfil hermoso. Sus labios son más gruesos desde este ángulo y sus ojos estaban perdidos en algún punto del exterior. No estaba serio, ni frío ante mi presencia… Parecía triste. ¿Qué motivo podría tener para estar triste? De lo que lo conozco, los chicos estaban felices por los nuevos pasos para un nuevo baile grupal. Debería estar orgulloso por su logro.

─¿Qué miras tanto? ─pregunté inconscientemente volviendo mi mirada hacia el exterior.

─Uhmmm… Nada en particular. ¿Y tú? ─entonces estuvo observándome también.

─En que algún día quiero ver mi libro promocionado en toda la ciudad de Seúl ─sonreí. Solo esperaba que mi sueño se hiciera realidad algún día. Un libro por lo menos.

─¿Es un proyecto final o algo parecido? ─preguntó ya interesado en el tema.

─Sí… Solo que… aún no lo empiezo. No tengo un tema definido. Bueno, lo tenía, pero lo descarté totalmente.

─¿De qué era?

─Época Medieval… ─dije inseguro.

─Que raro… ─dijo un poco pensativo ─. Las personas quisieran saber más de lo que pasa en la actualidad, no de algo antiguo. De eso ya se encargaron Shakespare y de lo mítico, Homero ─me impresioné. ¿Él también conocía sobre libros? Nunca me lo hubiera imaginado. Además fue directo con sus pensamientos.

─Tienes toda la razón, es por eso que descarté esa idea.

─¿Y de qué piensas escribir?

─No lo sé… Estoy en blanco de nuevo ─todo en blanco, menos el chico del parque.

─¿Que tal si escribes sobre la vida normal de un chico normal? ─la vida normal de un chico normal… No parecía mala idea, pero se volvería muy aburrida, pensé yo. Sin embargo, le tomaré en cuenta para que no perdamos el ritmo de la conversación.

─Buena sugerencia, lo tomaré en cuenta ─le sonreí. Parecía más tranquilo y eso me tranquilizó a mí.

Por fin había llegado nuestro pedido y mi estómago estaba más que feliz de probar esta comida después de nueve años. Nueve largos años desde que mi padre falleció…

La “cena” transcurrió con toda normalidad. Conversamos de varios temas, incluidos el por qué la elección de carreras. Kai me contó que desde la escuela primaria estudió ballet y jazz, pero claro, quería más que eso. No me especificó que era “más” para él, pero debí suponer que era bailar otra cosa diferente y lo estaba cumpliendo este año.

Después de tanta conversación, decidimos terminar ahí y yo volver al edificio. Ya estaba cansado y eran casi las diez de la noche. Me había pasado la mayoría del día leyendo y leyendo y mis ideas no iban avanzando en nada. Bueno, solo era la primera semana, tenía tiempo de sobra…

Cuando Kai pagó la cuenta (cosa que no fue mi intención porque insistió en que él estaba invitando), subimos al auto. Esta vez me senté en el copiloto, a petición de él. Supongo que no quería sentirse solo en el transcurso del camino a casa y querría conversar. Pero fue todo lo contrario. No conversamos nada, callados, solamente el sonido que provocaba el auto al acelerar y al detenerse frente a un semáforo.

Yo podría decir que no era incomodidad lo que había, pues hablamos de diversas cosas en el restaurant y todo tan fluidamente, que pensé por un momento, ya habíamos superado esa etapa del adolescente tonto y tímido.

Escuché su profundo suspiro. Debía estar cansado también.

─Estoy nervioso… ─admitió para mi sorpresa. Claro, se demoró horas en hacerlo, pero yo ya lo sabía.

─Lo sé.

─¿Lo sabes realmente? ─cuestionó mi corta respuesta. ¿Acaso había algo más atrás del nerviosismo?

─Debo suponer que sí…

─Suponer no es saber ─que cierto había sido en su respuesta.

─Entonces no lo sé. ¿Por qué estás nervioso? ─me atreví a preguntar, curioso. La verdad es que no sé en que podría poner nervioso a una persona, si yo era lo más tranquilo y callado del mundo. Excepto cuando hay tema de conversación, ahí parezco parlanchin.

─Supongo que te lo diré en su debido tiempo ─me miró de reojo y eso me puso inquieto ─. Es algo personal y ahora siendo que nos conocemos, pues… no sé. ¿Que fueras algo así como mi psicólogo? ─dijo dudoso. Eso me hizo sonreír. Kai era pequeño, quizás quería consejos de alguien mucho mayor y se me hizo raro puesto que en su clase también habían mayores.

─¿Pero a tus compañeros no les pides consejos? ¿A Sehun?

─¿Sehun? Es menor que yo. No le pediría consejos a alguien menor que yo ─soltó divertido ─. Y mis compañeros… ─pareció pensárselo y por la cara que puso, no le gustó la idea ─. No, no, no. Ellos se reirían de mí ─bufó.

─Entonces quieres consejos de otro entorno… Como el chico de Literatura ─reí y él conmigo.

─Es diferente… Yo voy a confiar en que tú no le dirás a Luhan.

─No, claro que no. Las sesiones son privadas ─le di a entender que había aceptado su propuesta.

─Ok, ok. Con eso me quedo tranquilo.

Seguimos rumbo al edificio donde vivía. Ya le había indicado la dirección y conocía el lugar. Puso música algo romántica y comenzó a tararear y a cantar pequeñas partes.

─¿Cantas? ─pregunté de lo más normal.

─Solo un poco. No sé si tengo gran voz, pero lo intento ─confesó.

─¿Te puedo hacer una sugerencia? Solo es para ayudarles en sus bailes.

─Claro, cualquier ayuda es bienvenida ─me sonrió.

─Lo estuve pensando y es que, por lo que supe, bailan con música variada.

─Así es. No tenemos una en concreto ─asentí.

─Entonces, mi sugerencia es que si podrían hacer su propia música y tal vez… ¿cantar? ─hasta a mí se me hacía descabellada la idea. Ellos entraron por baile y no por canto, lo cual parece ilógico. Kai frunció el ceño.

─¿Cantar? Entramos por baile, Soo.

─Sí, si lo sé… Supongo que fue mala la idea.

─No, no. Me gusta. Es como ir más allá de lo que se ve. Pero… ¿crees que todos puedan cantar? Digo, es como preguntarte: ¿tú bailas? Y me respondieras que…

─Más o menos ─confesé y reí bajito.

─¿Bailas?

─Más o menos ─admití de nuevo.

─¿En serio? ─preguntó emocionado.

─Sip. Solo que no me gusta lo contemporáneo ni nada de eso. Aprendí un poco de Luhan pues le gusta los bailes variados, ya sabes…

─¿Y cantas?

─Más o menos.

─¿Contigo todo es “más o menos”? ─reímos los dos.

─No lo sé. Pregúntame algo más ─le animé.

─¿Escribes?

─Más o menos.

─¿Se te olvidan nombres?

─Más o menos.

─Ehmmm… ─pensó un momento ─. ¿Serás un buen psicólogo?

─Más o menos ─reí a carcajadas.

─¿Cómo que más o menos? Tienes que serlo ─reclamó como niño pequeño.

─Solo bromeo. Lo seré, te lo juro solemnemente ─alcé una de mis manos y la otra la puse en el corazón.

─Con eso me quedo tranquilo ─suspiró aliviado.

Que ocurrencias las de Kai. De repente sentía que actuaba como alguien mayor y de un momento a otro era completamente un niño. Bueno, es uno de los más pequeños de la clase, según lo que me dijo Luhan. Por lo cual no se haría raro que actuara como uno. Todavía tenía una vida por delante.

La conversación quedó hasta ahí. Al menos le había dicho lo que pensaba y esperaba que tomara en cuenta la sugerencia. Más si lo que buscan es impresionar.

Llegamos al edificio y nos despedimos con un toque de manos, como todo unos caballeros. Luego de salir del auto, lo vi desaparecer en la siguiente esquina. Suspiré profundamente. Esta era una de esas veces en la que se sentía bien conversar con otra persona que no sea Luhan.

Al llegar a la habitación, abrí la puerta y vi a Luhan durmiendo profundamente, como solo él sabía hacer. Con la boca entreabierta baboseando la almohada y todo desparramado en la cama sobre las sábanas. Era verano, por lo tanto no hacía mucho frío. En cambio yo, siempre usaba diez kilos de cosas encima de la cama y aún así seguía sintiendo frío, aunque fuera verano. Supongo que soy de sangre fría y Luhan… Dejémoslo en que es Luhan. Me reí por dentro para no despertarlo. Pero creo que eso es casi imposible. Tiene el sueño bastante pesado.

Fui al baño, me lavé la cara y los dientes, me puse mi pijama y, curiosamente, me estiré sobre la cama para reconocer que no hacía frío y que mi cuerpo se adaptaba a este clima.

A la mañana siguiente desperté igual que cuando me acosté. Me dolía el cuerpo. De solo pensar que parecía como estatua estirado en la cama, me dolía. Entreabrí un poco los ojos y me di cuenta que la cama vecina, estaba vacía… Eso era lo más raro. Yo siempre tenía que despertar a Luhan, excepto las veces que lo hacía para fastidiar y lo dejo durmiendo.

Moví la cabeza para mirar la mesita de noche, con un dolor de cuello terrible, observando el reloj que eran cerca de las diez… de la mañana…

─¡¿Qué demonios?! ¡¿Diez de la mañana?! ─el maldito Luhan no me despertó para nada. ¡Lo mata, yo lo mataba!

Con una velocidad al casi estilo Flash, me levanté para darme una ducha rápida y cuando terminé de secarme, lo que pude, vestirme con lo que encontré a mi alcance. Luego eché una repasadita a mis dientes, lo cual me lamentaba porque siempre me tomaba tiempo en ellos. Sequé mi cabello lo más que pude para echarme laca y amoldar un poco a lo cool. En la cara… bueno, mi cara era un desperdicio. No tenía nada que hacer. Al menos así lo pensaba yo. Luhan siempre me decía que era hermoso, lo cual me ponía nervioso por un momento…

En sí, es bueno recibir halagos, ¿verdad? Pero yo pensaba de otra manera y es que a mí me desagradaban tales cosas. No es algo de no ser cursi y por el estilo. Solo… no sé como clasificarlo, en realidad…

Así fue como llegué a la universidad, corriendo hasta salirme la gota gorda e ir a mi casillero a buscar los libros correspondientes de la hora de clase. No era lunes y llegaba tarde. Bonito, ironicé. Después de sacar los libros y cuadernos, cerré el casillero rápidamente para llegar al aula y encontrarme con las miradas de los alumnos y el profesor sobre mí. Me avergoncé y solo atiné a sentarme en el puesto de siempre.

Parecía bicho raro para ellos. Pero como dijo mi amigo: soy único.

─Señor Do, un gusto tenerlo en la clase… Tarde… ─recalcó.

─Lo siento mucho, maestro. No se volverá a repetir.

─Sí, claro… ─oí claramente el sarcasmo en sus palabras.

No estaba seguro ni de las mias, por lo cual le encontraba la razón al profesor en ser irónico. Ya éramos dos.

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Nuestra Historia by MKiSS [Stephanie P. Cortés V.] is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.amor-yaoi.com/fanfic/viewstory.php?sid=110365&chapter=1.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en https://utopiakfiction.wordpress.com/2013/12/05/nuestra-historia-new-fanfic-capitulo-1/

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