My Only Possession… {Fanfic} {Capítulo 18}

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Disclaimer: Los grupos se pertenecen a sí mismos, como a sus agencias. Cualquier relación con la vida real u otro fic, es mera coincidencia. Esto es sin ánimo de lucro.

Nota de la Autora: Hello chicas!!! Me van a matar por lo descabellado del final del capítulo, lo sé x’DU pero quería escribirlo así. Me gustó la parte del peluche de Kiseop y de Eli xD Me resultó un poco gracioso que Kevin quisiera la paloma o quizás no jajaja Pero fue tierno >w<. Espero les guste el cap, aunque es un poco corto y no me odien por eso. Esto es como un regalo por el atraso del anterior ^^.

Las quiero y amo a todas. Aunque algunas sean lectoras fantasmas. Y leen esto. Las amo y no se atrevan a negar que también me aman ewé (?) juaz! Bye bye!!! ♥Twitter

Capítulo 18: Un recuerdo. Una oportunidad.

Durante la cita, Eli y Kevin conversaron de varios temas y se dieron cuenta que tenían unos muy pocos en común y varios en los que sí. No les importó mucho porque estaban recién conociéndose el uno al otro. La plática siempre era de lo más amena hasta que al castaño se le ocurría pedir algo de tomar. Este se había cansado del champagne, a pesar de que era Eli quien lo invitaba. Pero quería tomar otra cosa, algo más relajante o con sabor diferente. Por ende, llamaba al mismo camarero que los atendió en un principio.

Eli se sentía incómodo de momentos. Kevin y el chico de cabello negro, ojos café y de sonrisa perfecta, o casi perfecta, pensaba el palomo, intercambiaron nombres y hasta parecía que lo harían igual con sus números. En ese aspecto, se podría decir que estaba celoso… ¿Pero celos de dónde? Se conocían prácticamente de días y no tuvieron un buen principio que digamos. Lo que sí reconocía era que Kevin era bellísimo. Quizás no era una de las tantas mujeres con las que había salido y llegado a la cama de un hotel. Tampoco se parecía al par de chicos con los que intentó salir y sin resultado. Este era un chico. No tenía curvas, ni senos como las chicas para llamar su atención. No se parecía en nada a las citas frustradas con los chicos. Pero tenía algo especial… Y sin pensarlo, algo parecido a Kiseop. Tenía su carácter, eso no lo negaba, pero debía reconocer que en actitudes, Kiseop y Kevin se comparaban.

El palomo se sintió extraño al pensar eso. Solo el día de ayer se habían besado y parecía que el castaño venía a quedarse en su cabeza y torturarlo.

Miró hacia la ventana y suspiró frustrado. Recordando que mañana ya no lo volvería a ver y quizás nunca…

─¿Me podrías traer un té de menta? Te lo agradecería ─dijo Kevin al camarero.

─Por supuesto ─sonrió este y se fue del sitio.

─¿Eli? ─llamó la atención del palomo.

─¿Mmm? ─contestó sin ánimo alguno.

─¿Pasa algo?

─Nada… ─suspiró nuevamente.

─¿Seguro? No creo que pienses que…

─¿Que casi te lo comes con la mirada hasta el punto de darle tu número telefónico? No, claro que no ─dijo serio y frío. Cosa que a él le extrañó. Solo era una cita de amigos…

─Otra vez con eso ─soltó desganado ─. Ya te dije que eres atractivo. ¿Qué más puedes pedir después de eso?

─Nada… Supongo…

─Hasta desearía ser atractivo como tú ─se sinceró ─. Mírame, soy todo un esqueleto andante y hasta dicen que corro como insecto ─rió.

─Bueno, eso no lo podré comprobar. Te vas a Japón… Mañana…

─Hablando de eso… Debo hacer las reservaciones… ─dijo sin ánimos.

─¿De verdad tienes que irte? ─lo miró a los ojos ─. Digo… podrías quedarte una semana más… No sé… ─Eli se sentía esperanzado en que Kevin reconsiderara su propuesta.

─Tengo los estudios allá. Solo me faltan meses para terminar.

─Claro… ─Eli puso el mentón en su mano y suspiró frustrado nuevamente mientras miraba el exterior. Kevin encontró tierna esa acción, parecía un niño regañado y que se dio por vencido. Sonrió y tomó su celular. Debía llamar a una parte primero.

─Ehmm… Voy a hacer una llamada…

─Vaya pues…

─Ya vuelvo.

─Ok… ─dijo este desganado. Dios, Kevin quería creer que Eli era menor que él, porque por su actitud, parecía el más infantil entre los dos.

Se alejó de las mesas del lugar y se dirigió hacia el pasillo de baños. Milagrosamente no había nadie, así que podía conversar amenamente. El primer impulso a llamar no era al aeropuerto a reservar boletos. Quería llamar al decano a ver si tenía alguna remota posibilidad de poder quedarse al menos una semana más.

Así fue que marcó el número de la universidad y pasar al decano directamente a través de códigos que solo algunos conocían. Él era uno de ellos. Espero a que contestara la llamada y no lo hicieron hasta el séptimo timbrazo. El decano contestó un poco cansado y Kevin lo atribuyó a que algunos estudiantes ya saldrían de las carreras. Le preguntó cómo estaban las cosas por allá y este contestó que durante la semana hubo un poco de movimientos estudiantiles y que había sido un caos. Gran parte de las aulas estaban destruidas, entre ellas la de gastronomía y que era mejor que volviera cuando todo estuviera reconstruido y sin disturbios. Lo cual Kevin lo tomó por un lado positivimente, ya que se podría quedar indefinidamente. Por otro lado, era negativo porque tendría que extender algunas semanas de estudios. Bufó ante eso. Se despidió del decano y suponía que Eli estaría contento por eso.

Sin más a quien llamar, volvía donde su acompañante para darle la noticia.

─Adivina… ─simuló estar alegre, lo cual estaba, pero por otro motivo.

─Ya sé. Conseguiste boletos a primera hora de mañana. ¡Wuju! ─Kevin rió por lo niño que podía ser.

─No, tonto. Me quedaré indefinidamente. De momento… ─Eli saltó del asiento emocionado. Esa era una gran noticia, pues podía conocer a Kevin más a fondo.

─¿En serio?

─Sip. Pasaron algunas cosas en la universidad y pues… Ya sabes ─habló entre triste y emocionado.

─Eso es perfecto ─Eli sonrió y rápidamente tomó la mano del otro para salir del lugar ─. Vámonos entonces.

─¿No terminarás de comer? ─Kevin había comido todo lo pedido. Pero Eli, por estar pensando y pensando, no comió casi nada.

─No tengo hambre. Vámonos.

─Claro ─este sonrió y lo siguió a la salida. Antes volteó a ver al chico moreno y pelinegro y este le despidió con la mano y Kevin sonrió de vuelta. Todavía tenía en la cabeza que se le hacía conocido a alguien, solo que no sabía de dónde.

Asi fue como caminaron por las calles del centro de Seúl. Kevin extrañaba todo lo que este contenía. Recuerdos de su niñez junto a Kiseop y de la cual sus madres lo llevaban a centro comerciales para comprarles helados, juguetes y variedades de ropa. Llegaron a uno que iba comúnmente y el sentimiento de añoranza al ver aquella misma máquina de peluches en el mismo lugar le hizo sonreír.

 

Flashback~

En aquella ocasión, Kiseop había gastado bastante dinero en conseguir un peluche que le encantaba. Un oso de color marrón y con un corbatín y sus ojos color negro parecían reclamar dueño. Eso le enterneció.

─Kiseop, haz intentado más de mil veces y todavía no lo consigues ─Kevin infló sus mejillas, ya cansado de tanto estar en el mismo lugar.

─Solo espera. Esta será la oportunidad, lo sé ─dijo emocionado el otro.

─Eso lo haz dicho las miles de veces anteriores, ¿sabías?

─Ahora sé que es la oportunidad ─Kiseop introdujo una moneda y activó el juego.

Sigilosa y hábilmente acercó la garra en su interior para posicionarla bajo el oso.

─Esta vez sí… ─los dos miraron como descendía y capturó la cabeza de este. Ese no era el proceso más difícil, lo era cuando este se alzara y siendo tan malos algunos juegos de este tipo, la garra simplemente lo soltaba. Pero tal fue la sorpresa que en esa ocasión lo alzaba y lo dejaba encima del agujero para lanzarlo ─. ¡Máma! ¡Mamá! ¡Atrapé un peluche! ─Kiseop gritó emocionado y Kevin con él, que se abrazaron fuerte como si fuera un logro que era casi insuperable.

Sus madres sonrieron y reían por lo graciosos que podían ser. Kevin corriendo raro en círculos alrededor de Kiseop y este lo miraba como queríendo marearse.

─¡Kevin! ─gritó el pequeño Kiseop ─. Deja de dar vueltas, me mareas ─cayó al suelo de trasero.

─Oh, lo siento jijiji ─paró en ese instante y tomó la mano de su primo para que se levantara. Vio que este se acercó a la máquina y sacó al peluche del agujero.

─Toma ─Kiseop le pasó aquel oso ─, es para tí.

─¿Para mí?

─Síp.

─Pero tú lo ganaste ─el pequeño castaño estaba feliz.

─No soy buen dueño para ese oso. Yo sé que tú lo eres. Lo cuidarás, ¿verdad?

─Claro que sí. Con mi alma ─Kevin abrazó al oso como si fuera su más preciada posesión, a parte de Kiseop.

─Eso espero ─el otro le sonrió y sintió sus mejillas arder.

Fin Flashback~

 

Desde ese momento es que Kevin aún tenía aquel peluche. Claro, Kiseop no lo sabía o tal vez se olvidó, pero siempre lo llevaba con él a todos lados como si fuera un amuleto.

Y en esta ocasión estaba con Eli y de todas formas quería un recuerdo de su parte y lo que más quería, era un peluche como representación de este…

─Ven, vamos ─Kevin tomó la mano del palomo y lo acercó a la máquina ─. Quiero un peluche, ¿sí? ─batió sus pestañas tiernamente.

─¿Un peluche? ─se extrañó el otro ─. ¿No es para niños?

─Uno nunca termina de ser niño ─infló sus mejillas ─. Quiero un peluche ─dijo demandante. Eli resignado aceptó.

─Jajaja, está bien ─miró dentro de la máquina y no sabía por cual ir ─. ¿Cúal quieres?

Kevin miró en su interior. Habían tantos peluches de distintos colores y variedades que eran nuevas. Pero curiosa fue la situación que al recordar aquel oso regalado por Kiseop, estuviera un peluche de paloma en su sitio. Algo pasó en su cabeza y quizás es que… los dos son especiales para él.

─Quiero ese ─señalando la paloma.

─¿Estás bromeando? ─Kevin achinó los ojos y negó. No bromeaba ─. Está bien…

Pasaron varios minutos y Eli no podía conseguir el maldito peluche. Le preguntó al otro si es que era necesario que fuera la paloma y el otró afirmó alegre. Se resignó y siguió con su cometido.

─Ahora es la oportunidad… ─dijo Eli por lo bajo. Kevin alcanzó a escucharlo y su corazón bombeó como cuando era pequeño. Distintas palabras pero con un mismo fin: conseguir el peluche… para él… ─. ¡Lo conseguí! ¡Lo conseguí! ─gritó emocionado el otro. Sacó el agujero la paloma y se la pasó a Kevin muy sonriente por su triunfo ─. Toma.

─Gracias ─tomó el peluche entre sus manos y lo abrazó después. Sería especial, sería su posesión más apreciada desde ahora, recordando a Eli. Se acercó al otro y le dio un simple beso en los labios, sin profundizar y Eli se quedó estático ante eso.

No es que no quisiera ser besado. Es que Kevin tenía algo que le electrificaba el cuerpo entero y sin quererlo, deseaba algo más de él. Como aquella vez en casa de Kiseop, en la habitación.

Kevin se sobresaltó cuando Eli lo tomó de la cintura y pidió un beso más demandante, más intenso. Lo puso de los nervios, pues no estaban en una habitación a oscuras. Estaban en medio del centro comercial y gente pasaba mirándolos con ojos muy abiertos y como pudo, se alejó de Eli.

─Eli… No estamos solos… ─miró a todos lados y así el palomo pudo reaccionar de su trance. Soltó a Kevin y se alejó un poco.

─Lo siento, lo siento… ─Kevin negó con la cabeza.

─Me gustó ─dijo sincero y se sonrojó hasta las orejas.

─Debo serte sincero también y es que… ─Eli debía medir sus palabras, pues podría ofender al castaño ─. Es que desde anoche no dejo de pensar en tí… y… casi me es incontrolable… y… no sé ─dijo aminorando el tono de voz. Kevin lo observaba y no decía nada, eso le ponía de los nervios ─. Lo siento. Si quieres, olvidamos esto y nos vamos ─y sin recibir respuesta alguna, decidió caminar. Alguien lo detuvo y era Kevin.

─Yo también… ─admitió el castaño.

─¿Tú también qué?

─Yo también pienso en tí, tonto. Si de eso estás hablando ─bromeó un poco, pero Eli parecía tenso aún.

─Quiero proponerte algo y quiero que no te ofendas.

─¿Qué es? -preguntó curioso.

─Tú me atraes y… yo no sé si pasa lo mismo contigo ─Kevin asintió ─. No sé si quieres ir a un hotel a… ─y el castaño entendió todo.

Eli solo pensaba que era como un objeto sexual y él pensaba algo especial del palomo. Aunque Eli le dijo que no se ofendiera, lo hizo. Era la segunda vez que se sentía atraido hacia un chico. El primero, Kiseop, ya tenía a AJ como pareja y parecían querer formalizar. El segundo, Eli, solo parecía querer tener sexo con él y eso le hizo sentir mal. Pensaba que el palomo sería diferente, pensaba que todo sería diferente.

Sin dar ninguna explicación, caminó rumbo a la salida con el peluche en una mano. No quería verlo. Por eso la invitación a ese restaurant. Ya lo conocían, claro, cuántas féminas habrá llevado a ese lugar y luego ir a un hotel a follárselas a todas. Tenía furia contenida y ganas de llorar…

─¡Kevin! ─escuchó su nombre a lo lejos pero que cada vez se iba acercando más ─. Kevin, lo siento… ─el nombrado se dio media vuelta y le lanzó el peluche en la cara. Tomándola en el aire.

─No te acerques.

─Perdón, ¿sí? Te ofendí y lo siento…

─Tenía la poca esperanza de que esto sería diferente… No sé… ─se tomó la cabeza con sus manos ─. Debía suponer que después del restaurant elegante, querrías hacer algo más. Con todas las chicas fueron así, ¿no?

─No, no todas… Unas pocas… Pero eso no importa ahora. Es que… no sé como explicarlo. Me tienes enloquecido y eso que solo con un simple beso desde anoche. Y creí que la solución sería ir al hotel a… ya sabes ─Kevin se sintió ofendido de nuevo.

─¿Así solucionas tus encuentros? ¿Diciéndoles a ellas que estás enloquecido y tantas son las hormonas revoloteadas que quieres tener sexo para saber si es eso o solo cosa de una sola noche? ─lo miró furioso.

─No. No es lo que piensas… Esta vez es distinto…

─¿Quieres experimentar entonces? ─espetó el castaño.

─¿Crees que no me he acostado con hombres? ─eso hizo que Kevin abriera los ojos impresionado de tal declaración ─Lo siento. Está bien, debo admitir que salí con dos chicos pero nunca llegué a concretar algo… Pero tienes que escucharme del por qué te pido esto.

─Está bien, te escucho ─cruzó sus brazos y volteó el rostro, pues no quería mirarlo.

─Eres diferente. Eres hermoso y por un lado, me atrajiste desde que te ví. Solo que tu carácter de los mil demonios, arruinó lo bello en ese momento ─bufó ─. Cuando hablé con Kiseop, él me contó de alguien. No me especificó si era chico o chica, pero suponía que era chico por la pregunta que me formuló el tonto de mi hermano por parte de Sophie. Entonces me propuso ir a una cita los cuatro y le dije que lo pensaría ─suspiró ─. Mayor fue mi sorpresa que tú eras del quién estaba hablando y… sentí cosas que nunca había experimentado…

─¿Dices que es algo así como amor a primera vista?

─No lo sé… Solo tratemos… Una relación libre, ¿qué te parece?

─Me parece desquiciado y fuera de lugar. Eso me parece ─se enrumbó a la salida pero el palomo se puso frente a él.

─Vamos, Kevin. ¿Acaso tú no sentiste lo mismo que yo? Tratemos… ─y se arrodilló frente al castaño. Nunca lo había hecho y era una situación un tanto incómoda y rara para él. Más al ver a la gente a su alrededor que decía en voz baja que parecía ridículo. A él no le importaba. Le atraía Kevin. Jamás pensó sentir eso y estar actuando así, le hizo pensar que esta era una de las cosas que le faltaba hacer en la vida y sonrió. Levantó la cabeza y lo miró fijamente.

Kevin tenía un debate mental en cuanto a la propuesta. Si bien estaba solo… si aceptaba, sería su primera vez y no quería que fuera algo pasajero. Se sentió incómodo pero a la vez entusiasmado de que Eli le confesara que podía gustar de él. Esto era muy rápido y bueno… también tenía ganas de experimentar algo nuevo, en contra de sus pensamientos. Agitó la cabeza y vio a Eli arrodillado a sus pies cual ojos de cachorritos y suspiró resignado.

─Está bien. Acepto ─el palomo saltó emocionado y lo iba abrazar pero Kevin lo detuvo ─. Pero, eso que quieres, no será esta noche.

─¡¿Pero por qué?! ─refunfuñó este.

─Porque es muy pronto. ¿Acaso quieres ahora, ya?

─¿Y por qué no? ─dijo sin preámbulos.

─Eres un pervertido ─rodó los ojos y se encaminó hacia la salida con Eli reclamándole a sus espaldas.

Estaba aceptando algo que nunca imaginó en su vida y pensó que tal vez de aquí algo bueno podía salir. Miró al palomo de reojo y tenía el entrecejo fruncido y un puchero en sus labios. Esa faceta era interesante ahora y para los chicos en la casa también, por algo lo molestaron en la noche. También la otra faceta de fuerte y protector, y sin dudarlo, quería conocer más de él.

Eli le gustaba y sentía que debía darse una oportunidad esta vez con otra persona que no sea pensar en Kiseop. Y aunque fuera una idea descabellada lo que le propuso el palomo, intentaría… Intentaría dar todo de sí, aunque eso le costara sufrir cuando se fuera de Corea…

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Licencia de Creative Commons
My Only Possession… by MKiSS [Stephanie P. Cortés V.] is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.
Creado a partir de la obra en http://www.amor-yaoi.com/fanfic/viewstory.php?sid=100201&chapter=1.
Puede hallar permisos más allá de los concedidos con esta licencia en https://utopiakfiction.wordpress.com/2013/09/27/my-only-possession-fanfic-capitulo-1/

17 comentarios en “My Only Possession… {Fanfic} {Capítulo 18}

  1. xDD!!! ¡Dios! Eli me saco de onda, yo le doy unas buenas nalgadas para que aprenda(?), El elvin es tan bonito :’) <3, Kevin se hace el inocente pero yo se bien que va a provocar a Eli, quien sabe y el lo busca primero para hacer lo acordado jaja no se podra resistir yo lo se.

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